El Gran órdago del Gobierno. 
 Moción de censura y voto de confianza  :   
 Proyecto de ley que irá directamente al pleno. Cincuenta diputados o treinta y cinco senadores pueden pedir la moción. 
 Ya.    25/09/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 31. 

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NACIONAL

25-IX-77

EL GRAN "ORDAGO" DEL GOBIERNO MOCIÓN DE CENSURA Y VOTO DE CONFIANZA

Proyecto de ley que irá directamente al pleno

Cincuenta diputados o treinta y cinco senadores pueden pedir la moción de censura

Solución efectiva a la laguna política y legal hasta que se apruebe la Constitución

El Gobierno presenta a ambas Cámaras un proyecto de ley que puede ser considerado como "un contrato

de legislatura" para el tiempo que media entre este momento y la aprobación de una Constitución en que

todos los términos de la relación entre el Ejecutivo y los legisladores quede definitivamente establecida.

La Unión de Centro Democrático, partido que cuenta con la minoría más amplia en ambas Cámaras,

presentó ayer a los medios de difusión los textos del proyecto de ley por el que se regulan de forma

provisional las relaciones entre el Congreso y el Senado en el ejercicio del control parlamentario del

Gobierno. Este proyecto de ley, en opinión del principal portavoz de VCD, don José Pedro Pérez-Llorca,

salva el vacío político y legislativo e instrumenta los necesarios recursos tanto para la oposición como

para el Gobierno.

CENSURA Y CONFIANZA

En efecto, este proyecto de ley que ayer fue depositado en la Secretaria de las Cortes—facilita a la opo-

sición presentar mociones de censura y al Gobierno plantear la cuestión de confianza.

Por moción de censura se entiende el requerimiento que hace la oposición al Gobierno para que

demuestre que tiene la suficiente asistencia parlamentaria a su favor. La cuestión de confianza es el

instrumento que permite al Gobierno solicitar de los parlamentarios, una definición clara para saber si

debe seguir o no ejerciendo/ los poderes del Ejecutivo. La combinación de ambas instituciones o práctica^

parlamentarias permite a la oposición y al Gobierno exigir de los parlamentarios una definición clara.

Las características principales del proyecta de ley son las siguientes:

Primera. Ley provisional, que suple lagunas constitucionales y políticas existentes forzosamente Hasta

el momento en que exista un texto fundamental. Esta provisionalidad hace que no se pueda hablar de

disolución de las Cortes, porque una ley ordinaria no puede ir contra la única ley básica actualmente en

vigor, la ley de Reforma Política, de la cual han nacido los presentes Congreso, y Senado.

Segunda. La facultad de forsar una, votación de censura queda atribuida a cincuenta diputados o a treinta

y cinco senadores. Es una cifra fácil de obtener, dada la composición de las Cámaras.

Tercera. Establece un trámite de sesión conjunta Congreso/Senado, porque ambas Cámaras tienen el mis-

mo origen, el sufragio universal.

Cuarta. Hay ciertas cautelas para que los grupos no puedan pedir a cada paso un voto de censura, que en-

cadenaría al Ejecutivo a la más completa inactividad.

Quinta. La cuestión de confianza permite al Gobierno .salir de los "atascos" parlamentarios para que no

funcione una obstrucción tácita consistente en no derribar al Gobierno, pero no aprobarle ninguna, ley.

Según nuestras noticias, este proyecto dé ley irá de inmediato a un Pleno conjunto Congreso/Senado.

También según nuestras noticias, esta, importante ley^ha sido objeto de negociaciones previas con los

varios grupos políticos, con resultado; se nos afirma, en general satisfactorio.

El texto de la exposición de motivos y de la parte dispositiva de este, proyecto de ley es el siguiente:

"Las Cortes, constituidas de «cuerdo con la ley para la Reforma Política, representan al pueblo español,

en quien reside, según declara la citada ley, la plenitud de la soberanía nacional. Es por ello lógico que el

Gobierno, órgano al cual corresponden tan importantes competencias en toda democracia moderna, sea

políticamente controlado por dicha representación soberana.

