Autor: Callejas, Juan José. 
 Parlamento. No a la dimisión de Martín Villa. 
 Ganó UCD     
 
 Pueblo.    15/09/1977.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 47. 

15 de septiembre de 1977 PUEBLO

Na a la dimisión de Martín Villa

En la pugna entre e! partido del Gobierno Y el PSOE las minorías se abstuvieron: PSOE, 118; UCD, 160;

abstenciones, 58; ausentes, 14

MADRID. (PIJEBLO, por Juan José CALLEJAS.)

Una vez más el grupo parlamentario de Unión de Centro Democrático impuso su ley —que es ía de la

mayoría— en eü Congreso. Sin embargo, el margen con el que ganó las "votaciones fue escaso. La

moción presentada por el partido en el Poder fue aprobada por 153 votos a favor, mientras que ios votos

en contra sumaron 135, y las abstenciones fueron 37.

HABLA FELIPE GONZÁLEZ

La sesión comenzó con la lectura de las mociones presentadas por los diversos grupos parlamentarios.

Finalizada esta lectura, el presidente, Alvarez de Miranda, concedió la palabra al primer secretario del

Partido Socialista Obrero Español, Felipe González.

Es significativo—comenzó el señor González— el hecho de que el Gobierno, apoyado por su partido, se

resista permanentemente a que el Parlamento asuma su función controladora y fiscalizadora sobre la

actuación del Poder ejecutivo.

La interpretación de la voluntad del pueblo no ha sido entendida por el actual Gabínete, mezcla de un

pasado sin liquidar y un presente aún por construir.

Después de solicitar, una vez más, la amnistía total, acusó abiertamente al ministro del Interior de intentar

plantear un falso enfrentamiento entre los parlamentarios y las fuerzas de orden público. «Nosotros —

dijo-— concebimos y defendemos la existencia de las fuerzas de orden público, pero simplemente

queremos que las fuerzas de orden público se sitúen en el lugar que les corresponde, como defensores de

la legalidad democrática.»

«No estamos exigiendo —añadió— responsabilidades a las fuerzas de orden público —para las que tuvo

frases elogiosas—, sino al Gobierno, y sólo a éste.» Rechazó después la calificación de «accidental» que

el señor Martín Villa dio sobre los sucesos de Santander, y afirmó tajantemente «que es inadmisible que

el ministro se limite a lamentar lo ocurrido y que exima a su persona de toda responsabilidad».

Sobre el «reciclaje» que, según Martín Villa, necesitaban las ´ fuerzas del orden, el secretario general del

PSOE manifestó Que «no afecta sólo a las fuerzas del orden, sino a las autoridades responsables, que

probablemente lo necesitan más que los propios números de la Policía».

Después de extenderse en las dificultades que la ponencia del Congreso encontró para elaborar su

informe, finalizó in-sistiendo en la necesidad de una amnistía total, de la liquidación de; los residuos

autoritarios de la legislación anterior y. en consecuencia, en que el señor ministro del Interior, por el bien

de España y de la democracia que se intenta crear, dimita dé su cargo.

PÉREZ LLORCA: COMIENZA LA TENSIÓN

Respondió, en primer turno de réplica, el portavoz del partido en el Poder (UCD). señor Pérez Llorca.

Comenzó diciendo que iba a hacer uso de la razón y de la serenidad, eso sí, no exenta, de dureza, en

contra de la pasión puesta en su intervención por el señor González Márquez. El primer argumento

esgrimido por Pérez Llores fue nada más y nada menos que el siguiente: La mejor prueba de que todo ha

cambiado desde el 15 de junio hasta hoy es el hecho de que el señor González pudiera hablar desde el

podio del hemiciclo de las Cortes Españolas. Después, el señor Pérez Llorca se lamentó de que cuando

tantos y tantos problemas padece este sufrido país —paro, inflación, incontenible subida de precios,

escasez de escolarización, fallos en la agricultura, empobrecimiento, etcétera—, el Pleno se reuniera para

hablar de un incidente «lamentable y lamentado», pero que no deja de ser un incidente y casi una

anécdota.

Lanzó después una gravísima acusación al PSOE, reprochándole que el objetivo que perseguía era

simplemente el de salvar su «irrelevancia en la actuación parlamentaria socialista o salvar una unidad a

todas luces comprometida. En resumen, se trata de desprestigiar al Parlamento». (A raíz de estas

afirmaciones se produjo un fuerte escándalo y se oyeron voces de «Esto es increíble», «Quién gobierna, el

PSOE o UCD» y otras de´ parecido matiz.)

