Autor: Salas y Guirior, José. 
   La infanta doña Margarita contrajo matrimonio con el doctor Carlos Zurita  :   
 Con los familiares de los contrayentes llenaban el templo representantes de loa nobleza española y de las dinastías europeas. 
 ABC.    13/10/1972.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ABC EN LISBOA

LA INFANTA DONA MARGARITA CONTRAJO MATRIMONIO CON EL DOCTOR DON CARLOS ZURITA

Con los familiares de los contrayentes llenaban el templo representantes de la nobleza española y de las dinastías europeas

OCUPARON LUGAR PREFERENTE EL JEFE DE ESTADO PORTUGUÉS, ALMIRANTE AMERO THOMAS, SU ESPOSA E HIJA

El nuevo matrimonio emprendió viaje hacia la Argentina, donde residirá seis meses

Lisboa 12, (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) La Iglesia parroquial de San Antonio, en Estéril, es uno de esos templos pequeñitos y blancos que se ven con frecuencia en los pueblecitos marineros de la costa portuguesa. Su típica hechura se prolonga con una diminuta explanada en la que se alza una sencilla cruz de piedra frente a la verja de la entrada, tras la que se ven los clásicos azulejos tan frecuentes en los atrios lusitanos. En esa iglesia modesta, entre cuya concurrencia de domingos y fiestas de guardar se ven en la misa de doce, junto a las gentes del lugar, a los Condes de Barcelona, se ha celebrado hoy la boda de la Infanta Doña Margarita de Borbón con el doctor don Carlos Zurita y Delgado. Hace algún tiempo, los Condes de Barcelona Iban allí con sus hijos. Últimamente les acompañaba tan sólo la última de las Infantas que con ellos vivía. De aquí en adelante se les verá solos.

En esa iglesia, al son de cuyo campanil acuden los vecinos, es donde se han casado esta mañana, al filo del mediodía, la Infanta Doña Margarita, la hija más joven de Don Juan y Doña María, con el eminente cardiólogo español don Carlos Zurita.

Una hora antes de la ceremonia ya estaban llenos de gente los alrededores. Los vecinos de Estoril y numerosos españoles residentes en estos parajes colmaban materialmente las inmediaciones, haciendo difícil la entrada. En ella se situaron la Condesa de Barcelona acompañada de sus hijos los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Los invitados a la ceremonia del enlace eran pocos, a causa de las reducidas proporciones de esta iglesia parroquial. En ella, unas 300 personas son ya muchas personas. Y a ellas habría que añadir la nube de fotógrafos e informadores que pretendían entrar a toda costa, consiguiéndolo a veces, pese al servicio de selección que preveía un número determinado.

Ni que decir tiene que el interior estaba más que repleto y con mucha gente de pie. Y, aunque no .se veían uniformes, coronas, diademas, ni apenas condecoraciones, puede decirse que los más brillantes nombres de la nobleza española, que tantas veces resonaron en nuestra Historia, se encontraban allí junto a los de numerosos representantes de diversas dinastías europeas.

El altar mayor, de un barroco dorado que contrasta con la blancura de los muros, sólo interrumpida por el también dorado pulpito y los azulejos del Vía Crucis, se hallaba adornado con flores blancas. En él ocupó un lugar preferente el jefe del Estado portugués, almirante Américo Thomas, presidente de la República, a quien acompañaban su esposa y su hija doña Natalia. En otros lugares destacados, Su Majestad el Rey Humberto de Italia, Su Majestad la Reina Juana de Bulgaria, Sus Altezas Reales la condesa de París, el duque de Parma y el jefe de la Casa Real portuguesa, duque de Braganza.

En el presbiterio, en torno al altar mayor, se encontraban Sus Altezas Reales los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía; la infanta doña Cristina, condesa de Marone; la infanta doña Pilar, duquesa de Badajoz; la infanta doña Isabel Alfonsa, la infanta doña Alicia de Borbón Parma, la princesa doña Dolores de Borbón Dos Sicilias, e! infante don Luis Alfonso de Baviera y el príncipe de Beira.

