Con esa excepción     
 
 Diario 16.    15/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Con esa excepción

En el discurso que arrancó los más nutridos aplausos durante la sesión parlamentaria de ayer, Enrique

Tierno Galván dijo algo que muchos diputados venían, sin duda, pensando: "Tengo la sospecha de que el

pueblo se aparta cada vez más de esta Cámara."

Para dar a la opinión pública el entusiasmo democrático de los primeros días, añadió el presidente del

PSP, el Parlamento tiene que ir perdiendo ese minúsculo sentido de lo inmediato.

Sin duda, Tierno hacía una alusión indirecta a la moción planteada por el PSOE, pidiendo el cese del

ministro del Interior y del gobernador civil de Santander a cuenta de la agresión sufrida por el diputado

socialista Jaime Blanco. Como otros parlamentarios dijeron, parece/ un poco fuerte que el primer Pleno

político de estas nuevas Cámaras, con las que se abre un nuevo y difícil curso, haya estado dedicado

prácticamente en exclusiva al "caso Blanco". Aunque este caso tenga ramificaciones que lleven hasta

plantearse el papel de las Fuerzas de Orden Público en la situación actual.

Urge que las Cámaras se den cuanto antes, un reglamento, que evite que cada cual interprete una situación

concreta en su favor. Ayer, sin ir más lejos, el ministro de Relaciones con las Cortes, Ignacio Camuñas,

aprovechando el vacío reglamentario, se arrogó, y obtuvo un turno de réplica contra el socialista Alfonso

Guerra. Turno que, naturalmente, fue aprovechado por Camuñas para hacer una apología de UCD, su

partido, el partido en el poder. Y, una vez con el reglamento en la mano, que el Parlamento acometa, uno

a uno, los graves temas con que se enfrenta el país.

Pero ayer, en fin, se trató el tema de las Fuerzas de Orden Pú-Wico. Que, sin duda, es uno de los temas

graves que han de afrontarse para la consolidación de la democracia, aunque no sean las FOP el único

estamento ni la única parcela de la vida social de este país que guarda conexiones con el pasado

franquista.

Como dijeron todas las fuerzas políticas presentes ayer en el Parlamento, no se trata de plantear un

proceso a las FOP, que .no han hecho, en definitiva, casi siempre sino cumplir órdenes y que, en

ocasiones, han servido para garantizar un tránsito pacífico a la democracia. Pero el prestigio de estas

fuerzas puede verse comprometido, como dijo ayer algún orador parlamentario, por ciertos grupos

especiales, ciertos jefes, que deben sus cargos no a su profesionalismo, sino a los servicios prestados al

régimen anterior. Resulta ininteligible, por ejemplo, que un comisario de pasado oscuro, que ha resuelto

los más oscuros asuntos de los últimos meses, sea promocionado, sin una sola explicación, precisamente

por el actual ministro del Interior. ¿Poner en tela de juicio la lealtad y el sacrificio de las FOP, su

capacidad para afrontar los nuevos tiempos democráticos? No. Pero con esa excepción.

 

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