Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Sin razones para una crisis     
 
 Pueblo.    15/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

NOTAS POLITICAS

SIN RAZONES PARA UNA CRISIS

PROVOCAR una crisis de Gobierno, que en postrera instancia hubiera sido una crisis de régimen, por

causa de un incidente lamentable, pero menor, era pretensión desmesurada, que difícilmente podría

prosperar. El sistema democrático y parlamentario tiene defectos, qué duda cabe; pero no hasta el punto

de pretender hacer un elefante de una hormiga. Naturalmente, en las Cortes gana quien cuente con la

mayoría, en este caso, y en todos los casos que en^el mundo han xsido, el Gobierno, que también,

naturalmente, dejará de serlo si se descoyunta la mayoría que lo apoya, o, como ayer sostenía el señor

Carrillo, si se juntan y coaligan todas las oposiciones, cuestión que traspasaría las fronteras de lo difícil.

La democracia, el Parlamento y aun el propio Gobierno, han salido fortalecidos de la sesión de ayer en el

Congreso. La democracia, porque se demuestra que no es un sistema constitutivamente débil; él

Parlamento, porque quedó claro que no se puede gobernar a sus escaldas ni acorralar a un Gabinete por

una cuestión menor, y, en fin, el Gobierno, porque cuenta con el apoyo explícito de ese Parlamento.

¿Se puede, entonces, hablar de una derrota del Partido Socialista? Sí y no. En modo alguno se trata de un

juego malabar, de logomaquias o maniqueísmos. La moción socialista fue derrotada en toda la línea; no

contó con otros votos que no fueran los suyos. Las otras fuerzas entendieron que la pretensión de los

socialistas carecía de entidad. Sin embargo, se puede hablar con propiedad de un cierto éxito socialista, no

sólo por el hecho de forzar un Pleno, sino porque también obligó a la Cámara a tomar conciencia de sus

propias responsabilidades políticas, y demostró al Gobierno que el Congreso no es una asamblea

decorativa, que hay que explicarse y gobernar cara a la opinión pública. ¿Que el pretexto era irrelevante?

Cierto.

Tres intervenciones dieron realmente altura al debate: las de los señores Tierno, Fraga y Carrillo. Son,

evidentemente, tres primerísimos espadas. Y una revelación: la del diputado socialista señor Gómez

Llórente, un auténtico pico de oro, un parlamentario nato, que defendió brillantemente una causa donde,

la causa era, inferior al orador. Yo no digo que no Ib tenga; pero, sde, tenerlo, el gran parlamentario de

Centro Democrático está por revelarse. Con todo, los diputados centristas evidenciaron n o,t Orias

condiciones parlamentarias. No es cierto que para ser un buen político se tenga que ser un buen orador.

Pero el hecho es que en este país se sue-, len identificar ambas cosas, y no digamos si el sistema es

parlamentario. ¡Ah, si el Centro tuviera, por ejemplo, al profesor Tierno...!

Lo que tiene que hacer él Gobierno, después de la jornada de ayer, es decidirse a gobernar con resolución

y tranquilidad. Cuenta con la mayoría del país, y por ende, con la mayoría parlamenta ría; lo relativa que

se quiera, pero suficiente para gobernar sin excesivos agobios. Ni complejos ni porras.

NEGRIN

 

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