Autor: Bellveser, Juan. 
 3 días de luto oficial. 
 Anoche murió la Reina de España     
 
   16/04/1969.  Página: 1,8. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

DIRECTOR: ANTONIO FONTÁN MADRID, DIARIO DE LA NOCHE, S. A.

GENERAL FARDERAS, 92 - Año XXXI - N.« 9.223 - 3 ptas. - Dep. Legal 18. - 1958 - MIÉRCOLES, 16 DE ABRIL 1969

3 DÍAS DE LUTO OFICIAL

Anoche murió

* Ayer, a las once y dieciocho minutos de la noche, dejaba de vivir el cuerpo fatigado de la Reina Victoria Eugenia. Sus hijos y nietos, los mismos que aparecen en esta fotografía alegre del ochenta aniversario de doña Victoria Eugenia, han vivido días de esperanza y angustia apiñados junto a su lecho, en la "Vieille Fontaine". El fallecimiento sobrevino por deficiencia cardíaca, después de cuatro días de tranquila agonía. Sus restos mortales recibirán sepultura en Lausana.

LAUSANA (De nuestro enviado especial Juan Belveser)

Se ha instalado la capilla ardiente en el salontito del fondo, de cara al lago. El ataúd, forrado de gris perla, en el suelo simplemente, sobre una alfombra negra y plata que cubre esa parte de la moqueta.

El cadáver de la Reina lleva medio cuerpo envuelto en un sudario, y en la parte superior se ve un vestido rosa que cierra en el cuello con un lazo. Los cabellos, blanquísimos, están cuidadosamente peinados. El rostro conserva su belleza ahora fijada para siempre en esta solemnidad de la muerte. En las manos, entrelazadas, un crucifijo de madera y marfil, que le colocó la infanta doña Cristina, condesa Marone, y en el pecho, un ramo de orquídeas.

El féretro se halla colocado delante de la chimenea, que está cubierta con una bandera roja y gualda con el escudo Real. Al pie del ataúd, una mesita baja, con un crucifijo de cristal. Y dos reclinatorios a cada lado.

No doy detalles completos, ya que tuve el honor de ser la primera persona ajena a la Familia Real que entró en la capilla ardiente esta mañana, cuando todavía no habían terminado de instalarla. Estaban allí las infantas doña Beatriz y doña Cristina, el príncipe don Juan Carlos y el infante don Jaime que lloraba con profundo desconsuelo. Su hijo, don Alfonso, no había dormido... Entró la condesa de Barcelona, ante quien me incliné antes de irme.

En la antesala se iban acumulando flores.

El funeral se celebrará pasado mañana, a las diez, en la pequeña iglesia vecina del Sagrado Corazón, antigua parroquia de la Reina. Seguirá el entierro en el cementerio de Ouchy, donde el cuerpo de doña Victoria será inhumado provisionalmente hasta su definitiva sepultura en el panteón de El Escorial. Se anuncia la próxima llegada del ministro de Asuntos Exteriores, señor Castiella, que ostentará la representación del Jefe del Estado español en las exequias.

(Continúa en pág. 8.)

RODEADA DE SUS HIJOS Y NIETOS, FALLECIÓ LA REINA VICTORIA EUGENIA

Los trabajadores españoles acudieron a «Vieille Fontaine»

(Viene de la primera pagina.)

Como si una fecha hubiera encontrado ecos en otra, Su Majestad la Reina doña Victoria Eugenia se fue de la vida en el aniversario de aquel día en que las circunstancias políticas le hicieron salir de España.

Por la tarde, después de que el doctor Nicaut le hubiese liberado la garganta de las molestias que le agobiaban, doña Victoria pareció respirar con menos dificultad; pero sólo se trataba de un momentáneo alivio. El coma era cada vez más profundo, y hacia las diez y media de la noche las personas de la familia real que la acompañaban notaron que la respiración volvía a hacerse penosa y llamaron al médico. Después de las once y cuarto, la enferma tuvo unos estertores cada vez menos espaciados, y a las once y dieciocho minutos exactamente se hundió en el definitivo reposo.

Estaba con ella toda la familia, y cerca del lecho, con el conde de Barcelona y el Infante don Jaime, algunos de sus miembros. El duque de Alba, hacia la medianoche, dio la noticia oficial a los periodistas. Pero unos momentos antes habíamos presentido la mala nueva cuando vimos salir del ascensor en el hotel Royal y entrar apresuradamente en un coche que le esperaba a la puerta al conde de Motrico.

Allí cerca, en el número 24 de la avenida Elysée, "Vieille Fontaine" mantenía sus ventanas encendidas. Dentro, la familia real rezaba en torno a la Reina, cuyo cadáver iba a ser trasladado a una clínica sólo durante unas horas para proceder al embalsamiento. Operación a la que asistió el doctor Nicaut, que durante tantos años fue médico de cabecera de doña Victoria y también un amigo de la Casa.

En plena noche (la una de la madrugada es como las cuatro en Madrid para una ciudad suiza), muchos españoles que en estos días habían acudido al hotel Royal, al Garitón y a otros de los alrededores se fueron enterando de la noticia y salieron a la calle, dirigiéndose hacia "Vieille Fontaine". Pero no sólo se trataba de personas allegadas a la familia real. Hay también en esos hoteles una parte del personal formada por españoles. Algunos de ellos acudieron a la villa próxima movido» por un afán de sentirse cerca en aquellos instantes de la familia, a muchos de cuyos componentes conocían, y de la Reina, a quien en vida, hablan tenido ocasión de ver y a veces de servir.

Esta presencia muda de algunos españoles humildes, esta compañía de lejos, pero sincera y entrañable, fueron quizá el mejor responso que en la ñocha fría y lluviosa de Lausana rezaban a su Reina unas gentes que representaban emocionadamente, sin saberlo, al pueblo español.

JUAN BELLVESER

 

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