A las doce en punto hizo su entrada la novia, que daba el brazo a su padre y padrino, Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, siendo vitoreados por el público que llenaba los alrededores del templo. Su presencia fue precedida por los duques de Alburquerque y Granada, el primero jefe de la Casa de los Condes de Barcelona, y el segundo actualmente de servicio en el turno de Grandes de España que lo prestan periódicamente en Villa Giralda. Esta presencia fue anunciada por las voces de la Asociación Coral de Sevilla, bajo la dirección de don Ignacio Otero, que interpretó a lo largo del acto diversas composiciones de música sacra.

La ceremonia se llevó a cabo con una misa concelebrada por el padre Suárez Verdaguer y otros dos sacerdotes, uno de los cuales fue el que dio en su día la primera comunión a la novia. El padre Suárez Verdaguer pronunció una bella plática exaltando las virtudes sacramentales del matrimonio. Y terminada ésta firmaron los testigos. Por parte del navio, lo hicieron su padre, el doctor don Carlos Zurita y González Vidalte; sus hermanos, don Emilio, don Juan Carlos y don Javier Zurita Delgado, y su tío, don José Juan Delgado y Fernández de Santaella. Por parte de la novia firmaron su hermano, el Príncipe Don Juan Carlos; su tío, el Infante don Alfonso de Orleáns, teniente general del Ejército del Aire (quien por su avanzada edad no pudo desplazarse, haciéndose representar por su hijo, el príncipe don Ataúlfo de Orleáns),- su hermano político, duque de Badajoz, y sus primos, los príncipes Adán Czartoryski y Marino Torlonia.

En el momento de dar el "sí" fueron infinitas las cámaras fotográficas que captaron la Imagen. Terminada la ceremonia, en la cual comulgaron los contrayentes, se formó el cortejo cuya salida fue también precedida por los duques de Alburquerque y Granada, haciéndolo a continuación don Carlos Zurita Delgado y la Infanta Doña Margarita, a quienes siguieron el Conde de Barcelona, que daba e! brazo a la madre y madrina del novio, doña Carmen Delgada de Zurita. Tras ellos, el presidente de la República portuguesa con la Condesa de Barcelona y el resto de las personas reales y testigos.

A la una de la tarde tuvo lugar un almuerzo en un hotel de Estoril, al que asistieron los familiares e invitados a la boda. En ella figuraban en la mesa principal los novios, el presidente de la República portuguesa y su esposa e hija, los padres de los contrayentes, los testigos y las personas de la realeza que se hallaban en el cortejo y en el presbiterio.

A los postres, Don Juan de Borbón pronunció unas bellas palabras para dar las gracias ai jefe del Estado portugués por su asistencia, representando a este pais entrañable y querido que es Portugal. A continuación se dirigió a su hija, despidiéndose de ella y diciéndole que al pertenecer a una familia en la que ha sido un poco la polarización de las preocupaciones y los afectos de todos, hoy sale de ella con tristeza. Pero esa tristeza se ve mitigada por "las cualidades que adornan a tu marido, cualidades que fie ido admirando más y más en estos últimos meses". El Jefe de la Casa Real Española concluyó expresando su agradecimiento a cuantos asistieron y alzando su copa en un brindis por la felicidad de los novios. La Infanta Doña Margarita, tras abrazar emocionadamente a Don Juan, partió el pastel de boda, ofreciéndolo a las personas de la mesa principal.

En suma, un matrimonio a la española cuyos protagonistas viajan ahora hacia América. En la Argentina pasarán seis meses mediante una bolsa de estudios conseguida por el doctor Zurita.—José SALAS Y GUIRIOR.

EL ESTADO DE DON NICOLÁS FRANCO SIGUE ESTACIONARIO

Lisboa 12. Esta noche continuaba estacionario el estado de don Nicolás Franco Bahamonde, según ha manifestado a Pyresa el hijo del ilustre enfermo, don Nicolás Franco Pascual de Pobil, en la clínica de la Cruz Roja de Lisboa.

No obstante de persistir la gravedad , parece haber experimentado una lisera mejoría tras haber pasado la última noche con cierta tranquilidad y reposo.—Pyresa

 

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