Autor: Quesada, Francisco. 
   SS. AA. RR. los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía termínan su estancia en Cordoba     
 
 ABC.    30/04/1964.  Página: 75-76. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

SS. AA. RR. LOS PRINCIPES DON JUAN CARLOS Y DONA SOFÍA TERMINAN SU ESTANCIA EN CÓRDOBA

Antes de regresar ayer a Madrid visitaron la Universidad Laboral, instalaciones industriales y establecimientos benéficos

LOS PRINCIPES HAN SIDO DISTINGUIDOS EN TODO MOMENTO CON MUESTRAS DE SIMPATÍA Y AFECTO POPULAR

Córdoba 29. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) La primera dedicación de Su Alteza Real en esta luminosa mañana, cálida y soleada, fue a la Virgen de los Dolores, norte de todo visitante a la ciudad. Hoy, Don Juan Carlos y Doña Sofía, a las nueve de la mañana, acudieron a la iglesia conventual de San Jacinto, morada de la Virgen Dolorosa. Igual que en pasadas épocas miembros de su dinastía a su paso por Córdoba, el augusto matrimonio no quiso abandonar la ciudad sin dar prueba de identificación en el particular fervor del pueblo hacia la celestial Señora, que recibe culto en el servitano templo, al mismo tiempo hospital de ancianos incurables, situado en la plaza de Capuchinos. Antes de adentrarse en el sagrado recinto, Doña Sofía cubrió su cabeza con una mantilla de blonda.

Los Príncipes, que llegaron acompañados del gobernador civil, Sr. Landín Carrasco, fueron recibidos en la puerta de la iglesia por el vicario general de la diócesis, doctor Jurado Ruiz; Junta de gobierno de la Real, Venerable e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora, presidida por el hermano mayor, D. Fernando Fernández de Córdova y Martell; superiora y comunidad de Religiosas Servitas y damas camareras de la Santísima Virgen. La esposa del hermano mayor, doña Florinda Lubián de Fernández de Córdova, hizo entrega a la Princesa de un artístico ramo de flores, que doña Sofía depositó reverentemente a los pies de la Virgen.

Sus Altezas Reales, en el interior del templo, ocuparon los reclinatorios a ellos destinados, mientras la capilla musical y local interpretaba la salve. Terminada ésta, los Príncipes subieron al camarín, admirando de cerca la peregrina belleza de la Virgen, ataviada con sus mejores galas. Luego pasaron a la sala de juntas de la Hermandad, donde figura una fotografía de Su Majestad el Rey Alfonso XIII, hermano mayor de honor de esta Cofradía cordobesa. Les fue mostrado el tesoro de la Virgen, que comprende la valiosísima y original cruz de guía procesional. Los Príncipes, antes de finalizar esta visita, firmaron en el libro de honor de la Hermandad, no sin antes hacerle entrega el señor Fernández de Córdova, en nombre de la Junta de gobierno, de tres medallas de oro con la efigie de Nuestra Señora de los Dolores, destinadas a Don Juan Carlos, Doña Sofía y la Infanta Elena.

Numerosas personas, que se percataron de la estancia de los Príncipes en Los Dolores, aguardaron su salida. La presencia de éstos en la típica plaza suscitó vítores y aplausos de los que en ella se habían congregado; manifestaciones que Sus Altezas Reales agradecieron con cariñosos saludos.

REFORMAS URBANÍSTICAS

Desde aquí se trasladaron a la plaza de Andalucía, situada en el sector Sur de la ciudad, edificado en los últimos años de modo sorprendente. Dicha plaza, como centro que es de las carreteras principales de Madrid a Sevilla y a Granada, va a ser objeto de amplia reforma, sobre la cual pidió datos el Príncipe. De ello fue ampliamente informado por el ingeniero jefe de Obras Públicas, D. José Olivares Díaz, mostrándole el plano correspondiente.

Don Juan Carlos y Doña Sofía, de este lugar pasaron a la catedral Mezquita, en donde les aguardaban el deán don José María Padilla Jiménez y miembros del

Cabildo catedralicio. Efectuaron detenido recorrido por el interior de la Mezquita, dándoles amplio informe histórico-artístico sobre ella el cronista de la ciudad y presidente de la Real Academia de Córdoba e ilustre arabista, don Rafael Castejón y Martínez de Arizala. Aunque el Príncipe, de viajes anteriores, ya conocía este primer monumento de la ciudad, hizo varias preguntas, con el fin de satisfacer la curiosidad de la Princesa, visitante de aquél por vez primera. Doña Sofía salió de la catedral altamente satisfecha de la magnificencia del templo. Numerosas personas, nacionales y extranjeras, que en estos momentos visitaban también la Mezquita, en el Patio de los Naranjos, aplaudieron a Sus Altezas, correspondiendo éstos con saludos de gratitud a tan manifiestas expresiones de simpatía.

