Funerales por don Alfonso XIII y demás monarcas españoles, en el monasterio de El Escorial     
 
 ABC.    01/03/1960.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

FUNERALES POR DON ALFONSO XIII Y DEMÁS MONARCAS ESPAÑOLES, EN EL MONASTERIO DE EL ESCORIAL

Presidió el Jefe del Estado y asistieron el Gobierno, Consejo del Reino, Cuerpo diplomático y alfas representaciones militares y civiles

OCUPO UN LUGAR ESPECIAL S. A. R. EL INFANTE DON FERNANDO DE BAVIERA

Su Excelencia el Jefe del Estado presidió ayer, en la Basílica del Real Monasterio de El Escorial, las solemnes honras fúnebres organizadas por el Gobierno en sufragio del Rey Don Alfonso XIII y demás Monarcas de las dinastías españolas,

A las once y veinticinca llegó el Caudillo a la Lonja, acompañado de los jefes de sus Casas Militar y Civil, segundos jefes y ayudantes de Servicio. Al descender del automóvil, Su Excelencia fue saludado por el capitán general de la 1.ª Región Militar, en unión del cual y de los jefes de sus Casas Militar y Civil pasó revista a las fuerzas del Batallón de Cañones contra Carros número 56, de guarnición en la plaza.

En el lugar mencionado, gran cantidad de público esperaba la llegada del Generalísimo, tributándole un cariñoso recibimiento. Entre tanto, doblaban las campanas,

En la puerta del Patio de los Reyes, el Caudillo fue cumplimentado por el presidente del Consejo del Reino y de las Cortes Españolas, D. Esteban Bilbao; miembros del Gobierno en pleno, administrador del Patrimonio Local y alcalde dé San Lorenzo, en compañía de los cuales el Jefe del Estado penetró en el referido patio. Los niños estudiantes del Colegio Alfonso XII, asimismo," vitorearon y aplaudieron calurosamente a Su Excelencia. A la puerta de la Basílica, el Caudillo fué recibido por el obispo auxiliar de Madrid - Alcalá, doctor Ricote, así como por el prior del Monasterio, padre Andrés Llordéns, y por la Comunidad de los padres agustinos.

LAS HONRAS FUNEBRES

El prelado, revestido de pontifical, ofreció al Generalísimo el agua bendita y le dio a besar el "lignum crucis". Seguidamente. Su Excelencia penetró bajo palio en la Basílica y se dirigió al presbiterio, donde ocupó un sitial preferente en el lado del Evangelio. Junto a él se situó el prior. En la parte de la Epístola tenía su reclinatorio el obispo auxiliar, acompañado del obispo de China, monseñor Herrera. Al pie del altar, también en el Jado del Evangelio, y dando frente ai túmulo, se colocó el Gobierno, y a continuación los tres jefes de las Jurisdicciones de Tierra, Mar v Aire, así como el teniente general director de la Escuela Superior del Ejército, v detrás el Consejo de Estado y alto personal de las Casas Civil y Militar del Caudillo. Junto al túmulo, en un reclinatorio de honor, estaba S. A. R. el infante D. Fernando de Baviera.

Frente al Gobierno se situaron los miembros del Consejo del Reino, de la Mesa de las Cortes y de la Junta Política, y frente al altar, en el lado del Evangelio, los miembros del Cuerpo Diplomático, presididos por e! nuncio de Su Santidad, monseñor Antoniutti. Lo integraban los embajadores, de El Salvador, Inglaterra, Irlanda, Líbano, Arabia Saudí, Japón, Brasil, República Dominicana, Bélgica, Turquía, Austria, Suecia, Países Bajos, Nicaragua, Alemania, Marruecos, Italia, Irán, Noruega, Costa Rica. Canadá, Pakistán, China, Grecia, Portugal, Venezuela, Guatemala, Argentina, Chile, Suiza, Francia, Ecuador y Haití: ministros de la Orden de Malta, de Tailandia y de la Unión Surafricana, y encargados de Negocios de Colombia, Tunicia, Irak, Bolonia, Paraguay, Panamá, Cuba, Estados Unidos, India, Perú y Jordania. Muchas de estas personalidades estaban acompañadas de sus esposas.

Luego se situaron los jefes de los Estados Mayores de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire y numerosos generales. También, en el centro, y Marido frente al altar, en el lado de la Epístola, los subsecretarios, directores generales, consejeros nacionales, procuradores en Cortes, representaciones de los Altos Tribunales y de las Reales Academias, autoridades locales, Ayuntamiento de Madrid, Diputación Provincial, embajadores españoles, Ordenes Militares de Malta y otras. Instituto de Cultura Hispánica, Tribunal de la Rota y otras representaciones.

Ofició la misa de "réquiem", de Francisco Carrascón, el padre Olegario García, agustino, auxilliado por los padres Valentín Palentias y José María Ozaeta, de la misma Orden, y actuó de maestro de ceremonias, el padre Gabriel de Estal, también agustino. Los oficiantes estaban revestidos con los temos de las Calaveras, del siglo XVI, de plata, que se utilizan únicamente para estos funerales. La capilla estaba dirigida por el padre Samuel Rubio, y reforzada con voces del Seminario agustiniano de Salamanca.

En el centro de la basílica se había instalado un severo túmulo cubierto con un paño negro del siglo XVI, donado por la Reina doña Isabel II, a las Descalzas Reales de Madrid y, sobre éste, la corona y los atributos reales, rodeado de ocho hachones encendidos.

Al finalizar la misa, el obispo auxiliar, revestido de pontifical, entonó un responso ante el túmulo.

DESPEDIDA DEL GENERALÍSIMO

El Jefe del Estado, terminadas las solemnes honras fúnebres, abandonó el templo y se dirigió al Palacio de El Pardo.

Fue despedido con los mismos honores que a su llegada y el público estacionado en los alrededores del monasterio, hizo objeto al Caudillo de expresivas demostraciones de adhesión, respeto y simpatía.

Misa en la iglesia de Montserrat, en Roma

Roma 29). (De nuestro corresponsal por teléfono.) Cualquiera que sepa leer en español y con los claros ojos de la buena conciencia española puede encontrar en el sepulcro de Alfonso XIII en la iglesia española de Montserrat una constante lección de buen amor patrio v de caballerosidad cristiana. Aquí, ante el cuadrante de mármol con un nombre y unas fechas, reposa un augusto protagonista de la Historia de España. Esta mañana, ante esta tumba, donde había dos coronas monumentales de las dos Embajadas de España, sé ha oficiado una misa rezada por el eterno descanso del Rey muerto.

A la sencilla ceremonia litúrgica por el alma de Don Alfonso XIII asistieron su hija, S. A. R. la Infanta doña Beatriz: S. A. R. el principe don Carlos Alfonso de Borbón-Dos Sicilias: don Marino de Torlonia y Borbón: los embajadores de España ante la Santa Sede y el Quirinal, don Francisco Gómez de Llano y don José María Doussinague, con sus respectivas esposas, y los miembros de ambas representaciones diplomáticas; la condesa de Montemar, algunos representantes españoles de Ordenes religiosas y numerosos españoles, de la colonia eclesiástica y civil. Dijo la misa el rector de la iglesia de Montserrat, monseñor Miguel Roca, y al final rezó un responso y bendijo la tumba del inolvidable Rey de España. —Julián CORTES CORTES CAVANILLAS.

 

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