El señor Alvarez de Miranda, como ayer, volvió a dirigirse a las tribunas del público invitado y amenazó

con dgsalojarlas... Tampoco se dirigió a los parlamentarios, que fueron los que, en realidad, promovieron

el escándalo.

Más adelante, el señor Pérez Llorca, después de acusar ai PSOE de «maniqueo y egocentrista», -dio

lectura literal a uno de los puntos del manual sobre las conclusiones del XXII Congreso del Partido

Socialista escrito por Alfonso Guerra. Este punto concreta y aclara el carácter marxísta del PSOE y

propone un método dialéctico de transición al socialismo que combina la lucha parlamentaria y la movili-

zación de masas. «Este párrafo —dijo sin inmutarse Pérez Llorca— no se lo salta un socialdemócrata.»

Automáticamente todos los diputados socialistas, puestos, en pie, dedicaron una atronadora salva de

aplausos al señor Pérez Llorca, para expresar su acuerde con la tesis expuesta. El presidente Alvarez de

Miranda, visiblemente alterado, cortó a fuertes golpes de campanilla esta ovación del PSOE al portavoz

de UCD, quien también se mostró notoriamente nervioso.

También acusó al PSOE de «marxista-leninista», si bien este partido —dijo— escamoteó esta ideología

en su magnífica campaña electoral

ALFONSO GUERRA: UCD NO TIENE IDEOLOGÍA

Si Pérez Llorca, en un tono en él desconocido, por lo menos hasta ahora, estuvo agresivo, él portavoz del

PSOE Alfonso Guerra no le fue a la zaga. Ya de entrada acusó a UCD de intentar meter en una trampa al

Parlamento. «Quieren discutir nuestra ideología — «fijo—, cuando ellos ni siquiera la tienen.» «No

hemos traído aquí ROE casualidad -añadió— un tema de orden público. El Gobierno no ha querido traer

al Parlamento ni su programa político, ni su programa económico, ni su programa social. El PSOE ha

demostrado repetidas veces su gravísima preocupación por estos temas, a los que ´el Gobierno está dando

largas. Aquí nada ha cambiado: los precios siguen subiendo, el paro aumenta, los diversos pueblos del

Estado claman por su autonomía.»

«Lo qué aquí se discute —continuó el señor Guerra— es que el Gobierno debe responder ante el

Parlamento.»

De pronto, ante el estupor de todos, se dirigió personalmente al ministro del Interior y le dijo: «Usted, se-

ñor Martín Villa, es el responsable de las torturas (aludió a las fotos publicadas semanas atrás por un

semanario de amplia difusión). Usted es el responsable de las escuchas telefónicas y de la actuación de la

Policía. Usted representa lo peor de la dictadura. Usted es el símbolo del franquismo, al que tan bien

sirvió. Usted ha querido enfrentar a la Policía con estos representantes del pueblo, pero no vamos a caer

en la trampa.»

Cambiando de dirección, Alfonso Guerra se dirigió al ministro de Relaciones con las Cortes, Ignacio

Camuñas, y le espetó: «Estoy seguro de que todos compartimos la idea de que inmunidad no equivale a

impunidad (se refería a las declaraciones del señor Camuñas a un grupo de periodistas en el bar de las

Cortes, al poco tiempo del incidente dé Santander) ni que el ser parlamentario signifique tener patente de

corso. La verdad es, señor Camuñas, que aquí no hay, más corsario que usted, señor Camuñas...

Atacó después con duras palabras la información hecha ayer auto el Pleno por el señor Martín Villa e in-

terpeló a los ministros Fernández Ordóñez y Garrigues Walker en el sentido de que creía que no se

solidarizaban con su colega del Gabinete. En este momento, Garrigues Walker se situó al lado de Martín

Villa. Fernández Ordóñez está situado ya a su derecha, Terminó diciendo: «Señor Martín. Villa —

concluyó diciendo—, si usted quiere la democracia, presente ya su dimisión porque el pueblo no quiere

ministros como usted.»

EL PARLAMENTO NO ES UNA COMISARIA

En el segundo tumo de réplica intervino por UCD el señor Martín Oviedo, quien en un tono moderado y

conciliador -^después de los excesos verbales anteriores—, afirmó que el Parlamento ni era una

Comisaría, ni una cámara "de los horrores, ni un lugar para la denuncia. «El PSOE -dijo— trata de

trascendentalizar un hecho exigiendo la responsabilidad política del Gobierno a través de uno de sus

miembros. El voto de censura no está regulado en la Constitución y, como muy bien sabe el PSOE, la

UCD propugna que se regule en la próxima Constitución.»

