Franco preside, en el Monasterio de El Escorial, las honras funebres por don Alfonso XIII y demá monarcas españoles  :   
 El Consejo del Reino, el Gobierno y el cuerpo diplomático asistieron a la solemne ceremonia religiosa. 
 ABC.    01/03/1961.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

FRANCO PRESIDE, EN EL MONASTERIO DE EL ESCORIAL, LAS HONRAS FÚNEBRES POR DON ALFONSO XIII Y DEMÁS MONARCAS ESPAÑOLES

El CONSEJO DEL REINO, EL GOBIERNO Y CUERPO DIPLOMATICO ASISTIERON A LA SOLEMNE CEREMONIA RELIGIOSA,

También se celebraron sufragios en Barcelona y Sevilla

Su Excelencia el Jefe del Estado presidió ayer por la mañana, en la basílica del Real Monasterio de El Escorial, las solemnes honras fúnebres en honor de Su Majestad el Rey don Alfonso XIII y los demás Monarcas de las Dinastías españolas. Al, solemne, acto asistieron, en lugar destacado, Su Alteza Real el Príncipe don Juan Carlos de Borbón, que ostentaba la representación de su padre, Su Alteza Real el Conde de Barcelona; el Consejo del Reino, Gobierno y Cuerpo diplomático. A las once veinticinco llegó a la Lonja el Caudillo, que vestía uniforme de capitán general; le acompañaban los jefes de sus Casas Militar y ^ivil, segundos jefes y ayudantes de servicio. Al descender del automóvil, Su Excelencia fue saludado por el capitán general de la Primera Región Militar, en unión del cual, y de los jefes de sus Casas Militar y Civil, pasó revista a una compañía del Regimiento de Infantería Inmemorial, número I, de Madrid.

En dicho lugar, numerosísimo público que esperaba la llegada del Generalísimo tributó a éste una cariñosa acogida, mientras doblaban las campanas de la Basílica. La fachada principal del Patio de los Reyes se encontraba adornada con tapices y colgaduras.

EL JEFE DEL ESTADO EN LA BASÍLICA

Terminada la revista de las tropas, el Generalísimo con su séquito se dirigió al Patio de los Reyes, donde fue cumplimentado por el presidente del Consejo del Reino y de las Cortes Españolas, D. Esteban Bilbao, y el Gobierno en pleno. En compañía de estas, personalidades, el Caudillo avanzó por el Patio hasta la puerta de la basílica, donde fue saludado por el obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, doctor Ricote; prior de la Comunidad agustina de El Escorial, D. Andrés-Llordéns, y por la Comunidad de los padres agustinos. El prelado, revestido de pontifical, ofreció a. Su Excelencia el agua bendita y le dio a besar el "lignum crucis". Seguidamente, bajo palio, el Generalísimo penetró en el templo y se dirigió al presbiterio, ocupando un sitial en el lado del Evangelio. Junto a él se situó el prior. En la parte de la Epístola tenía su reclinatorio el obispo auxiliar. Al pie del altar, también en el lado del Evangelio, dando frente al túmulo, se colocó el Gobierno y, a continuación, los jefes de las jurisdicciones de Tierra, Mar y Aire; detrás del Gobierno, el Consejo de Estado y alto personal de las Casas Civil y Militar del Caudillo.

Junto al túmulo, en el lado de la Epístola, en un lugar destacado, sobre un pequeño podio, se situó un reclinatorio que ocupó Su Alteza Real el Príncipe don Juan Carlos de Borbón, que vestía uniforme de teniente del Ejército español; detrás, y a su derecha, el Infante don Luis de Baviera.

En el mismo lado de la Epístola, y dando frente al Gobierno, se situaron Jos miembros del Consejo del Reino, de la Mesa de las Cortes y de la Junta Política, así como la representación de la Diputación de la Grandeza. Frente al altar, en el lado del Evangelio, los miembros del Cuerpo diplomático, presidido por el nuncio de Su Santidad, monseñor Antoniutti. Se encontraban presentes los embajadores de Jordania, Estados Unidos, Irlanda, Japón, Brasil, Bélgica, Austria, Suecia, Países Bajos, Alemania, Italia, República Árabe Unida, Irán, Noruega, Costa Rica, Canadá, Pakistán, Grecia, Portugal, Venezuela, Guatemala, Argentina, Chile, Suiza, Uruguay, Haití, Honduras, Paraguay, Sudáfrica, Nicaragua, Gran Bretaña, Colombia, China, Filipinas, El Salvador y Turquía, los ministros de la Orden de Malta y de Tailandia; los encargados de Negocios de India, Perú, Iraq, Finlandia, Panamá, Cuba y Francia. La mayor parte de estas personalidades estaban acompañados de sus esposas.

Luego se situaron los jefes de los Estados Mayores de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire; presidentes de los diferentes tribunales y diversas representaciones. También, en él centro, y dando frente al altar en el lado de la Epístola, subsecretarios, directores generales, consejeros nacionales, procuradores en Cortes, representantes de las

Reales Academias, autoridades locales, Ordenes militares y otras personalidades.

LA MISA DE "RÉQUIEM"

Ofició la misa de "Réquiem", de J.Valdés, el padre Olegario García de la Fuente, auxiliado por los padres José María Ozaeta. y Valentín Polentinos, todos agustinos. Actuó de maestro de ceremonias el padre Juan Manuel del Estal, de la misma Orden. Los oficiantes estaban revestidos con los temos regalados a la Comunidad del Monasterio, en 1881, por la Reina María Cristina, bordados en oro, y haciendo juego con los paños, regalo de la misma Reina, con los que fue cubierto el túmulo erigido en el centro del templo, sobre el que figuraban la Corona y los atributos de la realeza, y al que rodeaban ocho hachones encendidos.

El padre Paulino Órtiz de Jócano dirigió la capilla, que estaba reforzada por las voces del Seminario Menor, de los padres agustinos de Légañas. Al terminar la misa, el obispo auxiliar, doctor Ricote, entonó un responso ante el túmulo.

Terminadas las" solemnes honras fúnebres, Su Excelencia el Jefe del Estado abandonó el templo, siendo despedido, con los mismos honores que a su llegada. El público estacionado a los alrededores del Monasterio hizo objeto al Caudillo de afectuosas muestras de adhesión, con vítores y aplausos.

Sufragios ofrecidos por la Asociación de Escritores y Artistas

En la iglesia del Real Monasterio de la Encarnación, y organizado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, se ha celebrado un solemne funeral por el alma de S. M. el Rey Don Alfonso XIII, con motivo del XX aniversario de su fallecimiento. Ofició el rector del Monasterio, D. Gerardo Peña, y presidió el acto el alcaide de Madrid, conde de Mayalde, con el presidente de la entidad organizadora. D. Manuel Benedito Vives, y D. Luis Calvo Sotelo.

 

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