Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   Elegir el terreno     
 
 Pueblo.    16/09/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Pilar NARVION

Elegir el terreno

SEGÚN los expertos, parece que la clave del talento militar de Napoleón, cuyas consecuencias hicieron

estragos en la historia de Europa, era su soberana inteligencia para elegir el terreno. En Waterloo le dieron

la contrarréplica los ingleses que ya habían aprendido la decisión y otra vez cambió la faz de Europa. En

las batallas parlamentarias sigue siendo esencial la astucia de la elección de terreno, y me temo que ha

sido esa astucia la que le ha faltado a nuestro joven PSOE, que con toda nobleza ha ido al bulto, sin tener

en cuenta el terreno. Tengo la impresión de que a Santiago Carrillo, por citar al más zorro —en el mejor

sentido de la palabra, y a. cuenta de la astucia—, nunca se le hubiera ocurrido atacar por ese flanco con

los votos que cuenta el PSOE.en el hemiciclo, y los aliados que hubiese podido pescar en la refriega. Ya

lo estamos viendo; como no puede ir a la guerra parlamentaria a lo Napoleón, Carrillo ha elegido la

guerra de guerrillas y hostiga al enemigo una y otra vez con su Gobierno de concentración para salvar a la

Patria. Se ve que ha leído a Mao, cuando decía que es más fácil que un mosquito desangre a un tigre a

picotazos que no que un tigre se cargue a un mosquito de un zarpazo. Ni tigre, ni mosquito; el PSOE no

eligió "muy bien el terreno en el caso Blanco.

Parece que en el PSOE como en todos los partidos democráticos— nay conflictos internos, crisis; de una

parte, está el socialismo marxista, teórico y diamantino de Alfonso Guerra, y de otro, la tendencia

socialdemócrata, realista y dúctil , de Enrique Mu-´ gica. Entre los dos, está´Telipe González templando

gaitas, que para eso es el líder. Yo, que estoy en las Cortes más con el corazón que con la cabeza. —

romántica y sentimental que es una—, reparto por igual mi simpatía cordial entre los dos personajes —

cosa-que no podría hacer si estuviese allí concia cabeza, a riesgo de caer en contradicción irracional—. A

Alfonso Guerra, que por los pasillos le han bautizado como «el cafeína», yo le llamo para mi usó personal

«el principe que todo lo aprendió en los libros». De verdad que a Alfonso Guerra yo lo veo muy bien en

príncipe del Renacimiento, lo. que no he decidido aún si más bien príncipe de la Iglesia o principe

stendhaliano de alguna corte de Parma. Antonello de Messina, qué es uno de mis pintores favoritos,

hubiese sido feliz pintando a Alfonso Guerra como contrarréplica de su famoso Condottiere, porque estoy

segura de que Alfonso Guerra terminará aprendiendo mucha política en la vida, tanta como ya sabe por

los libros, y esa gramática parda es la qué le, enseñará a elegir mejor los terrenos cuando se trata de las

batallas parlamentarias que no están en los libros Naturalmente, como yo estoy de espectadora y rio tengo

que ganar ni perder votaciones, la diamantina dureza de Guerra me emociona, como me emocionaban los

versos del Dante cuando era pequeña. Como dice Manuel Vicent, «es tan bonito que no puede durar» Es

que no se trata de que sea bonito, es que se trata de que sea eficaz.

Luego está esa rectificación sobre la marcha del sentido dionisíacp de la vida que es Enrique Mágica Digo

yo si la socialdemocracia no vendrá a ser eso, una introducción del sentido dionisíaco de la vida, en el

marxismo. Hay un vitalismo en Múgica contagioso y reconfortante, claro que, también, si un tanque todo

terreno en función «de una pintoresca ley de transmigración tuviese que reencarnar en un hombre, seguro,

que reencarnaba en Enrique Múgica, que es un falso gordo, acerado por dentro, un tipo que más que a

Julián Sorel ,te recuerda a Willy Brandt. Con decir que reencarnaría en un tanque todo terreno, quiero

decir que eso de los terrenos debe ser una asignatura más fácil para Múgica. Claro que hablo por hablar y

quizá fue él quien insistió en llevar el Pleno al terreno santanderiho—tan accidentado de por sí, con

aquella orografía que no se la salta un gitano, come no sea Heredia—. Una, en su simpleza, imagina que

si la batalla la hubiese planeado Múgica. la hubiese defendido él en el hemiciclo.

En resumen, que Felipe González no tiene fáciles las cosas con tan vigorosas personalidades a sus cos-

tados y que ahora los esperamos a todos en el terreno de la política internacional del Gobierno, tema

pintiparado y oportuno que se presta a que sus seño Has comiencen a hacer ejercicio de barra, a ver si

aparece, dónde menos lo esperemos ese hombre de Estado que va buscando entre los escaños el profesor

Tierno Galván con más escepticismo, ¡ay!, que Diogeñes que solo buscada un hombre, aunque no fuese

de Estado.

 

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