El levantamiento del secuestro de ABC     
 
 ABC.    11/05/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. DOMINGO 11 DE MAYO DE 1975. PAG. 3

TEXTO DE LA NOTIFICACIÓN DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE RÉGIMEN JURÍDICO DE LA PRENSA

La Dirección General de Régimen Jurídico de la Prensa, del Ministerio de Información y Turismo, comunica, con fecha 30 de abril, a Prensa Española lo siguiente:

El ilustrísimo señor magistrado juez especial del Juzgado de Orden Público numero 2, por medio de escrito fechado el 29 de abril de 1975, comunica a esta Dirección General lo siguiente:

«Ilustrísimo señor: Tengo el honor de dirigir a V. 1. el presente, en cumplimiento de carta orden de la excelentísima Sala Segunda del Tribunal Supremo de esta misma fecha, a fin de participar a V. I. que, según lo acordado por la expresada Sala, se han alzado y dejado sin efecto los secuestros practicados por ese centro directivo de su digno cargo y por la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Turismo en Sevilla, respecto del diario ABC del domingo veintitrés de febrero del año en curso, ediciones de Madrid y Sevilla, en ruego de que V. 1. se digne tener a bien ordenar que se alcen y dejen sin efecto tales secuestros, y que se participe a este Juzgado su ejecución, sin perjuicio de que se acuse recibo de caita comunicación para constancia en las diligencias de cumplimiento de la carta orden al principio aludida.»

Lo que se comunica a V. en cumplimiento de lo anterior, notificándole que, en ejecución de lo dispuesto por la Excelentísima Sala Segunda del Tribunal Supremo, no alza y deja sin efecto el secuestro de referencia.

Dios guarde a V. muchos años.—El director general, Antonio HUERTA.

EL LEVANTAMIENTO DEL SECUESTRO DE ABC

El domingo 23 de febrero de 1975 ABC apareció ante sus lectores sin sus habituales páginas de huecograbado, secuestradas, a altas horas de la noche, al amparo de lo dispuesto en el artículo 64 de la vigente ley de Prensa e Imprenta. A tenor de este precepto, y de su complementario decreto de 31 de marzo de 1966, es facultad de la Administración «ordenar el secuestro de una publicación cuando tuviere conocimiento de un hecho que pudiera ser constitutivo de delito». El «hecho» era la entrevista que, con Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona y padre de". Príncipe de España, celebrara, días antes, nuestro director entonces y hoy presidente de la Junta de Fundadores de Prensa Española, don Torcuato Lúes de Tena y Brunet.

A tal efecto, se personaron en los talleres de Prensa Española dos funcionarios del Ministerio de Información y Turismo, donde procedieron a extender la correspondiente diligencia y depósito de los ejemplares que ya estaban impresos y suspender la tirada de los restantes previstos para su edición,

ABC, en su número del día 25 de febrero dio a conocer a sus lectores una versión de la entrevista con el Jefe de la Casa Real Española, incompleta, es decir, despojada de aquellos párrafos que, siempre según y el solo criterio administrativo, «podían ser constitutivos de delito».

Al obrar de esta suerte, ABC partía de un doble convencimiento: primero, que en ningún caso podría llegar a estimarse por la jurisdicción competente, la existencia, ni aun indiciaría, de delito alguno, lo cual, forzosamente seria puesto de manifiesto en su día, acordado y sancionado con sus oportunas consecuencias; segundo, que era preferible dar lo sustancial de la entrevista con Don Juan de Borbón para conocimiento de sus lectores, porque, las palabras de aquél, aun mutiladas, llenas de su inveterado e innegable patriotismo, encerraban indiscutible interés.

La publicación fragmentada del texto produjo una cierta reacción en algunos elementos y sectores, que se manifestaron contrarios y contrariados por el criterio de la Dirección. ABC, seguro del fundamento de sus razones, prefirió silenciar esta campaña y dejar sin respuesta, por entonces, a quienes injusta y displicentemente le atacaron.

Porque en esta Casa hemos creído, y seguirnos creyendo, que el nuestro es un Estado de Derecho Por ello, al constituir el secuestro una medida gubernativa, estaba sometida a la ulterior y superior decisión judicial. Y sobre esta decisión no cabían dudas. España tiene una Magistratura libre e independiente por lo que el final de la incidencia no podía ser distinto al que ha sido: el Juzgado número 2 de Orden Público, cumpliendo lo ordenado por la Excelentísima Sala Segunda del Tribunal Supremo, ha alzado y dejado sin efecto el secuestro de aquellos ejemplares de ABC. Para general conocimiento, hemos querido transcribir la fotocopia del texto completo recibido en la portada del presente número y en esta misma página, e incluimos, asimismo, el original íntegro de la entrevista que tuyo el honor de celebrar nuestro presidente de la Junta de Fundadores con el Conde de Barcelona.

Una doble lección se desprende, a nuestro entender, de los hechos que relatados quedan. De una parte, la principalísima : la Justicia española es independiente y está por encima de las decisiones administrativas que, en ocasiones como ésta, resultan ser contrarias a

Derecho y deben, por tanto, ser anuladas, como lo han sido, y ello con todas sus consecuencias: desde la oportunidad y pertinencia de publicar y difundir el texto secuestrado, hasta la debida reparación de los daños causados, cuya reclamación, en la vía procedente, dejamos, desde ahora, anunciada.

La otra lección que queremos también dejar expresada es que erraron aquellos que consideraban improcedente la publicación, no íntegra, de la entrevista con Don Juan de Borbón. Mejor era que los españoles conocieran, aun en parte tan sólo, su pensamiento que no silenciarlo en su integridad. Tiempo vendría —ha venido ya— en que podrían llegar a tenerlo a su disposición sin cortapisa alguna. ABC estuvo siempre convencido de que en esa entrevista, como en ninguna de las manifestaciones que a lo largo de los años ha hecho Don Juan de Borbón, no había, no podía haber sino encendido amor a España, y, por supuesto, ni remotamente, nada que fuera contra el interés de la patria o la legalidad vigente. Los Tribunales, y muy a tiempo, han venido a darnos la razón. Sólo quienes pensaron que vivimos en situación de arbitrariedad, con desprecio o impotencia de la Justicia, pudieron sentirse incómodos o displicentes ante nuestra conducta. Pero, para lección de todos, y de la propia Administración en primerísimo término, las aguas han vuelto a sus cauces. Porque —sépase bien por quien corresponda— hay que estar muy seguro, tener muy firme y claro el criterio y obrar con exquisita prudencia para, desde las esferas decisorias del poder administrativo, ordenar el secuestro de cualquier publicación seria.

Con el orgullo de ver y saber que la Ley impera y cómo, con ella, España y su Régimen dan una lección de juridicidad, escribimos este comentario. Pues, siempre con el debido respeto a quienes nos gobiernan, la consecuencia fundamental que se obtiene de toda esta historia, es que con el proceder de la Justicia española se alcanza, a no dudarlo, el debido respeto al derecho de los particulares. Y con él, la más alta estimación de los ciudadanos verdaderamente libres a quienes así se alienta a seguir los únicos caminos aptos para construir, comunitariamente, una sociedad civilizada, moderna y fundada en el acatamiento de las normas por las que ha decidido regirse.

 

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