Coloquio organizado por la APA. 
 Cinco opiniones sobre futuro y presente de la monarquía     
 
 ABC.    24/04/1971.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

COLOQUIO ORGANIZADO POR LA A. P. A.

CINCO OPINIONES SOBRE FUTURO Y PRESENTE DE LA

MONARQUÍA

* Tena Ibarra: «Su forma es tan Inalterable como los Principios Fundamentales»

• Fernández-Cuesía: «Nuestro proceso constitucional ha sido el de una dictadura de desarrollo»

• Marqués de Casa Oriol: «La Monarquía es un conjunto de instituciones presidido por la Corona»

• Cabanillas Gallas: «Los problemas pendientes no deben ser endosados al futuro Rey»

• Pinilla Touriño: «Hay que devolver a la Monarquía su imagen popular de antaño»

Madrid. (De nuestra Redacción.) Segundo debate público ayer tarde, organizado por la Asociación par» el Estudio de Problemas Actuales. Mesa redonda convocada para debatir sobre «Futuro del poder político». Ponentes: Don Pío Cabanillas, don Raimando Fernández-Cuesta, don José María Oriol Urquijo (marqués de Casa Oriol), don Carlos Pinilía Touriño y don Juan Ignacio Tena Ibarra. Moderador: don Leopoldo Stampa Sánchez. Entre el público asistente, que había colmado el amplísimo recinto para conferencias fiel Apartotel Meliá Castilla, varios ex ministros y gran número de procuradores en Cortes: mucha gente joven. Fuerte expectación. Quedaba un buen recuerdo del coloquio sobre asociacionismo político organizado también por la A. P. A.

Abrió la sesión, presentando el tema y a los ponentes, don Leopoldo Stampa. La institución monárquica—dijo—no ha sido tratada serenamente por el pensamiento político español durante los últimos años. Habló el señor Stampa del apasionamiento de los incondicionales y de los impugnadores de la Institución, de la «reverencia intelectual» con que ha sido tratada por otros y del «dolor fecundo» con que en importantes medios de la vida política nacional ha sido finalmente aceptada la reinstauración. Todas estas actitudes aparecían como representadas en la diversidad de ¡os ponentes.

Consumía, en primer lugar, su turno don Juan Ignacio Tena Ibarra. Hizo un análisis del proceso de concreción legislativa de la Monarquía en el Régimen, y comentó las principales características con que la Ley Orgánica del Estado define a la Institución. Señaló que responde a un tipo que no es ni el de la Monarquía absolutista ni el de la parlamentaria; que su forma es tan inalterable como los Principios Fundamentales; que es de un valor decisivo para la continuidad; que no será, sino que está siendo..., y que la figura histórica de Franco se asemeja más a la imagen de un Monarca electivo que cualesquiera otras representaciones atípicas de la Jefatura del Estado. El señor Tena Ibarra dijo también, luego de haberse referido a los características institucionales de la Jefatura del Estado, Que el modelo constitucional de la Ley Orgánica del Estado se encuadra en las formas políticas posparlamentarias, como las de Francia y la República Federal Alemana, aunque conserva respecto a ellas la diferencia del sufragio. El ponente aludió también al papel de la Corona como factor dinámico del proceso político, y dijo que la Monarquía reinstaurada ofrece un conjunto de notas abruma. doramente positivas. Es garantía—dijo—de la unidad nacional, de la justicia social, está por encima de las instancias partidistas, promueve el cambio social y defiende la Constitución.

FERNANDEZ-CUESTA

Hizo uso de la palabra a continuación don Raimundo Fernández-Cuesta, quien arrancó con un análisis de la legitimidad histórica del régimen político que ha venido a reinstaurar la Monarquía en España. De él dijo que es original, en tanto que no procede de otro, y fundacional, por cnanto ha creado un sistema de instituciones de nueva planta, desde una instancia de autoridad constituyente. «Nuestro proceso constitucional—dijo—ha sido el de una dictadura de desarrollo.» Señaló el ponente cómo Franco había hecho una cesión progresiva del Poder que se le había conferido, reconociendo, primero, la independencia de los Tribunales, creando las Cortes e institucionalizando el Gobierno. Al glosar los supuestos de la aparición de la legitimidad del Régimen, recordó cómo en la inmensa mayoría de los casos ha concurrido siempre una ruptura de la legitimidad anterior, violentamente las más de ellas, y puntualizó asimismo el señor Fernández-Cuesta que «nadie puede decir que unas elecciones municipales fueran constitucionalmente suficientes para derribar « la Monarquía...». AI glosar la» características de la Monarquía reinstaurada, dijo que era limitada; tradicional, porque no es ni parlamentaria ni absolutista, y social, porque se inserta, en un Estado social de Derecho.

