Autor: P.. 
   Ayer llegó a Atenas la Reina Victoria Eugenia  :   
 Fue recibida en el aeropuerto por la Familia Real griega y numerosos españoles. 
 ABC.    11/05/1962.  Página: 51. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

AYER LLEGO A ATENAS LA REINA VICTORIA EUGENIA

Fue recibida en el aeropuerto por la Familia Real griega y numerosos españoles

HOY, A MEDIODÍA, EL ALMIRANTE ABARZUZA, ARRIBADO EN EL "CANARIAS´´, PRESENTARA SUS CARTAS CREDENCIALES AL REY PABLO

Atenas 10. (Crónica telegráfica de nuestro corresponsal.) A última hora de la tarde de ayer la Reina Victoria Eugenia de España llegó a Atenas para asistir a la boda de su nieto. Le acababan de preceder las Reinas de Bulgaria y Dinamarca. Ha sido el día mejor de ésta primavera mediterránea. El aire luminoso temblaba, sobre las cálidas pistas del aeropuerto. Al fondo, el monte Himeto, entre gris y rosa. Sobre la terraza del pabellón de invitados, junio a los Condes de Barcelona, el Rey Pablo, de uniforme; la Reina Federica, con un abrigo muy azul y muy ligero: los Príncipes Pedro y Miguel, también de uniforme, éste último como oficial de Caballería, con su guerrera de húsar cuajada se lacerías doradas. Sólo faltaban los. Príncipes Juan Carlos y Sofía, que a esa misma hora presidían un festival popular en el antiguo estadio, cuyos graderíos de mármol pentélico vertían un público estallante sobre las avenidas contiguas.

El avión de línea más rápido del mundo, "El Coronado", recién puesta en servicio, evolucionó ligeramente sobre la bahía y. tomó tierra. El Rey Pablo sé adelanto hasta la escalerilla, por la que descendió Ja Reina, seguida de la Infanta Cristina. Eran las siete y inedia de la tarde. Todo el paisaje empezaba a dorarse bajo el sol poniente, la Reina Victoria pasó revista a la guardia, qué presentaba armas. Un centenar de españoles, protocolariamente formados en hilera frente al avión, la esperaban, tos saludó uno por uno. En primor lugar, el embajador de España, marqués de Luca de Tena, acompañado por el alto personal diplomático.

Para cada uno tuvo una palabra, lo que no estaba previsto por el maestro de ceremonias. La Reina Victoria, muy esbelta, con sus pupilas inteligentes y azulísimas de siempre, iba vestida de amarillo tostado. Algunos reencuentros fueron conmovedores. Al final de su recorrido estrechó la mano a los fotógrafos españoles que disparaban sus placas. Mucha historia sobré la frente de esta´ anciana que ciñó la Corona hace bastante más de medio siglo. Horas después, el libro abierto en Palacio se llenaba de firmas, y entre las primeras, la de la madre del duque de Edimburgo, hoy monja en un contento de Atenas. La cola de los firmantes atravesaba el jardín y llegaba hasta la calle, entre las garitas de los ensenes de servicio. Sobre uno de los mástiles, el morado pendón de Castilla.

Hoy, a las siete de la mañana, dos torpederos dé la Armada helénica saludaron al crucero "Canarias", a la altura de la rojiza Isla de Hidra. La mar, inmóvil y grisácea, Alguna gaviota madrugadora. Escoltado por los dos esbeltos navios, el glorioso "Canarias", con sus metales rutilantes, ancló en la bahía del Palero, a una milla de la playa, frente al pintoresco puerto del Turro. Eran las diez y media de la mañana. En una falúa, el embajador de España, acompañado de su consejero y de su agregado militar, todos de uniforme, abordaron al crucero. En cubierta les esperaba el ministro de Marina, almirante Abárzuza, embajador extraordinario de S. E. el Jefe del Estado para asistir a la boda. Diecisiete cañonazos y el Himno Nacional. Este corresponsal, al pasar junto a las torretas, no pudo menos de evocar las esforzadas singladuras de este ya maduro, pero gloriosísimo navío hace un cuarto de sido. Minutos después, el Gran Maestre de Ceremonias, general Stqthatos, representante personal del Rey Pablo I, y el ministro heleno de Defensa, Protopapadakis, cumplimentaban al embajador extraordinario entre el estruendo de las salvas de ordenanza. Diecinueve disparos. El primero trazó un círculo perfecto de humo sobre el cielo, lo que los artilleros consideran óptimo y excepcional augurio. No es fantasía. Doy fe de haber seguido su fugaz vida hasta que se fundió en el azul. A las doce, el almirante Abárzuza y su séquito desembarcaron en el muelle de Turcolimano, a cuya, vera estaba amarrado el airoso "Saltillo" con los colores de España en la popa. Una compañía de infantes de Marina, con Banda, rindió al almirante Abárzuza los honores de su jerarquía y alta representación. Mañana, a las doce, el embajador extraordinario presentará sus tartas credenciales al Rey Pablo de los heleno. El la residencia de la Embajada llueven la tarjetas de los primeros centenares de españoles llegados a Atenas. Las calles de esta urbe, abrumadas por el peso de #. antigua gloria, se hispanizan por minuto! Muy pronto parecerán arrancadas de una de nuestras grandes capitales mediterráneas.—P.

Atenas 10. Se ha confirmado oficialmente hoy la noticia de que se está elaborando un decreto, que habrá de firmar la Princesa Sofía antes de la boda, renunciando a sus derechos al trono griego.

Es éste uno de los dos requisitos legales que habrán de cumplirse antes de los esponsales. El segundo consistirá en un real decreto por virtud del cual el Rey Pablo otorga su consentimiento a la boda de su hija Sofía. Merced a una decisión del Tribunal Supremo, la Princesa conservará, la ciudadanía griega.—Efe.

 

< Volver