Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   ¿Vámos a tener plenos sobre lo que de verdad interesa?     
 
 Ya.    20/09/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

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NACIONAL

CARTA ABIERTA DE AUGUSTO ASSIA

¿VAMOS A TENER PLENOS SOBRE lo que de verdad interesa?

Ahora se quiere hacer de la dignidad un criterio de selección

En Inglaterra, John Stonehouse continuó en su escaño parlamentario hasta el día en que fue condenado

por el juez a diez años de presidio

Querido director:

"No, por todos los santos. Un pleno sobre esto, no", escribe en la "Hoja del Lunes", de Madrid, don

Carlos Luis Alvarez, hablando de los 168 mongólicos que ee cree haber descubierto acampados en el

Congreso.

A mí la posibilidad de los 168 mongólicos no me produce menos horror qué aj Señor: Alvarez, del que,

dicho sea de paso, cuando, al acabar de leer su artículo, dii al viento mi sorpresa porque, al fin, hubiera

aparecido un periodista "nuevo, gracioso y original". Alguien me desilusionó rápidamente , por lo menos

en cuanto a lo de "nuevo". Pero lo que a mí me inquieta, señor director, de modo especial es la otra cara

de la moneda y que con lo que el palacio de los leones se nutre ahora, después de la "inmunidad", no sea

sólo con 168 mongoles, sino con la "indignidad".

Lo que privó aquí en la dictadura era el "honor". Hasta para loa periodistas había un "tribunal de honor".

A mí mismo un ministro me amenazó con someterme a BUS dictados por la á todas luces deshonorable

contumacia de decir que Hítler no había ganado todavía la guerra en el otoño de 1S>40;

Ahora, por lo visto, ya no es el honor. Va a ser la "indignidad".

Todo esto está muy bien. Hay que cuidar el honor, hay que cultivar la inmunidad y hay que flagelar la

.indignidad, que para eso somos no gentecillas de un ramplón país cualquiera, sino españoles.

Declaración de "indignidad"

Si, además, empezamos a privar-de BU representación y a expulsarlos´ del Congreso a todos loe

diputados -de la «ilnoria que la mayoría vote que son "indignos" dé sentarse en los augustos escaños,

habremos, por finí, he-chp una contribución nueva a los procedimien-toe democráticos que no ee le había

ocurrido a Pavía, ni a Lenin, ní a Hitíer. El partido que tenga más votos va declarando, «no a uno,

"indignos" a ítodog los diputados de loe partidos minoritarios hasta que no -quede más que un partido,

que puede eer muy bien el dé don Adolfo Suárez Cu otro), y aquí paz y después giloriaé

Los dictadores han sido gentes ein imaginación, cuando todo ee tan fácil si usted, en vez de declarar rojos,

masones, judíos o comunistas a los diputados que molestan, Jes declara usted "indignos" por mayoría.

Nunca, querido director, me he sentido menos reconfortado p.orque este periódico sea una publicación

seria y yo un periodista tan poco apto para hacer trenzados a lo Cela.

Si no fuera por ambas cosas, yo ahora le preguntaría a üeted: "Pero este Parlamento liúestro, ¿qué es? ¿Es

un Parlamentólo una c...?" La ventaja de la seriedad del periódico y la Ineptitud semántica mía es que así

el Parlamento no caerá en la tentación de declararme a mí también indigno y a usted.

No hace mucho ocurrió en Inglaterra que un diputado laborista, cuyos negocios dudosos habían ido mal y

se encontraban al borde de la quiebra, tuvo la ocurrencia de´desplazarse a Miami, en loé Estados Unidos,

para fingir, dejando abandonados en la famosa playa sus vestimentas, que ee había ahogad». No pasó

mucho tiempo antes de que SeotJand Yard fuera a dar con Joton Stonehouse en Australia, donde se había

escondido bajo nombre y documentación falsos a vivir de lo que había salvado burlando a sus acreedores.

Fue traído a Inglaterra, entregado a un juez y procesado, Mientras los periódicos contaban su vida y

milagros. Como el Juez le pusiera en libertad provisional bajo fianaa esperando la vista, cual es habitual

en di Reino Unido, Stonehouse volvió a los Comunes, hizo desde su banco una declaración pública y

continuó, a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno para convencerle de que dimitiera, ocupando y

votando hasta el día que fue -condenado a diez años de presidio. La democracia inglesa será vieja, pero,

diésde luego, es menos imaginativa que la nuestra.

¿Por qué no se le ocurrió a nadie eij Inglaterra declarar "indigno" a Stoneftouse y ponerle de patitas en la

caite? .Ya vé usted, querido director: en la vieja democracia de Inglaterra para expulsar a nadie de los

Comunes, donde cadamiembro representa a tutos electores que no pueden ser dejados sin representación,

por quítame allá esas pajas, hay que esperar a que incluso un delincuente sea condenadlo por el juez.

Aquí, ¿para qué todas esas monseingas? Se le declara indigno por mayoría de votee y al diablo con los

jueces, con los procéeamientos,´ con las condenas, y el español que. habituado a ÍCPS proeedimientoá

europeos, ño pueda menos de restregarse los ojos, allá él, qué se los restriegue cuanto le venga en gana,

que "sólo faltaba que • aqu5 tengamos que imitar a alguien, como no sea a Hitler. Nuestra" demo-iracia

nos la vamos a hacer nosotros mismos, / si nos sál-e más parecida al fascismo que a las otras monarquías

constitucionales, peor para Iflé monarquías constitucionales y para los españoles que sienten remilgos- y

esperan que aquí, como en las otras monarquías, ee establezca un Parlamento que discuta las grandes

cuestiones de te. crisis económica, loe problemas surgidos de que loe españoles quieran gastar como

alemanes produciendo como marroquíes, ó la situación desesperada que abate a miles de empresas

.indusbrialés, al ám-´bito entero de la pesca y al ruedo d« la agricultura.

La caza de "indignos" ahora, como antes la d´e "rojos" o la de "macones", eso es lo que nos preocupa.

LOS plenos que hacen falta

Quizá no tengamos el pleno que a "Cándido" I* horroriza sobre mongoles y sobre la "indignidad" ddi

diputado señoír Blanco, ¿pero vamos a tenerlo sobre el paro, sobre las "huelgas salvajes", sobre el

derroche presupuestario, sabré la amenaza de la íefonma fiscal, que cada vez es más claramente una

amenaza en, vez de una proposición eeria; «obre la total ausencia del Tribunal de Cuentas?

Para terminar con la. imposibilidad de destituir por -ningún procedimiento adaiijiie-trati-vo o legal a un

diputado inglés, quizá sea oportuno agregar que en Iglaterfa un diputada ni §1 mismo puede dimitir,

aunque quiera, y el único procedimiento que existe para dejar la Cámara de los Comunes es pedir una

sinecura medieval de la corona llamada "chil-.tern hundreds", por la cual «e papan al año dos peniques.

Dos peniques de un doble sueldo son suficientes en Inglaterra para hacerlos Incompatibles con la

continuación en la Cámara de loe Comunes, otro aspecto también quizá de las diferencias entre el

Parlamento inglés y el nuestro.

tie usted afectísimo amigo v servMor,

Augusto ASSIA

 

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