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR CAMUÑAS

Cuando terminó de hablar el señor Martín Oviedo, el ministro de Relaciones con. las Cortes, Ignacio

Camuñas, se levantó del banco azul del Gobierno y pidió la palabra responder a Alfonso Guerra.

Claramente se pudo apreciar cierta preocupación en él presidente Suárez. Una vez en el podio, el señor

Camuñas se ratifica plenamente en sus declaraciones a la Prensa, añadiendo que le parecía una

«imprudencia» el que un diputado interrumpiera la acción de las fuerzas del orden (murmullos y voces

desaprobatorias desde los más diversos puntos del hemiciclo). Se ratificó también en lo de «patente de

corso» y nuevamente se produjeron abucheos y gritos airados, hasta el punto de que el señor Alvarez de

Miranda tuvo que intervenir con energía para restablecer el orden.

Restablecido éste, el señor Camuñas continúo: «Mi querido Alfonso... (nuevas risas y murmullos).

Perdón, el señor diputado socialista (otra vez risas) quiere dividir a Las fuerzas políticas (nuevas

protestas) que amparan ai Gobierno en este país (gritos referentes a que el tema nada tenía que ver con las

alusiones. El Gobierno al que pertenezco, que hizo su campaña comprometiéndose ante el país a enterrar

el pasado e ir hacia el futuro (se acrecientan las protestas, que prácticamente ahogan las palabras del señor

Camuñas quien, por fin, se retira a su escaño).»

FRAGA: «POR LA LEY, LO QUE QUIERAN; CONTRA LA LEY, LO QUE PUEDAN»

El portavoz de Alianza Popular, con un talante serio y contenido, tomó la palabra para explicar ante el

Pleno del Congreso lo que él entendía por ley, orden, libertad y democracia.

Comenzó Praga afirmando taxativamente que, en contra de lo que hasta entonces se estaba diciendo, él

reprochaba al ministro del Interior todo lo contrario. Es decir, que le acusaba de «blando» en la custodia

del orden público, que se ha venido deterior and o preocupantemente durante los últimos meses.

Hay que defender la ley -—afirmó , Fraga—, ya que «por la ley, ío que quieran; contra la ley, ío que

puedan».

Destacó Fraga; tóbame la abnegación de las fuerzas de orden público, a las que él tuvo el honor de

comandar.

Dijo después Que «en cualquier régimen parlamentario se puede juzgar la labor del Gobierno, aunque en

algunos casos no tenga como contrapartida necesaria la dimisión de los miembros de! Gobierno a quienes

se enjuicia».

Respecto & los privilegios parlamentarios, el portavoz de Alianza señaló: «No se puede abusar nunca de

los privilegios. El diputado, que es mantenedor de un privilegio, debe comportarle incluso mejor que el

ciudadano normal.»

Descendió más tarde al terreno de los hechos concretos, y condenó el que «los extrañados vascos se

paseen ante las fuerzas de orden público rodeados de una escolta armada, sin que nadie haga nada».

SÁNCHEZ TERAN: NO TIENE MAYOR TRASCENDENCIA

El portavoz, en esta ocasión, de UCD indicó que los sucesos de Santander habría que enfocarlos en una

triple vertiente: hubo una manifestación autorizada y que transcurrió pacíficamente; varios pequeños

grupos incontrolados provocaron diversos incidentes, en los que se vio implicado el diputado Jaime

Blanco; y el clima de tensión e inseguridad provocado por los hechos anteriores para las fuerzas del orden

y los propios manifestantes.

A juicio de UCD, las directrices básicas para corregir estos hechos —tanto los de Santander como otros

similares— son: la cooperación de todas las fuerzas políticas y policiales para la supresión de las

manifestaciones ilegales con incidentes;

La posibilidad de que haya manifestaciones legales y se controlen los incidentes; una declaración clara y

concreta del Gobierno y de los demás partidos políticos para aislar a todos los grupos extremistas y

promover las acciones legales necesarias para dar claridad y exigir las responsabilidades debidas.

Lamentó después —en nombre de su partido— el incidente del diputado socialista, aunque afirmó que los

daños no tenían mayor trascendencia. El incidente de Jaime Blanco ^-dijo—, en el clima de tensión e

inseguridad que reinaba, justificaba la actuación de las fuerzas de orden público, sometidas a una.

inseguridad y tensión que habría impedido hacer el caso necesario al diputado.

