Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   Idílica tarde a musarañas internacionales     
 
 Pueblo.    21/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

IDÍLICA TARDE A MUSARAÑAS

NV es fácil de creer; pero mientras el país, tiene todos.los problemas que usted y yo conocemos, más los

que no conocemos ni usted ni yo, sus señorías dedicaron ayer la tarde a idílicas musarañas

internacionales.

Viendoles allí, tan sentados, tan orondos, tan satisfechos de su escaño, se diría que habían puesto ya la

casa en orden, habían recogido la cosecha, habían llenado el granero, habían laborado los campos, habían

sembrado el trigo, habían dejado los aperos como un espejo, y en la paz de Dios, y con la "familia al

abrigo de problemas grandes o chicos, como quien echa una partida de julepe o de mus, se habían puesto

a charlar de los vecinos, de las relaciones coa los vecinos, de los problemas con los vecinos, de las

cuentas pendientes con los vecinos.

No lo querrán creer ustedes; pero es la purísima verdad, mientras el paro sigue, la Bolsa baja, las centrales

sindicales siguen sin encontrar su asiento y sin ofrecer interlocutores válidos de peso, los precios se

"disparan, no hay manera de llegar a un contrato social mínimo, el terrorismo sigue haciendo víctimas, la

Universidad es incapaz de ponerse en marcha sin problemas, faltan puestos escolares en docenas de

ciudades, la Segundad Social está en bancarrota, la tercera edad carece de un mínimo de seguridades, y

así hasta ciento, ¿en qué creen ustedes que han pasado la tarde sus señorías?; en musarañas

internacionales, por las que usted no daría jamás un naso al frente.

Después del asunto Blanco, este Pleno de las musarañas internacionales comienza a ser ya inquietante.

¿Es que nuestros diputados son realmente incapaces de poner los pies en el suelo? ¿Es que lio hablan con

la gente? ¿Es que no les llegan las verdaderas y reales preocupaciones de la calle? ¿Es que viven en otro

mundo? No se trata "de las derechas o de las izquier-das, de la UCD o del PCE. Son todos, en bloque, los

«jue viven aparentemente^ en otra galaxia. Nosotros aquí con nuestros problemas cotidianos y palpables

de cada día y ellos en las nubes de los acuerdos de Helsinki, en los cerros de la Europa de los pueblos, en

las lomas de los Consejos de Europa, en Jas «encías de los hermanos iberoamericanos, en las arenas del

Sahará de los polisarios.

No perdono ni a Raúl Morodo, que hizo «frivolité» International por él PSP; ni a Ignacio Gallego, que

hizo los bodoi síes por el PCE; ni al esperado Luis Yañez, que hiüo la cruceta por el PSOE; ni a Antón

Cañellas, que bordó la musaraña por la minoría vasco-catalana. No perdono ni a Silva Muñoz, que podía

haber hecho la demostración sobre el alambre de dirigirse al hemiciclo sin papeles (lo cual es el asombro

de Damasco en estas Cortes) por tema de más fuste, más al hilo de la cuestión que está ahora en la calle,

más de acuerdo con el pulso del país, que se acuesta inquieto y se levanta absorto para enterarse de que

sus, señorías están tornándole las medidas a la cosa internacional, dando así la impresión de que a las

nacionales no se las toman porque tío llegan, porque algo les falla, porque una cosa es hablar en los

mítines de las campañas electorales y otra ir al toro por derecho, que nos va a empitonar á todos y nos va

a coger preocupados por la paja en el ojo del vecino irrespetuoso de los derechos del hombre, materia de

principalísima enjundia en el caldo de nuestro cocido propio.

Se diría, tal y corno vienen das cosas, que sus señorías viven un tantico de espaldas al país, que no

terminan de coger la onda, que en el Parlamento se dedican más «a hacer la función», una «función» con

los gestos parlamentarios, las ceremonias parlamentarias, los trucos parlamentarios, que a poner los pies

en e! suelo dé la España real, no de la España irreal cuyo Parlamento nos están «representando».

Salga usted a la callé, querido señoría de mi alma, y pregunte al primer transeúnte cuál es el problema que

le preocupa como ciudadano. Si le contesta que él Sahara (tema, al parecer, rey de, la sesión de ayer) me

corto la coleta de cronista parlamentaria. Por favor, vivamos primero —como decía el clásico—, y ya

haremos ejercicios de estilo parlamentario después.

Pilar NARVION

 

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