Franco preside en El Escorial los funerales por don Alfonso XIII y demás monarcas españoles  :   
 El Príncipe Don Juan Carlos representaba a SAR el Conde de Barcelona. 
 ABC.    29/02/1964.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

FRANCO PRESIDE EN EL ESCORIAL LOS FUNERALES POR DON ALFONSO XIII Y DEMÁS MONARCAS ESPAÑOLES

El Príncipe Don Juan Carlos representaba a S. A. R. el Conde de Barcelona

ASISTIERON A LA SOLEMNE CEREMONIA EL GOBIERNO, CONSEJO DEL REINO, CUERPO DIPLOMÁTICO Y OTRAS REPRESENTACIONES

Su Excelencia el Jefe del Estado ha presidido ayer las solemnes honras fúnebres que, organizadas por el Gobierno, se celebran anualmente en la basílica del Real Monasterio de El Escorial en sufragio del alma de Su Majestad Don Alfonso XIII y demás Monarcas de las dinastías españolas.

Desde las primeras horas de la mañana, los alrededores de la Lonja se encontraban repletos de público que esperaban la llegada del Caudillo, a pesar de la inclemencia del tiempo.

A las once comenzaron a llegar las representaciones del Cuerpo diplomático, miembros del Gobierno, autoridades y personalidades.

Minutos después de las once y cuarto llegaron SS.AA. los príncipes don Juan Carlos, que asistía en representación de S. A. R. el conde de Barcelona, y don Alfonso de Borbón.

El Caudillo llegó a las once y media. Vestía uniforme de capitán general y lucía en el pecho la Gran Cruz Laureada de San Fernando. Le acompañaban los jefes de su Casa Civil, conde de Casa Leja, y segundo jefe de su Casa Militar, almirante don Fontán; señor Fuertes de Villavicen´*%£.., ayudantes de servicio. Al descender del coche, el Generalísimo tac saludado por el ministro del Ejército, mientras la banda de música interpretaba el Himno Nacional.

En compañía del ministro, el Caudillo pasó revista a las fuerzas del Regimiento de Infantería "Inmemorial" número I, que rendía honores.

El público aplaudió calurosamente al Jefe del Estado.

En la puerta principal del Monasterio, el Caudillo fue saludado por e] presidente del Consejo del Reino, señor Bilbao; por los miembros del Gobierno; el director de Seguridad, don Carlos Arias, y el alcalde del Real Sitio.

La presencia del Caudillo en el Patio de los Reyes, en el que se encontraban formados los alumnos del Colegio de Alfonso XII, de los padres agustinos, fue acogida con grandes aplausos. Erigía puerta de la basílica le recibió el obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, doctor Ricote, revestido de pontifical, asi como el prior del Monasterio y la comunidad en pleno de los agustinos. Al entrar en el templo, el prelado le ofreció el agua bendita y el prior le dio a besar el "lignum crucis".

Seguidamente, y bajo palio portado por miembros de la comunidad agustiniana, el Caudillo penetró en el interior de la basílica, dirigiéndose al presbiterio.

El Generalísimo ocupó su sitial al lado del Evangelio, y, enfrente, a! lado de la Epístola, ocupó el suyo el obispo auxiliar, doctor Ricote. Detrás del Caudillo se situaron los jefes de sus Casas Militar y Civil y ayudantes.

Al pie del altar, al lado del Evangelio, y dando frente al túmulo, si situaron los ministros de Asuntos Exteriores, Justicia, Ejército, Marina, Hacienda, Gobernación, Obras Públicas, Educación Nacional, Trabajo, Industria, Agricultura, secretario general del Movimiento, Aire, Comercio, Información y Turismo, subsecretario de la Presidencia y el de la Vivienda.

A continuación se hallaban el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar y los jefes de las jurisdicciones Aérea y de Marina. En otros lugares preferentes estaba el Consejo del Reino, compuesto por su presidente, don Esteban Bilbao, y los consejeros conde de Vallellano, Castán Tobeñas, marqués de Lozoya, Lamata, Royo Villanova, Crespo Alvarez, Arrese, almirante Moreno y Asensio. Detrás, una representación de la Diputación de la Grandeza. Dando frente al altar, ante el Evangelio, se situó el Cuerpo diplomático, presidido por el nuncio apostólico, monseñor Riberi. Se encontraban presentes los embajadores del Canadá, Grecia, Suiza, Uruguay, África del Sur, Gran Bretaña, Panamá, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Arabia Saudí, Italia, Finlandia, Marruecos, Noruega, Libia, Filipinas, Irlanda, Estados Unidos, Paraguay, Jordania, Chile, Irán, China, El Salvador, Turquía, Colombia, Alemania, Brasil, Pakistán, Nicaragua, Guatemala, Líbano, Irak, Japón, República Dominicana, Honduras y Suecia, y los encargados de Negocios de Tunicia, Perú, India, Ecuador,

Siria, Venezuela, República Árabe Unida, Mauritania, Argentina, Bélgica, Liberia y Francia. Detrás, los jefes de los tres Estados Mayores, director general de la Guardia Civil y director de la Escuela Superior del Ejército.

Asistieron igualmente representaciones de la nobleza, de los tres Ejércitos, altos Tribunales, Tribunal de la Rota, Consejo Superior de Misiones y numerosísimos invitados. En el lado de la Epístola se encontraban los subsecretarios de los distintos Departamentos ministeriales, directores generales, consejeros nacionales, embajadores españoles y autoridades locales.

Ofició la misa el doctor don José María Ozaeta, auxiliado por los padres Gonzalo Díaz y Julio de la Calle. Actuó la capilla del Monasterio, dirigida por el padre organista Ortiz de Jócamo.

En el centro de la basílica aparecía un severo túmulo rodeado por diez hachones y cubierto con un paño, y sobre éste una Corona Real. A la terminación de la misa, el obispo auxiliar rezó un responso al pie del túmulo.

Su Excelencia el Jefe del Estado se despidió de S. A. R. el Príncipe Don Juan Cartas y de los miembros del Gobierno, saliendo de la basílica acompañado del obispo auxiliar y del prior, con el mismo ceremonial que a, la llegada.

Al ocupar el coche para dirigirse a Madrid, le fue tributada una gran ovación por el numerosísimo público que se había congregado en los alrededores de la Lonja.

Durante el funeral voltearon las campanas de la basílica, sonando también el carillón estrenado en este IV centenario de la fundación del Monasterio.

Honras fúnebres en San Manuel y San Benito

Organizada por la Diputación de la Grandeza del Reino, se celebró ayer por la mañana, a las doce, en la iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, de los Padres Agustinos, una solemne misa en sufragio del alma de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII, con motivo del XXIII aniversario del fallecimiento en Roma del inolvidable Monarca español.

Ofició el padre Adolfo Suárez, de la Orden de San Agustín. El templo estaba lleno de fieles pertenecientes a todas las clases sociales, muchos de los cuales, ante la imposibilidad material de cobrar, se vieron precisados a seguir el santo sacrificio desde el atrio.

Las agencias informan que en muchas capitales españoles se han oficiado también sufragios por el eterno descanso del alma del Rey Don Alfonso XIII.

 

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