A la Constitución, que las propias Cortes han de elaborar, corresponderá establecer las formas y modos de

acuerdo con los cuales ha de hacerse efectivo este control. Sin embargo, en tanto no se da término a esta

tarea constituyente, es preciso establecer un cauce qué, sin prejuzgar las técnicas de control que

definitivamente se adopten, permita vincular estrechamente el Gobierno a la mayoría de las Cortes,

haciendo posible a éstas expresar su confiama o censura respecto de aquél.

CRITERIOS FUNDAMENTALES

Tres son los criterios a que debe ajustarse esta regulación provisional de control parlamentario del

Gobierno. En primer lugar, hoy es evidente que, de acuerdo con los términos de la ley para la Reforma

Política y de las normas electorales dictadas en aplicación de la misma, el Congreso y el Senado son, por

igual, expresión de la voluntad soberana del pueblo. En consecuencia, es a, los dos cuerpos

colegisladores, esto es, a las Cortes como un todo, a quienes ha de corresponder la potestad de aprobar o

censurar la gestión gubernamental, y a tales efectos es cauce adecuado la sesión conjunta de ambas

Cámaras prevista por la propia ley para la Reforma, Política. La solución contraria llevaría bien a

marginar a una de las Cámaras que integran las Cortes, bien a reiterar un procedimiento de censura cuyo

sentido último sería desvirtuado por la falta de unidad de acto y por los resultados eventualmente

divergentes. En segundo término, tanto nuestra propia historia político-constitucional como la práctica

comparada del más diverso signo demuestran que el ejercicio del control parlamentario sobre el Gobierno

mediante la propuesta, tramitación y votación de la moción de censura ha de rodearse de las cautelas

necesarias para garantizar la deseable estabilidad -política. Ello requiere que la moción de censura sea un

instrumento de control con máxima eficacia, pero nunca un medio que pueda ser utilizado para, paralizar

los trabajos de las Cámaras y entorpecer la acción del Gobierno.

Para alcanzar este objetivo, el derecho constitucional contemporáneo ofrece numerosas técnicas. De entre

ellas son de destacar la exigencia de un determinado número de proponentes de la moción, a fin de evitar

las iniciativas que no responden a las grandes opciones políticas del electorado presente en las Cortes; la

prehibición de que los proponentes de la moción no adoptada planteen otra dentro de un determinado

período de tiempo—para impedir la perturbadora reiteración de una iniciativa que ya ha demostrado su

esterilidad por no contar con él apoyo mayoritario de la representación popular—; la exigencia de que la

aprobación de una moción de censura requiera el voto favorable de la mayoría de los miembros de las

Cortes, con el objeto de que acto de tal trascendencia política sea expresión de la voluntad de la mayoría

real de la representación popular.

Por último, y como necesario correlato de la potestad de censurar, es preciso atribuir a las Cortes la

potestad de expresar su confianza en el Gobierno cuando éste así lo plantee formalmente. La confianza de

las asambleas en el Gobierno sirve de fundamento a la eficaz y ágil labor del mismo, así convertido en

mandatario de la mayoría electa. Por ello, de hecho, cuándo no de derecho, es usual permitir al Gobierno,

que, ,cuando decida plantear.la cuestión de confianza, pueda vincularla a la aprobación de un texto

legislativo que considera fundamental para la realización de su programa. De esta manera las Cortes han

de decidir si mantienen o no su confianza en el Gobierno, evitándose así la peligrosa contradicción de

confiar en la gestión de un Gobierno al que se le impide u obstaculiza de hecho el cumplimiento de sus

tareas.