EN LA UNIVERSIDAD LABORAL

Desde aquí, Don Juan Carlos y Doña Sofía se desplazaron a la Universidad Laboral "Onésimo Redondo", en cuya suntuosa portada eran esperados por el rector, fray Cándido Aniz Iriarte, profesorado y alumnos, quienes tributaron cordialísima acogida a los egregios visitantes. Fray Cándido Aniz manifestó que la Universidad cordobesa se enorgullecía y honraba con la presencia de los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Agregó que en aquellas aulas y talleres se estaban formando los hombres del mañana, bajo las improntas sagradas de Dios y Patria, al mismo tiempo que cada uno de ellos se responsabilizaba como hombre de bien para el futuro. Los Príncipes agradecieron al rector sus cálidas y sentidas palabras. Seguidamente efectuaron un recorrido por las dependencias universitarias y talleres de aprendizaje de mecánica en general. En este centro, actualmente cursan estudios dos mil alumnos, de catorce a dieciocho años. De ellos, setecientos efectúan ya prácticas de taller. Antes de abandonar los Príncipes la Universidad visitaron su iglesia, moderna y portentosa, cuyas características arquitectónicas admiró a Sus Altezas. Los dominicos, profesores y alumnos renovaron sus adhesiones a los Príncipes al despedirse éstos de todos ellos.

EN LA RESIDENCIA INFANTIL Desde la Universidad, la Princesa Sofía se trasladó al Colegio Residencial-Residencia Infantil "El Carmen", de la Diputación Provincial. Fue recibida por el presidente de la Corporación Provincial, don Antonio Cruz Conde, y su esposa; alcalde de la ciudad, don Antonio Guzmán Reina, y señora, al mismo tiempo que por numerosas damas. Recorrió todas las dependencias, que, cerno nuevas, se hallan dispuestas con el máximo confort, salubridad e higiene para la pequeña población infantil que habita el edificio. La Princesa, en presencia de los pequeñuelos, hizo ostensibles sus maternales sentimientos, ganando la simpatía de aquellos angelicales niños, que, en su presencia, palmeteaban de alegría. De entre un grupo de mayorcitos surgieron espontáneos vivas a la Infanta Elena, que emocionaron a la Princesa.

LA FACTORÍA DE ELECTROMECÁNICA

Por otra parte, el Príncipe, desde la Universidad, y prosiguiendo su visita de estudios, se trasladó a las grandes factorías de la Electromecánica y Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica, situadas en el extrarradio. En la plaza de Electromecánica le aguardaban los consejeros, directores y un grupo de ingenieros y técnicos, todos pertenecientes a la Sociedad Española de Coinstrucciones Electromecánicas, primera industria cordobesa. También le esperaban consejeros y alto personal de la Constructora, con el director de la misma, don José Cristóbal Sánchez Mayendía. La plantilla de personal de ambas fábricas suma un total de 4.000 obreros.

Antes de entrar en las factorías, Don Juan Carlos recorrió una parte de la barriada obrera construida por la Electromecánica, constituida por más de medio millar de casas individuales, sumamente confortables, con jardín y huerto, cultivado éste por los propios inquilinos. Cuenta dicho barrio con maravillosa iglesia parroquial, escuela de aprendices con aulas para cuatro cursos, taller, sala de dibujo, biblioteca, salón de proyecciones y gimnasio. Además de este centro, hay tres más de enseñanza primaria, cuya población escolar se acerca al millar, más escuela nocturna, donde completan su formación profesional y del hogar las jóvenes mayores de catorce años, bajo las directrices de la Congregación de Damas de la Asunción, a cuyo cargo está igualmente la formación pedagógica de las niñas. Existe, además, en la barriada campo de deportes, mercadillos, salón de cine de invierno, piscina y campo de tenis, todo ello rodeado por extensas zonas verdes y flores.

El Príncipe elogió la obra social de la Electromecánica en pro de sus trabajadores, manifestando que, con justa razón, está considerada empresa modelo y fiel favorecedora de los intereses generales de Córdoba. A su fina perspicacia no pasó desapercibida la fuerte suma anual que supone a la empresa la conservación de tan espléndida barriada, que puede catalogarse como una de las mejores en su género de Europa.

Inmediatamente después, con el gobernador civil, Que seguía acompañándole, y con las personalidades de S. E. C. E. M. y C. E. N. E. M. E. S. A., antes indicadas, se adentró en las grandes factorías electromecánicas, recorriendo los departamentos de estiraje de barras, tubos y perfiles, perfilados de hilo de cobre y aluminio, llamando mucho su atención el nuevo tren de hilo "schsloemann". Prosiguió mostrando interés ante el proceso de laminación de cintas, chapas y bandas. Adentróse también, llevado de su curiosidad técnica, en las fundiciones de hierro, latón y aluminio, sala de tanques de electrólisis, forja y fuerza motriz y demás secciones de la mencionada fábrica, de las que recibió minuciosos informes por el señor Adarraga Diez. Posteriormente, animado por el mismo interés e incansable, pese a los largos recorridos, pasó a las instalaciones fabriles de la Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica, recorriendo igualmente todas sus dependencias e interesándose por el proceso de fabricación de transformadores y motores eléctricos, curiosidad que le satisfizo el director de la Empresa, señor Sánchez Mayendía.

