Autor: Montero Alonso, José. 
 La Reina Victoria Eugenia en los Jeronimos. 
 Si, quiero, se oyó clara la voz de Ena     
 
 Madrid.    17/04/1969.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

LA REINA VICTORIA EUGENIA EN LOS JERÓNIMOS "SI, QUIERO".

a oyó clara la voz de Ena

Escribe: JOSÉ MONTERO ALONSO

• Su conversión al catolicismo se había celebrado semanas antes en San Sebastián

CINCO días ha durado la estancia del Rey en Londres. El amor ha nacido allí, y cuando Alfonso XIII regresa a España hay ya en en conato de diecinueva años la nueva luz de unos claros ojos femeninos. Desde el Palacio Real escriba a Victoria Ena. Comunica luego a todos—a su madre, a sus hermanas, al Gobierno—aquel sentimiento nacido en Londres. El noviazgo es ya oficial. Un hermano de Victoria llega a Madrid y conversa largamente con e1 Rey. Este, después, se dirige a Biarritz. Allí, en una villa de la Princesa Federica de Hannover, estén Victoria Ena y en madre.

Ha comenzado el nuevo año de 1906. En muchas partes se mtbls ya del noviazgo de Alfonso XIII. Este, en Blarrita, se encamina directamente a la "Villa Mouriscot", la transitoria residencia de la Prin-

La boda, queda $QDeej$e4U enero. Un telegrama, después es enviado desde Biarritz al Palacio Real de Madrid. Es para la Rema madre, Doña María Cristina. El Rey & escrito en la hojilla de papal: "Me he comprometido con Ena. Alfonso". La conversión de Princesa Desde San Sebastián, regalo a la que es ya su prometida: un collar de oro perlas y, pendiente de él, corazón de brillantes.

Uno de esos días, Victodías siguientes, el Monepor primera va Cena española: aquella tierra de que su padre le habla hablado un día en una corta. A la jornacon tal motivo. Es monseñor Brindle, obispo inglés de Nottingham, quien confiesa a la Princesa y dirige después la ceremonia de conversión. La voz de la Reina futura suena claramente:

—... Yo, Victoria Eugenia de Battenberg, teniendo delante de mis ojos los Santos Evangelios... cronista comenta: "... Apenas hay oficio que huelgue: díganlo sastres y modistas, electricistas, decoradores, carpinteros, ¿qué sé yo? Los alcaldes hacen estadísticas para que sepan dónde hallarán hospedaje los forasteros atraídos por las fiestas; los poetas hacen versos, las señoras bus. can balcones para ver las comitivas, se adornan carruajes para la batalla de flores y se disputan los dichosos las tribunas preferentes. Se piden billetes ya para asistir gratuitamente a 1» corrida, y por mi parte compadezco al que tenga la responsabilidad de distribuirlos...".

La afluencia dé visitantes a la capital es enorme. En realidad Madrid no dispone de alojamientos adecuados para los muchos e importantes personajes que estarán presentes en la ceremonia de la boda. Ni tampoco el Palacio Real se halla acondicionado para un tan amplio cortejo de representantes de las casas reales europeas. Será, por tanto, en las casas de los grandes de España donde se alojen muchos de tos visitantes. Los Principes de Gales y el Príncipe de Andrés de Grecia vivirán en Palacio. Otros invitados, en los palacios de Denla, de Liria, de Viana, de la Infanta Isabel, de la duquesa viuda de Fernán-Núñez..."

La futura Reina residirá, hasta el día de la boda, en el palacio de El Pardo, en él cama de caoba que perteneció a la Reina Mercedes, la esposa de Alfonso XII.

De la frontera al palacio de El Pardo

Llega a Irún el tren en que la Princesa hace su entrada oficial en España, fin la estación, a la llegada del convoy—vivas, cohetes, salvas de artillería...—, el Rey se adelanta y ayuda a bajar i su prometida. Esta viste un traje azul, con encajes blanco». Lleva un "boa" de pluma y un sombrero blanco también. Los pendientes son se domina perfectamente la alfombrada escalera por la que Ena de Battenberg descenderá.

Pese a las rigurosas órdenes, una Comisión logra entrar: son unos representantes del Instituto Agrícola Catalán de San Isidro. Traen a la Princesa un espléndido ramo de azahar y un pañuelo de encaje. Ese será el ramo que Victoria lleve, muy poro después, a la iglesia madrileña de San Jerónimo.

 

< Volver