Autor: Montero Alonso, José. 
   Tratamientos, títulos e infantes     
 
 Madrid.     Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

TRATAMIENTOS, TÍTULOS E INFANTES

Desde hace pocos meses viene siendo tema polémico, y con planteamiento por lo menos algo fuera de nuestro tiempo, si don Alfonso de Borbón y Dampierre debe ser llamado príncipe y Alteza Real. Para negarlo se ha aducido —«ABC», jueves 1 de junio— cierta carta en la cual don Alfonso XIII negaba al duque de Sevilla la condición de infante, allá por 1940. La comparación podría tener algún valor, pero sencillamente nos parece mal planteada.

El duque de Sevilla tenía su muy remoto origen real en Carlos IV, y cuando el tema del «Infantazgo» se planteó, hacía ciento veintiún años que había muerto el bonachón marido de doña María Luisa de Parma. La línea regia de los duques de Sevilla seguía con el infante don Francisco de Paula —el muchachito de «La familia de Carlos IV»—, que más tarde fue gran maestre de la masonería española, donde se le conocía por «hermano Dracón». Su nieto fue el primer duque de Sevilla, cuñado de Isabel II, muerto en duelo en 1870 por el duque de Montpensier. De don Francisco de Paula dijeron algo, y fue cosa nada amable, las Cortes de Cádiz, que le privaron de todo derecho a la sucesión. Por tanto, tienen los duques de Sevilla un origen real muy remoto, y don Alfonso de Borbón y Dampierre, uno muy próximo, como nieto de don Alfonso XIII. ¿Que se requiere un reconocimiento oficial? Acaso, pero parece que ya se hizo cuando don Alfonso firmó ante el notario mayor del Reino el acto de proclamación del Príncipe de España, titulándose «Su Alteza Real don Alfonso de Borbón». ¿Quién discute este acta?

Acaso convenga que en tan delicadas materias tengamos la fiesta en paz, y no juguemos con cuanto afecta a la sutil sustancia de la institución monárquica. Puestos a buscar detalles algo inéditos, podría recordarse que entre el príncipe don Alfonso y el conde de Barcelona, el infante don Jaime fue efímeramente príncipe de Asturias, y los hijos de un príncipe de Asturias han sido siempre infantes de España. Príncipe parece ser, por tanto, don Alfonso de Borbón, y en su día decidirá lo que mejor convenga el Rey de España. Lo demás nos parece, con mucho respeto, meterse en imprudentes e inoportunas camisas de once varas. Con cuanto afecto a la monarquía es peligroso retozar antes de afianzarla

 

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