Autor: Urbano, Pilar. 
 Declaraciones de Antonio Fontán, presidente del Senado. 
 Nuestra democracia tiene credibilidad en Europa  :   
 No nos hacen un favor: Europa necesita a España. 
 ABC.    25/09/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 31. 

ABC. DOMINGO 85 0E SEPTIEMBRE DE 1977. PAG. 9

ENTREVISTA

DECLARACIONES DE ANTONIO FONTAN, PRESIDENTE DEL SENADO «NUESTRA

DEMOCRACIA TIENE CREDIBILIDAD EN EUROPA»

"No nos hacen un favor: Europa necesita a España"

YO no creo que el Gobierno esté deteriorado anta la opinión pública. Se enfrenta a dificultades

objetivas y considerables, en el orden político y en el económico y social. Más bien estimo que tiene a

estas alturas una aceptación pública superior a] porcentaje de votos obtenido en las urnas y, por supuesto,

no hay rechazo.»

«Hoy el Gobierno tiene más porcentaje de aceptación pública que votos en las elecciones»

«Habrá corrientes ideológicas, no grupos, dentro del Partido Unitario de Centro»

LARGA VISITA AL REY

Así se expresó don Antonio Fontán en la entrevista que mantuvimos en su despacho de la Presidencia del

Senado, comentando su reciente viaje a Centroeuropa y Francia. Al día siguiente de su regreso, Fontán

pasó buena parte de la tarde en la Zarzuela informando al Rey de los contactos y conversaciones

celebradas, y ofreciéndole una panorámica de conjunto de la hora actual de España en Europa. «No es

extraño —me decía poco después— que yo haga una larga visita a Su Majestad: ya como presidente del

Senado, ya como Antonio Fontán. Tiene el Rey un viejo conocimento de mí, que no es sólo monárquico,

ni sólo político... Yo diría que es "metapolítico", y me honra con su confianza.»

PARLAMENTO EUROPEO

El señor Fontán acudió en Luxemburgo * la sede del Parlamento Europeo, invitado por políticos liberales.

—Cuando se produjo mi viaje —explica— tenía como especial interés el ser el primer contacto de un

miembro significado de las Cortes Españolas con el Parlamento Europeo. Y, bien, allí todos los grupos

parlamentarios y personalidades políticas europeas —he mantenido conversaciones con muchas personas,

entre ellas Colombo, Jenkins...— mostraron un enorme interés y admiración por nuestro proceso. La

democracia que estamos construyendo tiene credibilidad en Europa. No dudan de que nuestra

Constitución será democrática y estable. Y les asombra la serenidad, el orden y la rapidez con que se van

dando los pasos.

—A veces da la impresión de que la Europa de los «Nueve» va a abrirnos las puertas en favor a nuestra

insistencia...

—No, no es así. Tanto los nórdicos como los meridionales saben, y lo manifiestan claramente, que

Europa sin España es incompleta. La necesidad de Integración es mutua. No se trata de un favor.

INTEGRACIÓN

—Y bien, ¿cómo será el proceso de nuestra integración?

—Allí se esperaba la «luí verde». Ese primer sí lo dio el Consejo de Ministros de la Comunidad

Económica Europea, el 20 de septiembre, como usted sabe: no hay ni objeción, ni reserva política, por

parte de ninguno de los Gobiernos interesados. Son conscientes, eso sí, de que hay dificultades técnicas,

económicas, pero están todos de acuerdo en la puesta en marcha del proceso negociador que ha de

llevarnos a firmar la adhesión. Primero tiene que elaborar su dictamen el Consejo de Ministros de la

Comunidad, que puede tardar entre seis y nueve meses, y pasar a la Comisión pertinente del Parlamento.

A partir de entonces comienzan las negociaciones, que no son estrictamente políticas, sino técnicas:

agrícolas, industriales, sociales, económicas... Esto puede durar un par de años. El Reino Unido precisó

más de dos años. Así me lo dijo Rippon, presidente del Grupo Conservador del Parlamento Europeo, y

que, siendo ministro, tramito la negociación inglesa. Realmente se trata de ingresar a la vez en la C. E. E.,

en la C. E. C. A. y en el Enratom. Y, naturalmente, en el Parlamento de Europa. No creo que alcancemos

las próximas elecciones parlamentarias, que son en 1978.