Los vecinos de la barriada de Electromecánicas, a su paso por ella, aplaudieron calurosamente al Príncipe, quien, con franca sonrisa y cordiales a dioses, correspondía a las demostraciones de afecto de los vecinos del lugar.

A las dos de la tarde don Juan Carlos regresó al hotel. Conjuntamente con su esposa, se despidió de las numerosas personas que le esperaban, como asimismo de las autoridades y Comisiones de ingenieros de Caminos, con los que convivió estas tres jornadas.

Los Príncipes hicieron patente al gobernador civil, presidente de la Diputación y alcalde, su profunda gratitud por las múltiples atenciones oficiales, particulares y populares de que habían sido objeto durante su estancia en Córdoba. A las seis de la tarde, en avión especial, regresaron los Príncipes a Madrid.

En la visita, de ayer al pantano de Bembezar, el presidente de la Diputación Provincial informó al Príncipe respecto al proyecto turístico de la sierra de Córdoba, denominado "Serranía del Sol", manifestándole don Juan Carlos que ya conocía tal proyectó y que indudablemente es de importancia extraordinaria, pues muchos turistas nacionales y extranjeros sentirían predilección por esta zona, envidiable por sus sierras, clima, altura y panorámicas de aquellos lugares.

En esta visita a Córdoba de los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía, que ha durado tres días, han quedado demostradas dos cosas muy importantes, que he comprobado en mi seguimiento a tan augustas personas cumpliendo mi misión de informar lealmente de cuanto viera y escuchara.

ESTUDIO Y COMPETENCIA La primera de esas cosas ha sido la competencia y conocimientos que el Príncipe ha demostrado en todas las obras que visitó, unas veces a pie de obra, otras ante proyectos, planos y estudios previos. Y esta competencia se ha comprobado, pudiéramos decir, ante un alto tribunal compuesto en este caso por ingenieros de Caminos afectos a la Jefatura de Obras Públicas, Confederación Hidrográfica, asi como altas jerarquías del expresado Departamento ministerial. No había duda en los diálogos, puesto que el Príncipe interpretaba fielmente las observaciones de los técnicos que le rodeaban. Después de nuevos informes acerca de lo que ha de representar para la economía española estas grandes obras, sin previos cálculos, pero como anticipo un paso agigantado en la agricultura, ya que lo referente al nuevo puente sobre el Guadalquivir proporcionará fácil salida al ferrocarril y carretera de la producción de 6.000 hectáreas sembradas de distintos productos, entre ellos algodón, remolacha y maíz. Y con respecto al pantano de Bembezar baste decir que ha de regar 16.000 hectáreas. Bato más que suficiente para calcular cuál será la rendición de trabajo y productividad de esa zona que comprende parte de las provincias de Córdoba y Sevilla. El estudio ha sido perfecto, oportuno, y los resultados, magníficos y extraordinarios para el campo.

CORDIALIDAD Y SENCILLEZ

La segunda cosa a que nos referíamos al principio es de tipo personal, ya que en todo su recorrido don Juan Carlos ha sido objeto de generales simpatías, tanto por parte del pueblo como del personal de talleres, fábricas y obras en las que hiciera acto de presencia. De todos recibió homenajes y expresiones admirativas. Las manos del Príncipe estrecharon muchas veces las del campesino, las del cantero y las del peón de albañil, y con las de aquellos otros hombres que a pie de máquina, con las manos llenas de grasa, que don Juan Carlos apretaba con más calor aún mientras su rostro se encendía con una sana sonrisa traductora de toda la grandeza de su alma noble reveladora de su acusada sencillez. En resumen, de Príncipe que sabe calibrar la valía del que produce, del que para su diario existir ha de ganar el pan con el sudor de su frente.

DOÑA SOFÍA

No menos grato es el recuerdo que deja en Córdoba doña Sofía. Su bondad, su sencillez y su simpatía han sido los factores de esa conquista de corazones cordobeses. Por donde pasaba, unas veces a pie y otras en automóvil, recibía el homenaje de los niños, de las madras y de la juventud que la aclamaban sin cesar.

Cabe destacar el significativo recibimiento que le dispensaron los niños acogidos en el Hogar y Clínica de San Rafael de los Hermanos de San Juan de Dios, como asimismo los de la Residencia El Carmen y Guardería Infantil de Auxilio Social. Todo eran vítores a la Princesa y a su hija Elena. Ella cariñosamente, como «na madre más, acariciaba y mimaba a los pequeños, dedicándoles palabras de cariño.

ORIGINAL RECUERDO A LA REINA FEDERICA

En muchas ocasiones la Princesa, por su gracia, su belleza y simpatía, no ha podido evitar los piropos que recibía del pueblo de Córdoba, que llora cuando hay que llorar y que se alboroza cuando tiene motivo para hacerlo.

No es de extrañar, pues, que a su paso por la plaza del Potro tina mujer con su hijo en brazos dijera a éste: "¡Mírala qué guapa es! ¡Bendita sea la madre que...!", expresión natural y espontánea, corriente en Córdoba, de todo aquel que se siente cautivado por belleza y bondad, de la que doña Sofía es portadora en grado sumo. Razón por la que no pudo librarse de la expresión popular.—Francisco QUESADA.

 

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