Autor: Pausanias. 
   Grandes preparativos en Atenas para la boda de Don Juan Carlos de Borbón y Doña Sofía de Grecia     
 
 ABC.    08/05/1962.  Página: 49-50. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

GRANDES PREPARATIVOS EN ATENAS PARA LA RODA DE DON JUAN CARLOS DE BORRÓN Y DOÑA SOFÍA DE GRECIA

Asistirán a la ceremonia las Reinas de Holanda, Dinamarca, Suecia, Rumania, las Reyes de Noruega e Ilalia, los Príncipes de Luxemburgo, Lichtenstein y Monaco, así como representantes de todas Casas Reales europeas

JUNTO A LAS TROPAS GRIEGAS DESFILARA UNA DOTACIÓN DEL CRUCERO ESPAÑOL "CANARIAS"

Atenas 5. (De nuestro corresponsal.) Todo el Palacio Real de Atenas bulle como una. colmena laboriosa. En su despacho, al que se llega después de atravesar una impresionante teoría de antesalas ocupadas por secretarios políglotas, el gran mariscal de la Corte ultima los complejos detalles protocolarios. Es un hombre inteligente y fino, de modesta estatura y un rostro plegado en sonrisas sobre el que brilla una mirada expresiva, sarcástica y fugaz. Luce, como los elegantes de Atenas, una pulsera de oro en la muñeca derecha, y es uno de los grandes expertos europeos en esa importante disciplina, híbrida de ética y de geometría, que desprecian los filisteos y que se llama Protocolo. Sobre su mesa, planos, listas de precedencia y tarjetones redactados en francés y gratados en Londres. Los de mayor tamaño invitan en nombre de los Reyes de Grecia y de los Condes de Barcelona al matrimonio en la catedral católica de San Dionisio; en los otros, los Reyes de los helenos invitan a la ceremonia ortodoxa, a los dos bailes de Palacio y al gran almuerzo de gala, al que sólo asistirán dos embajadores: el almirante Abárzuza y el marqués de Luca de Tena.

En el primer proyecto de cortejo se ven los nombres más gloriosos de la genealogía europea. Ya han anunciado su presencia, además de toda la Real Familia española, la Reina de Holanda, los Príncipes Soberanos de Luxemburgo, Lichtenstein y Monaco. La Reina de Dinamarca, el Rey de Noruega, la Reina de Suecia, el Rey de Italia, la Reina de Rumania, los Condes de París, los duques de Braganza y la duquesa de Kent, así como más de un centenar de príncipes que representan a todas las Casas Reales de este viejo continente. Sólo algunos de ellos se alojarán en el Palacio Real de Atenas. La mayoría estarán instalados en el palacete de invitados que habitó nuestro ministro Castiella cuando visitó Atenas, y en la Residencia de Tatoi, a casi cuarenta kilómetros de la capital. Algunos príncipes tienen reservadas "suites" especiales en los mejores hoteles de la ciudad. He visto las del King George, decoradas con excelentes cuadros impresionistas franceses, muebles de estilo y con terrazas sobre la bahía y la Acrópolis.

En la planta baja del Palacio ya han empezado a ser retirados los tapices, y pronto desaparecerán las mesas que ocupan el centro de las cámaras. Todos los mármoles están siendo pulidos. Los de la gran escalinata corintia, tallada en blanca roca pentélica, veteada de gris, centellea como estuco recién estrenado.

En el Club de Tenis, cobijado entre la colina del Estadio antiguo y la meseta del Templo de Júpiter, se ha empezado a levantar sobre las rojizas pistas de juego un estrado para los grupos de baile griegos y españoles con que el embajador de España amenizará la recepción que el día 13 ofrecerá a todos los compatriotas. Los largos peristilos están cubiertos de glicinas azules y violáceas. El húmedo césped cruje bajo las pisadas de los obreros que clavan mástiles de banderas. Un "buffet" de más de cien metros de largo ocupará uno de los frentes. Frente al pabellón se está acotando un espacio para las familias Reales.

Ya están encargados los millares de rosas y claveles que cubrirán la catedral católica. Guirnaldas floridas ceñirán los fustes monolíticos de verde mármol de Tinos. Los coros ensayan todas las tardes cantatas de Bach y de Haendel y una inmortal marcha nupcial que, según los últimos rumores, no llegará a interpretarse para no caer en el tópico. Todavía na se sabe qué partituras elegirá, la Reina Federica en el último momento. Ya ha, ido dos sábados para escuchar los coros. Algunos detalles permanecen casi tan misteriosos como el traje de la novia, que ya ha llegado a Atenas y que ha confeccionado el gran modisto griego Desse. En el atrio de la catedral católica están siendo alzadas dos grandes tribunas para trescientos invitados más que no cabrán en la pequeña nave. Bar» ocupar los balcones del fronterizo Banco de Grecia y» hay cola entre los amigos del presidente. En el patio de las Academias Militares y en los cuarteles de Glifada y Elefsis, los cadetes y la tropa, atentos al parche, se preparan para el desfile, en donde competirán con la disciplinada dotación del "Canarias", que ya está calentando calderas. En los alrededores de la ciudad hay seis caballos blancos que todas las mañanas arrastran durante horas un carruaje para acompasar su trote y hacerse al estruendo de los clarines y de las mar

ABC. MARTES 8 DE MAYO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 50

chas militares. La carroza es de charol negro con apliques de madera y bronce dorados. Está forrada de seda blanca, con galones de oro, y sobre la portezuela brillan las armas blanquiazules de Grecia y los cuarteles de la Casa Real.

