Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La Risa     
 
 Informaciones.    28/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LETRAS DEL CAMBIO

LA RISA

Por Jaime CAMPMANY

DÍA a día se enriquece e! vocabulario político-parlamentario para e! nacimiento de una democracia. Se ha

aludido a una certificación médica en la cual don Jaime Blanco, diputado socialista por Santander, es

diagnosticado como «epiléptico». Inmediatamente, el doctor don Jaime Blanco, autorizado por sus

conocimientos médicos, ha calificado de «mongólicos» a ciento sesenta diputados, refiriéndose

obviamente a los que componen el gruyo parlamentario de la U.C.D. Don Alfonso Guerra, segundo del

P.S.O.E, y seguramente !a lengua bífida más afilada, cortante y cabritera de las Cortes, ha descargado

sobre la cabeza del ministro Martín Villa la definición de «resto del franquismo», ha obsequiado al

ministro Camuñas con el título de «corsario» y ha acusado a la Mesa de! Congreso de «filibusterismo».

Don Pablo Castellano (¡y qué castellano!) acusa a ios de la U. C. D. de «obstruccionistas, extorsionistas y

presidencia-listas del peor estilo». Don Jesús Esperaba dé Arteaga ha preferido el lenguaje elocuente de!

portazo.

Los primeros pasos de las muevas Cortes han sido recibidos por los cronistas parlamentarios, en las

viñetas de los humoristas y en los artículos de comentario, con la sátira, la carcajada o la sonrisa de la

ironía. En su corta vida, el Parlamento ha hecho méritos notables para el bostezo o para la hilaridad. Es

triste, pero es así. Alguien ha pedido árnica para esas Cortes, con el argumento de que el desprestigio

público que producirá la risa no dañará solamente a los hombres, sino a la institución que es base de la

democracia. Ojalá los parlamentarios den motivos para el aplauso y la alabanza más que para la crónica

satírica y censoria o para la risa irreprimible. Porque no hace falta ser Henri Bergson para darse cuenta de

que si el debate parlamentario entra decididamente en el terreno de lo cómico, estaremos construyendo

una democracia tan risible corno su base esencial.

Afortunadament e, se vislumbran ya próximos debates sobre problemas serios, graves y urgentes. Se

anuncia el estudio de una nueva remesa de medidas económicas, y un Pleno inminente sobre la regulación

del votó de censura al Gobierno y sobre el tema abrasante de la amnistía. Si esos temas se abordan con

seriedad y respónsabilidad, nadie sensato los tomará a guasa o los saludará con la risa. Si ´el espectáculo

se repite, será inevitable eme algunos padezcan ese acceso de risa histérica que es, generalmente, preludio

de! llanto desatado. Y estaremos ya dentro de la tragicomedia.

 

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