Luego de que afirmara que según el sistema constitucional español la responsabilidad política no la puedan exigir las Cortes, dado que carecen de poder para ello, hizo un análisis histórico de cuál ha sido la posición doctrinal de la Falange ante la Monarquía, explicó la actitud de muchos falangistas contrarios a la Institución y precisó que tal actitud, en base a los propios textos de José Antonio, lo fue específicamente ante un tipo concreto de Monarquía y no ante la Corona genéricamente considerada.

ORIOL URQUIJO

El punto de vista del marqués de Casa, Oriol, presentado por el señor Stampa como el de la tradición, fue el de que la Monarquía más que la Corona a solas es un conjunto de instituciones presidido por la Corona. Citó ampliamente el señor De Oriol y Urquijo textos de Vázquez de Mella, identificando la misión historie», del carlismo, y planteó como necesidad nacional el que se preservara un sentido continuo de eficacia para hacer fecundo, a través de una modernización permanente todo el legado de la tradición.

CABANILLAS GALLAS

Presentado como exponente de «otra generación» por el moderador del coloquio, dijo don Pío Cabanillas, que no era monárquico. Pero que, sin embargo, arrancaba de los hechos «empíricamente los más viables y lógicas, y los más acordes con el espíritu del Régimen». Subrayó la originalidad de la Monarquía española, de la que dijo «no viene en los libros, pero Tendrá después». Según te Ley Orgánica del Estado, precisa, «el Rey reina y gobierna, pero no gobierna solo». Dijo también que la Monarquía era una solución racional para España y una institución clave para la viabilidad de un quehacer común encaminado a preservar ¡a continuidad. Se pronunció el señor Cabanillas contra la, idea de introducir ciertos retoques en la Ley Orgánica del Estado y cantea la posibilidad de que la Monarquía perdiera la conciencia, de su origen. Respecto a las condiciones que estima necesarias para «evitar la diáspora» y fortalecer la Institución, el ponente, luego de precisar que la Monarquía es tema de presente, pues «lo que sea mañana lo está siendo y hoy», dijo que hay que echar a andar lo más rápidamente posible... con las asociaciones, activando la figura del presidente del Gobierno, adecuando el Reglamento de las Cortes, ampliando las competencias del Pleno, etc. Es decir, iniciando el rodaje de las instituciones. «Los problemas pendientes—sintetizó—no deben ser endosados al futuro Bey.»

PINILLA TOURIÑO

«El pueblo español—comenzó diciendo el señor Pinilla—no es monárquico, pero tampoco republicano.» «Sin embargo—precisó—sí es republicano un cierto sector de la juventud universitaria española.» Coincidió el señor Pinilla con lo afirmado por el señor Fernández-Cuesta respecto a la posición de los falangistas ante la Monarquía, y luego de apuntar que la Monarquía debe servir a la continuidad del Régimen, dijo que había que devolverle su imagen popular de antaño, es decir, como sarán tía frente a la fuerza de los poderosos.

Concluida la intervención de los ponentes se abrió el coloquio, registrándose varias intervenciones, de corte maximalista y extremista las correspondientes a dos jóvenes, y del mayor interés, junto a la de don Ezequiel Puig Maestro-Amado, la del señor García Valdecasas, quien en tono emocionado y casi patético dijo que la Monarquía había de ensanchar la base nacional aún más de lo que de modo tan decisivo la había ensanchado el Movimiento. «Es necesaria—dijo—una Monarquía que asuma a los discrepantes. A la totalidad plena de los españoles.»

 

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