Le replicó el diputado del PSOE y vicepresidente del Congreso, señor Gómez Llorente, quien afirmó que

todos los grupos parlamentarios, excepto UCD, estaban, totalmente de acuerdo en que la intervención de

las fuerzas de orden público no fue correcta, unos en sentido positivo y otros en el negativo. Tampoco, —

dijo— la actuación gubernativa fue correcta. Modesto Fraile intervino en la contrarréplica y señaló que en

ningún momento su partido —UCD— había tratado de hurtar, los hechos sobre el incidente.

TIERNO: NO DRAMATIZAR

Tomó la palabra por el Grupo Mixto el diputado Enrique Tierno Galván, quien señaló que el debate tiene

un sentido más amplio que unos incidentes y que conviene inscribir los hechos en un contexto político

más amplio y, ademas, rio dramatizarlos.

Recordó que estamos en un proceso de transición de una dictadura a una democracia y que el Trono, las

Fuerzas Armadas, el Gobierno, la oposición y el pueblo español, han sabido políticamente dar una nueva

configuración al Estado, optando libremente por una vía pacífica a la democracia.

Señaló que esta situación de transición exige una nueva concepción del Orden Público, cuya elaboración

lleva concepción del orden pú-que Se adopten medidas normativas para dar en estos momentos su

adecuada función a las fuerzas que tienen como misión garantizar el orden constitucional, sus

instituciones y los derechos ciudadanos.

Finalmente, alertó a los diputados ante el hecho de que el pueblo y la opinión pública se apartan cada vez

más y más de esta Cámara. Añadió que se está perdiendo el entusiasmo democrático de los primeros días

y dijo que si no hay entusiasmo, no hay democracia, y, si no hay fe en la democracia, ésta se convertirá ea

pura mediocridad.

La sesión del Pleno de ayer fue la más larga del nuevo Congreso y registró momentos muy tensos

Pidió a la Cámara que pierda el minúsculo sentido de lo inmediato y lo, concreto, de la discusión del

detalíe nimio, y adquiera un sentido más global y más de futuro para recuperar sus lazos con la opinión

pública,

MINORÍA VASCO-CATALANA: MOCIÓN AL GOBIERNO

Don Xavier Arzall, en nombre de la minoría vas-co-catalana, tomó la palabra para defender su

moción señalando que la crisis que sume al país en diversos órdenes, tanto económicos como políticos,

exigen si rápido establecimiento de un marco .constitucional y ie unas leyes indispensables para salir de

la ambigüedad juridica actual sin necesidad de que otros temas sirvan de punto de arranque para abordar

las cuestiones que más deben preocupar en estos momentos al Gobierno y a las Cámaras. «Nuestra

insistencia en la amnistía total puede parecer machacona y molesta, pero para olvidar los pasados

enfrentamientos dicha medida es absolutamente insalvable—, dijo el señor Arzall, añadiendo después que

huelga recalcar la urgencia de medidas económicas y fiscales, asi como de otras que solventen el

problema del paro, caldo de cultivo para los radicalismos extremistas que atentan contra la democracia.

Para todo ello, indicó que era precisa la constitución definitiva de las Cámaras, ya que un pueblo

acostumbrado a decisiones autoritarias, difícilmente puede entender que, tras tres meses de

trabajo, el Parlamento no está aún en condiciones de abordar sus trabajos legislativos. Añadió también

el diputado vasco que podía enumerar diversos casos de atropello a los ciudadanos por las fuerzas del

orden, pero entiende que ese no es el camino para encontrar las soluciones a los temas antes citados.

ACLO seguido; el señor Sánchez Terán intervino para, según indica, matizar la moción del grupo vasco-

ca-talán, que, a su entender, contenía valores estimables. -UCD -dijo el señor Sánchez Terán— se siente

identificada con el punto quinto de la moción, por cuanto es necesario ampliar el marco legislativo, de

cara a la nueva situaeióñ, lo qué exige la conclusión del reglamento de esta7Cámara. Añadió que hay

problemas socio-económicos que exigen la adopción de medidas debidamente debatidas, sobre la base de

un reglamento parlamentario, y qué UCD lamenta no poder compartir el fondo de la moción vasco-

catalana, si bien quiso dejar claro ante la Cámara y ante el propio grupo parlamentario que si la moción se

convertía en una comunicación al Gobierno, el grupo parlamentario que él representa asumirla su conte-

nido, con todo lo que esto puede representar.

