Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   La división de la mayoría     
 
 ABC.    03/02/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

JUEVES 3 DE FEBRERO DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

La división de la mayoría

Por José María RUIZ GALLARDON

El presidente francés, Valery Giscard d´Estaing está muy preocupado. Y con razón. La mayoría que

encabeza está a punto de saltar por los aires. Con motivo de la elección de alcalde de París,

dos candidatos, dos, pertenecientes ambos a esa mayoría, van a presentarse. Y nada menos que el ex

primer ministro J. Chirac — y jefe de filas del K. P. R., versión actual de la U. D. R. gaullista— y M.

d´Ornano, ministro del actual gabinete Barre. Frente a ellos, los hombres del «Programa común»,

comunistas, socialistas y radicales de izquierda, presentarán su candidato.

Algunas veces conviene mirar lo que ocurre en otros países para reflexionar sobre el propio. En España se

perfila con mayor nitidez cada día la formación de grandes concentraciones electorales —y eso es

bueno—, en las que la derecha aparece dividida, y eso es malo.

Ya se que mis amigos del «Centro Democrático» se niegan a asumir el apelativo derechista. Están en su

derecho. Como yo lo estoy en el mío si repito una vez más que, doctrinal e ideológicamente, hay muy

poco —por no decir nada— que separe a muchos de sus líderes —léase Pío Cabanillas— de otros líderes

de «Alianza. Popular», por ejemplo, M. Fraga.

Enfrente —de ambos, se entiende, el bloque marxista: comunistas, socialistas y socialdemócratas de

izquierda. Que, digan lo que quieran, están dispuestos a gobernar juntos frente —precisamente frente, es

decir, excluyéndolos— a los grupos a su derecha.

Estos grupos —«Alianza Popular» y «Centro Democrático»— se van a restar votos entre sí. ¿En

beneficio de quién?

Pues lo diré: en beneficio de algunos partidarios acérrimos del Poder y, por ello, de los miembros del

actual Gabinete Suárez. Esos señores están siempre con el que manda y con quien cree que va a mandar y

no les importa demasiado fomentar la división. Creen, también, que su supervivencia, activa es la política

española —influido su derecho a la participación en el próximo Gobierno— depende de que no haya una

mayoría clara en las futuras Cortes. Aclararé que no hablo de todos los ministros, ni de ninguno en

concreto. Pero, como ocurre con las brujas, "haberlos haylos".

¿Resultado previsible? Unas Cortes fragmentadas, divididas, sin mayorías estables. ¡Delicias del sistema

proporcional!

Y con esas Cortes habría que acometer la tarea constituyente.

Yo que el señor Suárez, estaría, por lo menos, tan preocupado como el presidente francés. Y lo mismo

que éste intenta por todos los medios impedir la división, procuraría que no ocurriera otro tanto en España

y con las elecciones a la vuelta de la esquina.

Porque, si hay una cosa clara, es que si el presidente fomenta la unidad de la gran masa conservadora

civilizada, abierta al diálogo y la reforma, pero no marxista, las elecciones se ganarían de calle. Con toda

la limpieza del mando, por supuesto.

J. M. R. G.

RECTIFICACIÓN: Me escriben de Justicia y Paz para aclararme que enviaron a la Prensa un comunicado

condenando los crímenes de la pasada semana. Me felicito por poder hacer esta rectificación, que es de

justicia.

¡Y ojalá entre todos aseguremos la paz!

 

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