EN LAS CÁMARAS FRANCESAS

—En París, fase posterior de su viaje, además de los actos culturales, ¿mantuvo algún contacto político

«interesante»?

—Bueno, estuve en el Senado y en la Asamblea, y hablé con sus respectivos presidentes. Alain Poher y

Edgard Faure, y con políticos de todos los partidos de «la mayoría»: republicanos independientes, centro

democrático social y gaullistas. Fueron muy interesantes cambios de información.

—¿Qué hay de las reservas y recelos de Francia a nuestra inserción de pleno derecho en el Mercado

Común?

—No son reservas políticas. Ellos están reestructurando sus producciones agrarias, y aún más

concretamente su viticultura, en relación con la competencia de Italia. Y se preparan, urgidos, porque el

plazo es breve, para las condiciones que supondrá nuestra entrada. El tema es complejo y, lógicamente,

incide en la sensibilidad política de los partidos.

En la C. E. E. existe esa tensión norte-sur entre los países de producción nórdica, ganadera, y los de

producción mediterránea, de neta agricultura. Estos se sienten menos protegidos en sus intereses.

SENADO

Aún ha de debatirse y aprobarse el Reglamento del Senado, hasta que, tras la elección de la «mesa»

definitiva, quede constituida la Alta Cámara. Parece probable que Antonio Fontán siga al frente del

Senado, pero... eso lo dirá la urna de nogal en su día.

—¿Plan de trabajo senatorial «a corto»?

—Bueno, ya el día veintisiete se reúne la Comisión de Reglamento para debatir el informe elaborado por

la Ponencia. Será un trabajo rápido, a buen ritmo. Necesitamos disponer del Reglamento en seguida. A

partir de su aprobación el Senado entrará en su normal actividad colegisladora y de control político.

—¿Cuándo se trasladan a la plaza de la Marina?

—En octubre trasladaremos todo, excepto los Plenos. Y ya en noviembre, probablemente, estará adaptado

el hemiciclo de senadores.

EL «CENTRO»

Hablamos del próximo «y necesarísimo» Congreso de la Unión del Centro Democrático: «Entonces U.

C. D. quedará constituida en partido unitario».

—¿Hay que entender que las tendencias liberales, democristlanas y socialdemócratas desaparecen, o

funden sus perfiles, en aras de una opción de «política en el Poder»?

—En primer lugar, los partidos, como hay varios en U. C. D., que tienen imagen, fisura, historia...

—Y patente internacional...

—Si... no pueden desaparecer ni diluirse. Son una realidad. Ahora bien, las diversas ideologías que se

concitan en los partidos del Centro tienen elementos comunes muchos; elementos incompatibles,

ninguno. Y aunque no organizados en grupo seguirá habiendo liberales, democristianos, socialde-

mócratas. populistas... como «corrientes» dentro del partido unitario. Los franceses tienen lo que se llama

«coalición electoral», porque parte de unos viejos partidos ya cimentados. Nosotros hemos arrancado d«

cero, de formaciones incipientes o de partidos de vida clandestina. Creo que, en el caso español, lo

razonable es lo que hemos hecho nosotros.

¿DECEPCIONADOS?

Hay no pocos parlamentarios ucedistas que se sienten incómodos o decepcionados en la U. C. D.: les da

la impresión de que han sido útiles antes de las urnas y ahora no se cuenta con ellos, ni con los intereses

que representan...

—Sin embargo, una prueba fehaciente de que el «centro» está compacto es la disciplina de voto que usted

como yo habrá podido observar en estas Cámaras. Una cosa es lo que dicen —hay libertad de

pensamiento y de palabra— y otra lo que hacen. A la hora de las votaciones lo hacen en bloque. ¿Por

qué? Porque hay convergencia ideológica y solidaridad política.

—¿Presenta la U. C. D. su candidatura para la presidencia definitiva del Senado?

—Espero que sí... ¿Acaso se dice otra cosa por ahí fuera?

Llama a la puerta el presidente de las Cortes, Hernández Gil. Y en este punto finaliza nuestra

conversación.—Pilar URBANO.

 

< Volver