Intervinieron después Iñigo Aguirre, en nombre también de la minoría vasco-catalana, y replicó el señor

Sánchez Terán.

HABLA SANTIAGO CARRILLO

Acto seguido tomó la palabra el secretario general del Partido Comunista, don Santiago Carrillo. El señor

Carrillo comenzó su intervención afirmando que no se trataba de un proceso a las fuerzas del orden; ni

siquiera iban a presentar una moción de censura o provocar una crisis.

El señor Carrillo refirió que el ministro en su discurso había defendido los excesos de algunos miembros

de las fuerzas de orden público. Pero el Gobierno y el ministro .del Interior deben contribuir a asentar la

dignidad de esta Cámara; y la inmunidad de los parlamen^ táríos es una vía para ello, puesto que no es un

privilegio, sino el reconocimiento de que por encima de la representación del pueblo no hay en este país

ningún po, der. El señor Carrillo, tuvo una frase de identificación con la extracción social de las fuerzas

de orden público, que durante cuarenta años fueron utilizadas para oprimir a las capas ´sociales de las que

provenían, a fin de defender a un régimen autocrático contra su pueblo. Sabemos la violencia interior qrue

estas fuerzas tuvieron que hacer para ser el instrumento de un poder dictatorial.

El señor Carrillo manifestó que no trataba de sugerir una crisis, ni siquiera la dimisión de un ministro,

aunque dudaba de que en el centro pudieran encontrar un ministro peor que el señor Martín Villa.

Dirigiéndose después al señor Suárez, dijo que crear un sistema político nuevo no era posible cuando

había un Gobierno minoritario. Un Gobierno parlamentario en minoría no puede fundar un nuevo sistema

político. Hace falta que ustedes —dijo dirigiéndose al Gobierno— y los del PSOE lo comprendan; porque

ninguno de ustedes tiene mayoría. (Suárez, dirigiéndose a Carrillo con el dedo, le dijo: «Tú, tampoco.»)

Nos estamos riendo — mani-festó el señor Carrillo—, y esto es agradable, porque distiende. Pero el

peligro es que un Gobierno minoritario y un partido de la oposición minoritario acaben creyéndose que

están en una democracia de verdad, o que el Gobierno nos diga que te, nemos que tragar con todo lo que

nos echa, que, en definitiva, es lo que pasa. Si nos juntáramos todos el Gobierno sería derribado hoy, pero

no hay otra alternativa de partido a ese Gobierno, lo que no asegura su perdurabilidad. En estas condicio-

nes, el Gobierno está creando un vacío de poder y dando la sensación de impotencia que cree Jas

condiciones^ para que venga un salvador, presentándose como candida, to a sorprender la buena fe del

pueblo, y nos haga volver a aquéllo deylo que todavía estamos saliendo.

VOTACIONES

Finalmente, y con ¿los nervios en tensión, después de la larguísima sesión del Congreso, se pasó a votar

las mociones. Excepto el PSOE, el PC y UCD, el resto de los grupos parlamentarios retiraron sus respec-

tivas propuestas.

MOCIÓN DEL PSOE.—La moción del PSOE, ia única que se votó nominalmente, arrojó el siguiente

resultado: 160 en contra (UCD), 118 a favor (PSOE) y 58 abstenciones (grupos minoritarios).

Únicamente faltaron al Pleno 14 diputados.

MOCIÓN DE UCD,—Aprobada por 153 votos a favor (UCD), 135 en contra (PSOE y diversos votos de

las minorías) y 37 abstenciones.

MOCIÓN PC (gobierno de concentración)^— 152 en contra (todos de UCD), 19 a favor (votos del

PCE) y 156 abstenciones (votos del PSOE y minorías).

CAMUÑAS NO´ COMPARECIÓ

En el .descanso que el presidente concedió después dé la intervención de Tierno Calvan,.el ministro de

Relaciones con las Cortes sa acercó hasta el bar, dónde fue abordado, materialmente, por los periodistas.

Ignacio Camuñas se negó a hacer, declaraciones «en. aquel momento», pero citó a la Prensa para cuando

acabara la sesión. Cuando estaba con los periodistas le anunciaron que el presidente Suárez quería verle...

Acabada la sesión, el señor Camuñas desapareció. De la anunciada «declaración a la Prensa», nada de

nada. Otra vez será...

 

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