En espera del segundo paquete de medidas     
 
 Informaciones.    26/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIONES

En espera del segundo paquete de medidas

CASI al mismo tiempo que se conocía el mayor «crack» económico ocurrido hasta ahora en una empresa

española —suspensión de pagos de Naviera Letasa— se hacia pública la decisión del Gobierno de

exponer ante un Pleno de las Cortes su programa económico. Aproximadamente cien días después de las

primeras reuniones económicas del Consejo de ministros del nuevo equipo gubernamental, entre el 10 y

el 15 de octubre, vamos a conocer en serio lo que significa apretarse el tintaron.

Fuentes relacionadas con los Ministerios económicos no ocultan su preocupación por el impacto que el

programa económico va a suponer para la mayor parte de nuestra sociedad, que aún continúa viviendo

«en la ciudad alegre y confiada». Cálculos de estos mismos expertos, que con seguridad se quedarán

cortos, como suele ocurrir con las estadísticas oficiales, cifran en unas mil quiebras, diez mil suspensiones

de pagos 7 millón y medio de parados el coste gradual de los próximos tres trimestres de saneamiento

económico que se nos vienen encima,

Nos encaminamos, quizá, a, una situación parecida a la de 1959, sin las condiciones políticas autoritarias,

que hacían innecesario cualquier tipo de pacto, y sin el auge neocapitalista europeo, que podría absorber

el paro. Lo que supone la necesidad de pactar este programa económico entre los distintos sectores y

clases sociales, única forma posible y viable de que no prosigamos la labor de autodestrucción de la

democracia que iniciamos veinticuatro horas más tarde del mismo 15 de junio. De hecho, o conseguimos

un compromiso económico, sin los costes traumáticos y dramáticos que tendría uno de tipo político

gubernamental, o por inercia reaparecerá el marco político que posibilitó el plan de estabilización de

1959.

Que nadie tome esta conclusión por un chantaje o coacción. No están los tiempos para andar con ame-

nazas o engaños ingenuos. Sencillamente, cualquier recién licenciado en económicas sabe que no hay más

que dos fórmulas para hacer viable un plan de saneamiento: democrática y autoritaria. Y si fracasa la pri-

mera, la misma realidad socioeconómica abrirá camino a la segunda opción, que hoy sólo nos parece una

hipótesis de trabajo más. Todos, unos desde el Poder y otros desde la oposición, están emplazados por la

agudización de la crisis a elaborar esta salida económica y a no intentar servirse de ella para cumplir sus

objetivos partidistas.

En espera de la intervención del presidente Suárez, sólo nos queda señalar que parece, al fin, que el Go-

bierno se dispone a gobernar. Lo peor no sería una equivocación —los errores pueden ser corregidos—,

sino la indecisión, la vacilación y dejadez de la autoridad. Ya es hora de que quienes ganaron las eleccio-

nes del 15 de junio apliquen su propio programa. Si esta decisión se reafirma, empresarios y trabajadores,

partidos y sindicatos, tomarán nota de que hay una política, un Gobierno y un programa con los que pac-

tar y negociar. De no haber habido esta firmeza a la hora de la salida política, todavía estaríamos

deshojando la margarita de la reforma o la ruptura. Porque hasta ahora este Gobierno ha imitado en lo

económico la equivocación política del primer Gabinete de la" reforma,

 

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