Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Don Juan de Borbón. 
 Guardo silencio porqué siento que es mi deber     
 
 Informaciones.    25/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

DON JUAN DE BORBÓN:

«GUARDO SILENCIO PORQUE SIENTO QUE ES MI DEBER»

Por Lorenzo CONTRERAS (Enviado especial.)

LISBOA, 25.—«Mi silencio no debe ser interpretado como falta de interés por los problemas de España, que sigo y observo con la más profunda atención. Tampoco mi silencio puede ser tergiversado con interpretaciones arbitrarias ni con irresponsables profecías sobre mi conducta futura. Procedo así porgue siento que es mi deber en estos momentos de crisis general.»

Estas palabras fueron pronunciadas ayer en su residencia de "Villa Giralda" por don Juan de Borbón, conde de Barcelona, ante "los españoles que vinieron a felicitarle a Estoril con motivo del día de su santo", según reza el epígrafe de la declaración. Con esta declaración, leída en los Jardines de su residencia ante un centenar de personas, en su mayoría aristócratas, don Juan de Borbón ha puesto fin a las especulaciones sobre el alcance político del mensaje que preparaba. Precisamente las palabras alusivas a sus silencios parecen reflejar las tensiones registradas en los medios monárquicos respecto a dicho texto. Determinadas aspiraciones sobre su contenido se han venido atribuyendo durante las últimas semanas a don Rafael Calvo Serer, quien no ha estado presente en el acto de "Villa Giralda" ni en la cena celebrada en el hotel Estoril-Sol el pasado sábado. Infructuosa fue, en semejante sentido, al parecer, la fugaz presencia en Estoril del abogado don Antonio García-Trevijano, hace ya varios días.

Don Juan de Borbón recibió a sus invitadas en el interior de su residencia, acompañado de su esposa, doña María de las Mercedes; su luja doña Margarita y el esposo de ésta, doctor Zurita, participaron también en la recepción.

Entre los asistentes al acto de "Villa Giralda" figuraban el conde de Montarco, e1 duque de Medinaceli, don Basilio Martín Patino, don Leopoldo Lovelace, don Ramón Rato y su hijo, don Jaime Miralles, don Luis María Ansón, don Hipólito Jiménez; Coronado, don Juan Becerril, don Miguel Ortega Spottorno, don Luis Rosales, don Carlos Ollero, don Joaquín Satrústegui, don José María Fernán, don Antonio Fontán, don Pedro Sainz Rodríguez, don Fernando Chueca, don Félix Cifuentes, don Vicente Piniés y los señores Soto Domecq y Gil de Santibáñez. Entre las personalidades oficiales se encontraban el agregado de Prensa de la Embajada de España en Lisboa, don José Luis Herrero Tejedor y don José Luis Echarri.

DECLARACIÓN

La declaración de don Juan de Borbón dice textualmente:

"Queridos amigos: Mucho agradezco vuestra presencia aquí en el día de mi santo, pues la considero una prueba de fiel amistad y afecto constante, al que muy sinceramente correspondo.

Desde hace mucho tiempo, los portugueses me brindan su cálida hospitalidad. No os extrañará, por tanto, que mis primeras palabras sean hoy para hacer públicos mis deseos de que este noble pueblo culmine venturosamente su nueva singladura. Estoy seguro de que compartís conmigo sinceramente estos sentimientos.

Todos mis actos y palabras en el pasado han estado inspirados en el más puro patriotismo y en la más limpia intención de servir a España.

Esto me da autoridad moral para exigir respeto y confianza ante mi conducta actual. Mi silencio no debe ser interpretado como falta de interés por los problemas de España, que sigo y observo con la más profunda atención. Tampoco mi silencio puede ser tergiversado con interpretaciones arbitrarias ni con irresponsables profecías sobre mi conducta futura. Procedo así porque siento que es mi deber en estos momentos de crisis general.

También para España se avecinan días cargados lie graves problemas políticos y económicos. Espero de los españoles que sabrán hacerles frente con serenidad y decisión.

Me parece oportuno repetir en estos momentos palabras por mí pronunciadas en ocasión igual a la que hoy nos reúnen. Dije así: "Desde que acepté la sucesión de mi padre y la irrennunciable jefatura de la dinastía, he procurado siempre encarnar con dignidad la institución monárquica para que llegara un día en el que ésta pudiera ser útil al interés general de la nación. Siempre he afirmado también que no deseaba que mí persona fuese motivo de discordia entre los españoles, lo repito. Pero eso no quiere decir que yo no continúe, como siempre, a la disposición y al servicio del pueblo español.´

Yo jamás he sido ni seré un conspirador movido por la ambición, pero contra lo que muchos pueden pensar, tengo irrenunciables deberes que cumplir. He de velar porque la Monarquía cumpla su función arbitral y pacificadora en servicio de España y también por la dignidad con que debe afrontar el juicio de la Historia.

Sólo tengo que añadir que si un día mi conciencia, solo mi conciencia, me señalase la conveniencia de cambiar de actitud, no habrá poder humano que me impida cumplir con mi deber."

INFORMACIONES

 

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