Autor: López Aranguren, José Luis. 
   La tarea inmediata de la monarquía     
 
 Informaciones.    29/11/1975.  Página: 1,12. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

LA TAREA INMEDIATA DE LA MONARQUÍA

Por José Luis LÓPEZ ARANGUREN

"YO no soy monárquico. La mayoría de los españoles, tampoco. Es difícil participar, en 1975, en la creencia mística en la Monarquía. .Sus pocos fieles tendrían que estar agrupados, por aquello de la legitimidad dinástica, en torno a don Juan y, por tanto, por -el momento, no cuentan. Pero la mayor parte de los´ españoles tampoco son republicanos —8€m otros los problemas que les preocupan— y yo mismo sólo en abstracto puedo decir que lo sea. Hallándonos en tal .situación de espíritu, ños ha salido al encuentro una situación de hecho en la -que, -si hablamos .en serio, no hemos intervenido, con información, formación y libertad políticas, para nada: la instauración de la Monarquía.

Este hecho, por el momento incontestable, debe ser «1 punto >de partida para nuestra? reflexión. l>a Monarquía viene tras «asi .cuarenta años de franquismo 7 debe .significar una novedad con respecto a ellos. El continuismo no sólo «s indeseable, es también imposible. Pero seamos realistas. El Rey, aun

suponiendo que lo quisiera, no podría sacudirse el peso tie esos cuarenta años. Ha sido instaurado como tal por el franquismo, y está condicionado por .esa su entronización. Condicionado, mucho más que jurídicamente —Principios del Movimiento, Leyes Fundamentales, etcétera—, sociopolíticamente: un grupo de poder le ha traído y va a intentar seguir gravitando sobre él. El levantamiento de esa hipoteca es la primera tarea de la Monarquía: que-sea una Monarquía para todos los españoles, y no para que continúen gobernando quienes, muy interesadamente le ´han traído a reinar.

Descartado, pues, en principio, el «salto» a un Régimen a la medida de tos desiderata de muchos -de nosotros, lo que, como he escrito en otra ocasión, revelarla una concepción «mágica» de la política, es menester atenerse a la realidad y a. la vez mostrar con «gestos» _y ((hechos», mucho .mas que con palabras, la voluntad de reformarla.

Cada Régimen puede dar de sí, a lo sumo, lo que promete, y seria irrealista pedirle .más. En este sentido dije, y se ha .repetido, que yo me habría conformado con que el pasado Régimen hubiese sido de verdad lo -que decía que era. .¿Qué puede -decir que va a ser, y efectivamente ser, la Monarquía en eos inicios? Antes he escrito que un Régimen para todos los -españoles. Su «continuidad» con -el anterior consistiría en responder al .último parte .de guerra -el de ,1939, con ,el primer ,parte de .paz, -que -en 1975 ya -era hora de que se diese.

El -General Franco tuvo en su dia la buena idea de impedir que don Juan militase en la guerra civil, .porque en su designios de entonces habría de llegar a ser Rey de todos los españoles, .y no solamente de los vencedores. El primer gesto del nuevo Rey ´ha de ser, pienso, no dar el Gobierno a quienes lo han ejercido como vencedores, a los que constituyen ´lo que yo ´llamo la pseudo-oposición, a quienes pretendían estar «en la .procesión y repicando». Y, por el lado positivo, dar una amplísima amnistía política

A la vez o incluso antes que esa designación, sobre la que volveré, el Rey de todos los españoles tenco, ese orden público que es, para la burguesía, el valor supremo. (¿Se ha pensado que esa expresiva "Suscripción nacional pro fuerzas del orden público" ha sido suscitada por movimientos mucho más que de generosidad o, no digamos, de caridad, por sentimientos de egoísmo o petición de protección para que nos protejan?) Mas los hechos han demostrado que el antiterrorismo no resuelve el problema y que hay que Ir al fondo de éste. Un reconocimiento legal de cierto partido, imagino que no será, al principio, posible. Pero el enforcement mayor o menor de ciertos preceptos legales y el ejercicio de la tolerancia sí que dependerá del Gobierno. En cuanto al País Vasco (y en cuanto a los otros "países" también), había que producir eJ gesto —por el momento no será posible mucho más de que sus problemas se van a tratar política y no policialmente.

Estos problemas ideológicos, llamémoslos así, no son los únicos. Una política socioeconómica y fiscal nueva y enérgica es decisiva. Que España tenga, por fin, una política internacional, también. Y que el problema del campo no se intente "resolver" abandonándolo, no menos.

Pero más concretamente, ¿qué puede hacer, en el primer momento. la Monarquía? Por de pronto, y aparte el discurso más o menos convencional a los convencionales procuradores, que el Rey en persona hable al país, busque el contacto con él. Pero los hechos importan mas. Y el primero será la designación ´de un Gobierno. Se barajan unos nombres... Fraga ha publicado un programa. (Areilza y Silva, menos impetuosos, no, pero de tener que hacerlo seria bastante parecido.) En lo religioso, su concepto de la "separación" de Iglesia y Estado se traduce en que los obispos y sacerdotes se ocupen de religión y no de política; en lo universitario, que profesores y alumnos se ocupen fle enseñar y aprender, respectivamente, -y de nada más; es decir, hablando en plata, programa de supresión • de la instancia de oposición moral de los intelectuales y la iglesia. Y en lo referente a la autonomía, mantenimiento de un status quo con unas mínimas concesiones que no satisfarán ni a los más moderados; y así en lo demás.

Comprendo, .ya lo dije, que no se puede pedir lo sociológicamente imposible, y eso sería pedir que se dé el Gobierno a la oposición, incluso a la moderada. En tales circunstancias me pregunto si no sería preferible, para dar la sensación de que comienza una época nueva, un Gobierno provisional, poco político y bastante técnico —pero no (pseudo) tecnócratas—. Dentro de lo poco que yo sé de

esas cosas, un nombre como el del general Díez-Alegría parece razonable. No creo que su presencia hiciera pensar a nadie en militarismo, constituiría una garantía en muchos aspectos cara a la derecha, y sacaría a la Monarquía del «impasse» pseudooposición-oposición. En torno a él. un ministro de Trabajo que abriese cauce a las aspiraciones obreras, unos competentes ministros económicos, un serio ministro de Agricultura, y, Junto a ellos, los politólogos. más técnicos que "políticos", encargados de orientar las necesarias refomas para el establecimiento de un Estado de derecho —derecho social— y de ponernos en la vía de la democracia.

La "clase política" pensará que esto es demasiado. Muchos —yo mismo—, que demasiado poco Poco. sí. pero —trabajosamente— posible. Que se prometa que la guerra ha terminado y la paz ha comenzado, y que se dé credibilidad a esta promesa acudiendo a hombres pacíficos, militares o no. hacedores de paz.

´Espero que no se tome a petulancia el que me haya puesto a hablar aquí haciendo Indicaciones sobre lo que ni entiendo ni me interesa entender, politica activa incluso con nombres y apellidos. Sírvanme de excusas el que he escrito este artículo ,no por mi iniciativa, sino por encargo, y el que no creo haberme salido, escribiéndolo de mi oficio de intelectual También, la probabilidad de que no reincidiré y de que tras él, volveré a lo mío. la oposición moral.

José Luis LÓPEZ ARANGUREN

 

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