Autor: López de la Torre, Salvador. 
   Termina el viaje por Castilla de Don Juan Carlos y Doña Sofía     
 
 ABC.    19/05/1964.  Página: 61. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

TERMINA EL VIAJE POR CASTILLA DE DON JUAN CARLOS Y DOÑA SOFÍA

SI NO LLUEVE PRONTO LA COSECHA SERA PESIMA

En Medina del Campo, el Príncipe se informó detalladamente acerca de los problemas agrícolas de la región

Medina del Gamito 17. (Crónica de nuestro redactor, enviado especial.) Había mucha gente en la bellísima plaza de Medina de Campo esperando a los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía, que terminaban aquí, a la sombra maciza de la torre del Castillo de la Mota, su viaje castellano.

Las terrazas de los cafés, repletas de sus clientes de domingo y muchas, muchas mujeres de todas las edades, pero especialmente jóvenes, agrupadas junto a la puerta del Ayuntamiento, donde los ujieres cumplían una especie de centinela civil de cortesía. Una escena sencilla, envuelta en esa recatada dignidad del castellano, que, sin embargo, tenía más alcance que un simple acto programado entre las líneas de un calendario oficial.

Naturalmente el acto oficial era de gran trascendencia, porque SS. AA. RR. venían a Medina a estudiar la exposición que sobre la concentración parcelaria ha montado en los salones municipales la Dirección General. Maquetas, proyectos y toda una minuciosa cartografía del término municipal, comparando la atomización de la propiedad minifundista antes de las operaciones de concentración y los nuevos límites de propiedades ya concentradas, macho más rentables, más racionales, de viabilidad económica mucho más saludable.

Pero, como ha pasado siempre en este .naje, lo más importante fueron las conversaciones entre el Príncipe y los labradores después que las explicaciones técnicas, los datos estadísticos y los balances aritméticos fueron expuestos al Príncipe. Una vez que habían terminado los detalles teóricos empezaron las charlas humanas, los cambios de impresiones y las respuestas. Castellanos viejos, resecos bajo las arrugas, que son allí el más alto título

• nobleza discernible, puesto que son

mo las ejecutorias de la nobleza del trabajo. Hombres que contaban a S. A. todo ese heroico e interminable calvario de la agricultura.

—Si de aquí a ocho días no llueve, la cosecha será pésima.

Una conversación sobre la dramática incertidumbre del tiempo es la más pura conversación agrícola imaginable. Fuera, un calor de Sahara golpea en los balcones con su aliento de fuego. No es difícil imaginarse el agobio de unas espigas, luchando en la solanera contra esta calamidad meteorológica. Se habla, naturalmente, de la posible Asamblea extraordinaria de agricultores, de los rendimientos escasos de una tierra que Tiene acumulando las malas cosechas y del relativo—sólo relativo. . alivio que ha representado la concentración.

Se plantea el problema del precio del trigo. División de opiniones. Hay quienes defienden un aumento, pero la mayoría piensa que un abaratamiento de los abonos y de la maquinaria agrícola, serían suficientes para hacer soportable la progresiva disminución, en contra de los agricultores, de la relación entre precios industriales y agrícolas. Sobre todo la maquinaria se considera cara, artificialmente cara. Aquellos hombres nacían con toda libertad un balance general de sus problemas ante el Príncipe Don Juan Carlos, que podía así escachar de viva voz las explicaciones que le daban unos campesinos representantes, en fin de cuentas, de todos los campesinos de España.

Porque los que vivimos en las ciudades tenemos apenas como vagas referencias del drama agrícola. De vivir con el alma pendiente de anas nubes remolonas: de sentir el calor, no como una molestia sino como una sentencia; de ver cómo la evolución tecnológica de la moderna sociedad se realiza casi permanentemente de manera asimétrica entre el bienestar ciudadano y el trabajo campesino, duro y agobiante. Y aunque los economistas digan—porque es verdad—que la translación de la población agrícola hacia los sectores industriales y de servicios es el signo de la buena salad de un país, es preciso no olvidar que esta operación abstracta, aconsejada por los manuales, se realiza sobre seres vivos que tienen sus sentimientos, sus necesidades y sus esperanzas. Que la evolución económica no puede ser una ecuación matemática, y que mientras se moderniza una economía se reparten muchos dolores. El hecho de que tales dolores sean inevitables no anestesia ciertamente la sensibilidad de quienes los padecen.

La población activa agrícola española, es de unos 4.600.000 personas, lo que equivale a una población total de 12.241.000 españoles viviendo de la agricultura, pendientes de su evolución técnica o institucional. Por eso está muy bien que un Príncipe de España se acerque a esta enorme población y conozca al detalle no sólo las cifras de una cosecha o los rendimientos de una hectárea de regadío, sino tos rostros de los hombres, sus preocupaciones y sus esperanzas. Y aquí, en una sala del Ayuntamiento, mientras los labradores nacían conjeturas sobre los caprichos del tiempo, el Príncipe se enteraba además de las condiciones familiares de cada uno, de sus duelos y de sus alegrías. De su vida, en definitiva.—Salvador LÓPEZ DE LA TORRE.

EN PALENCIA

Palencia 17. (De nuestro corresponsal.) En esta fecha de Pentecostés, marco de la "feria chica" palentina. Sus Altezas Reales los Príncipes don Juan Carlos de Borbón y doña Sofía de Grecia han visitado Paleada, en un viaje rápido. Los Príncipes fueron recibidos y cumplimentados por el obernador civil, don Francisco Queipo de Llano y Acuña, y esposa, condesa de Toreno, en el límite de la provincia, a las diez de la mañana. Acompañaban a los Príncipes la esposa del ministro de Agricultura; subsecretario de dicho Departamento, D. Santiago Pardo Canalís, y señora, y otros altos funcionarios y técnicos de tos Ministerios de Agricultura y Obras Públicas.

Los Príncipes visitaron el monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas, donde el atoad mitrado, dom Buenaventura Ramos, ofició un solemne pontifical, terminado el cual Sus Altezas Reales recorrieron el cenobio trapense, cuya clausura fue abierta por concesión especial para esta visita. Los Principes visitaron el enterramiento del hermano Rafael, cuya causa de beatificación se halla incoada.

Desde el monasterio cisterciense, el Principe don Juan Carlos, acampanado del subsecretario de Agricultura, directores generales, técnicos y gobernador civil de Falencia, se dirigió a la zona de La Nava para visitar las obras de desecación y de colonización que se están llevando en este terreno, antes ocupado para la gran laguna denominada "pequeño mar de Castilla". Inmediatamente se dirigieron al "mirador" de Autilla del Pino, a 12 kilómetros de la capital, para contemplar la impresionante panorámica de Tierra de Campos. Tanto en La Nava como en Afilia, el Príncipe don Juan Carlos recibió amplia información en torno al plan de transformación de los "campos góticos", cuyas tareas ya han comenzado. En tes primeras horas de te tarde, el Principe regresó a Falencia y visitó la estación experimental agrícola de la capital.

Finalizada la visita a la Trapa, la Princesa doña Sofía visitó el templo visigótico de San Juan en Baños de Cerrato, erigido por Recesvinto hace mil trescientos años. El señor Herrero Martínez de Azcoitia asesoró a la Princesa acerca de esta joya arqueológica de la provincia de Patencia, y el párroco de San Juan de Baños le entregó una medalla conmemorativa del recientemente celebrado decimotercer aniversario fundacional de la basílica visigótica.

Después de la misa de pontifical de la fiesta de Pentecostés en la catedral palentina, S. A. R. doña Sofía de Grecia fue objeto de una cordial y cariñosa aco-

 

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