El candor del PSOE     
 
 Diario 16.    15/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El candor del PSOE

Como todos preveían, comenzando por el propio PSOE, la moción presentada por este partido contra él

Gobierno, centrada en su enérgica solicitud de cese del ministro Martín Villa como consecuencia de las

responsabilidades de éste en el, "caso Blanco", ha sido derrotada. Nada sorprendente hay, pues, en el

desenlace de este crispado Pleno del Congreso, salvo una cosa: su propia convocatoria, forzada por un

partido que, de antemano, debiera haber sabidc que nada iba a sacar en concreto de él.

El país entero ha vivido pendiente, incluso con cierto temor, de la naturaleza y acritud de este

enfrentamiento, te vez porque no acababa de comprender el porqué de todo ello.

En efecto, sin poner en duda la indignación de los líderes del PSOE ante los acontecimien tos que

motivaron su actitud, indignación mas que justificada, es claro que su ataque frontal al ministro del

Interior forma, además e inconfesadamente, parte de una estrategia de conjunto destinada a minar las

bazas de la UCD cara a las elecciones municipales, en las que dicho ministro está fatalmente destinado a

jugar un papel esencial para los intereses del Gobierno.

Pues bien, desde este ángulo, el PSOE ha perdido su partida, porque el deterioro de la figura de Martín

Villa frente a la opinión . pública, como consecuencia de este Pleno, está más que compensada por el

reforzamiento de lo que es su función especifica como hombre organizador y aglutinador por excelencia

de las Fuerzas de Orden Público, que han cerrado filas alrededor de "su" ministro cuestionado.

Pero no es esto lo más grave. El traspié de una maniobra de partido es -jübsanable con relativa facilidad.

Lo grave, lo difícilmente solventable, lo que constituye un lastre más para la evolución democrática

integral del país, es ese regalo que el candor estratégico dei PSOE le ha hecho al ¡señor Martín Villa, al

darle todas las facilidades para que las FOP vean en él a "su" abogado parlamentario supremo, a "su"

hombre, cuando es de todo punto evidente que uno de los factores de la necesaria identificación de las

FOP con el nuevo orden democrático es que tales Tuerzas no tengan más eabe-za y punto de identidad

que el pueblo y sus representantes como colectividad.

 

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