Y en fin, ya están a punto los fuegos de artificio que los valencianos harán estallar sobre la curva bahía del Palero, encima de las torretas de la Escuadra norteamericana, que tiene preparados los gallardetes y luminarias para sus mástiles. Los modistas trabajan día y noche. Se han acabado las diademas en las joyerías, y los cinceladores están terminando los centenares de cajitas de plata que los novios regalarán a cada uno de sus invitados y que llevan sus escudos en la tapa.

Y muchas cosas más, que si el telégrafo funciona a pesar del exceso de carga que se avecina, iré contándoles puntualmente en estas columnas.—PAUSANIAS.

El almirante Abárzuza embarca rumbo a Grecia

El ministro de Marina, almirante Abárzuza, que llegó el domingo a Cartagena, embarcó por la tarde a bordo del crucero Canarias. Va como embajador extraordinario de España a los actos de la boda de Su Alteza Real el Príncipe Don Juan Carlos de Borbón con la Princesa Sofía de Grecia.

Después de saludar a las autoridades de Marina de la plaza de Cartagena, y de revistar las fuerzas que le rindieron honores, en un helicóptero del crucero se trasladó al mismo, que, inmediatamente, se hizo a la mar con rumbo al Pireo.

ARGELIA Y SU MENSAJE ECONÓMICO

Hay demasiada tragedia y confusión en Argelia para detenerse a meditar sobre los posibles problemas económicos, cuando los políticos van sucediéndose sin respiro posible y con brutal encarnizamiento. Aunque es muy posible que estos problemas políticos, candentes y arrolladores, tengan todos su oculta raíz económica. "Cherchez la femme", se dice para encarecer la universal influencia femenina. "Buscad el fallo económico", habrá de decirse cuando las dificultades políticas se presentan en cadena.

Argelia ha sido siempre un modelo para la eficacia de la economía occidental, puesta en plan de desarrollo y expansión. Más meritorio, sin duda, si se echa de ver que el país—la zona costera, por lo menos—no es precisamente un Eldorado. La vecindad del desierto le ha contagiado siempre una sed bíblica. Sólo llevando allí la habilidad, la paciencia y la tenacidad francesas podía cambiarse la fisonomía de Argelia y hacer de ella, que no tiene reservas de tierras cultivables, la gran reserva agrícola, y en muchos casos hasta la despensa de Francia. De los franceses, y justo es decir de los españoles, levantinos en su mayoría, que también son gente en eso de hacer milagros con media tahulla y cuatro gotas de agua. La emigración "golondrina" del sudeste español ha sembrado el censo argelino de los Pérez, López, Martínez y González. Gracias a unos y a otros, Argelia se levantó. Pero su auge e incorporación llevaba en sí el germen de la futura decadencia. Una enorme fuerza demográfica, especialmente en la raza musulmana, no sólo desbarató la supremacía numérica europea en las grandes concentraciones urbanas, sino que fue creando la supremacía musulmana: a principios" de siglo, la población de las cincuenta principales villas argelinas era de 405.000 habitantes, mientras que la musulmana apenas se cifraba en los 310.000—el 57 y el 43 por 100, respectivamente, de influencia demográfica—, en tanto que en 1959 las cifras son de 850.000 europeos y 2.100.000 musulmanes. Mientras los primeros sólo se han duplicado en lo que va de siglo, los últimos se han visto multiplicados por 7. La proporción porcentual ahora es del 29 por 100, escaso, de europeos por el 71 por 100 de musulmanes.

El año 1930 marcó la fecha histórica en que se rompió el equilibrio demográfico, que había de señalar también la ruptura del equilibrio político y luego del económico. Sólo unas fuerzas gigantescas en tensión, como las proyectadas desde Francia hacia Argelia, podían seguir manteniendo el colosal esfuerzo de invertir en un plan de desarrollo económico a ritmo esperanzador hasta el 30 por 100 del producto interior bruto de la zona argelina, cantidad que jamás podía esperarse que saliera de ésta, dada la todavía escasa renta bruta por habitante. Pero es que, además, al lado de esto se ofrece el panorama desalentador de la lucha por mantener una agricultura relativamente floreciente en un territorio que viene a reproducir, a escala gigantesca, los trabajos de Sísifo. Porque en Argelia, al mismo tiempo que se pierden cada año 40.000 hectáreas de tierra cultivable por erosión, la población crece a razón de 200.000 nuevos habitantes, también por año. Más brazos que ocupar y más bocas que alimentar con menos medios agrícolas naturales disponibles.

Lo triste del caso es que la solución no puede hallarse en un "monroísmo" africano—hay ya una aleccionadora experiencia entre las nuevas y las novísimas nacionalidades africanas—, sino que para Argelia, tanto por su estructura económica actual, y más aún respecto a la futura, que habrá de apoyarse decididamente en una industrialización salvadora, como por su configuración geográfica—es como una banda estrecha, al estilo de Chile, sólo que en vez de estar cerrada su profundidad por los Andes lo está por el Sahara—, la comunicación natural y el espíritu creador tienen que venir de Europa, puesto que Argelia, antes que país africano, es zona mediterránea, a cuya civilización y progreso, de los más antiguos del mundo, no puede renunciar sin dar un paso atrás realmente catastrófico. Pero todo esto queda al margen, desconocido y subestimado en el fragor de una lucha donde el porvenir no cuenta porque apenas cuenta el presente.

 

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