Es, por otra parte, evidente que la censura contra un Gobierno, que goza inicialmente de la confianza de la

representación popular, ha de ser fruto de la madura decisión de las Cortes y nunca de la improvisación

azarosa. Por ello, debe requerirse que, entre su planteamiento ante las Cortes y la discusión y

correspondiente decisión de éstas, medie un plazo mínimo que asegure la reflexión.

En su virtud, y de conformidad con la ley aprobada por las Cortes Españolas, vengo en sancionar:

ARTICULO PRIMERO.—Hasta el momento de la entrada en vigor de 1* Constitución, las relaciones

entré el Congreso de los Diputados y ,el Senado, en lo que se refiere al ejercicio del control parlamentario

por parte de las Cortes, se regirán con carácter provisional por la presente ley y, en lo no previsto en «Ha,

por los reglamentos de una y otra Cámara.

ARTICULO SEGUNDO.—Las mociones que impliquen censura «4 Gobierno o a cualquiera de eus

miembros se presentarán, en la forma prevista en «1 articulo siguiente, ante la Mesa del Congreso de los

Diputados o ante la del Senado.

ARTICULO TERCERO.— 1. Las mociones de censura, para proceder a su inclusión en el orden del día

que corresponda, deberán presentarse por escrito en el que se detallen los motivos en que se fundan y

estar firmadas al menos por cincuenta diputados o treinta y cinco senadores.

2. Las mociones de censura no podrán debatirse hasta que transcurran cinco días a contar desde el

siguiente a su presentación. Previamente, se repartirán a todos los diputados y senadores.

ARTICULO CUARTO.—1. El Congreso de los Diputados y el ´ Senado se reunirán en sesión conjunta

para deliberar sobre las mociones de censura que se propongan contra el Gobierno o contra cualquiera de

sus miembros.

2. El debate consistirá en tres turnos a favor y tres en contra por tiempo no superior a media hora cada

uno. No se permitirá más de una rectificación por cada orador, y por término máximo de diez minutos.

Cada grupo parlamentario podrá explicar su voto durante diez minutos.

3. El Gobierno, si así lo solicita, podrá consumir el último turno en contra y rectificar en último lugar.

ARTICULO QUINTO.—1. La moción de censura quedará rechazada si no es aprobada por la mayoría de

los miembros que componen las Cortes. Se computarán únicamente los votos favorables a la moción.

2. Si la moción de censura es rechazada, los diputados o senadores que la hubiesen firmado no podrán

suscribir otra, salvo en el caso previsto siguiente, hasta que hayan transcurrido tres meses a contar desde

el día posterior a aquél en que se produjo la votación.

ARTICULO SEXTO.—1. El Gobierno puede plantear en cualquier momento en el Congreso o en el

Senado la cuestión de confianza sobre la aprobación de un proyecto de ley. El proyecto quedará

aprobado, a menos que se presente una moción de censura contra el Gobierno dentro de las veinticuatro

horas siguientes. Salvo lo prevenido en el apartado tres de este artículo, la moción de censura deberá ser

presentada, debatida y votada en la forma prevista en los artículos precedentes.

2. Si planteada la cuestión de confianza, el Congreso. de los diputados y el Senado, en su sesión

conjunta, rechazasen la moción de censura que, en su caso, se hubiese presentado, el proyecto quedará

aprobado por ambas Cámaras.

3. Si una vez planteada la cuestión de confianza en el Congreso de los diputados no llegare a

presentarse una moción de censura en el plazo establecido en el apartado 1 de este artículo, el proyecto de

ley pasará al Senado, en el que se entenderá igualmente planteada la cuestión de confianza. En este

supuesto, la moción de censura que, en su caso, se presente deberá ir suscrita conjuntamente por cincuen-

ta diputados y treinta y cinco s«i nadores.

Disposición final.—La presente ley entrará en vigor frl día siguiente de su publicación en «i "Boletín

Oficial del Estado".

Tal es el proyecto de ley que, *i el Gobierno lo estima pertinente, deberá pasar a la Presidencia del

Gobierno para su remisión a.

 

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