Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   A la espera de la norma electoral     
 
 ABC.    27/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. DOMINGO 27 DE FEBRERO DE 1977

APUNTE POLÍTICO

A la espera de la norma electoral

Por José María RUIZ GALLARDON

Les diría a ustedes días atrás que los partidos políticos trabajan sobre los problemas fundamentales que

presenta la normativa electoral. El Gobierno quiere conocer los criterios de las agrupaciones políticas

antes de dar a la luz su propio texto.

Los problemas son muy numerosos. Hace algunos días aludí desde aquí mismo a esa especie de dictadora

de los partidos que supone el que se escoja el sistema —muy difícil de eludir una vez que se opta por el

criterio de representación proporcional para el Congreso de los Diputados— de las listas «bloqueadas y

«erradas». En este tipo de elección el ciudadano tiene que pasar por las horcas que le imponen los

partidos políticos: votar a una lista, sin poder introducir en ella ningún tipo de alteración, ni en el orden de

los candidatos, ni siquiera sustituyendo o suprimiendo alguno de ellos. Técnicamente no es fácil ni

cómoda otra situación.

Pero por si ello fuera poco, ahora resulta que alguna «oposición» parece que quiere «proporcionalizar» el

sistema mayoritario establecido para el Senado. Vean ustedes el bonito truco inventado al efecto:

Como ustedes saben, según la ley para la Reforma Política aprobada en referéndum, el número de

senadores a elegir por cada provincia es el de cuatro. Tente —y a mi juicio con razón— el sector más

izquierdista del país que si cada ciudadano participa en la elección de los cuatro —todos los cuatro—

senadores —o sea, y perdón por repetirlo tanto, votando en favor de cuatro candidatos— van a ser

muchas las provincias que escojan a cuatro personalidades antimarxistas. Lo cual les gusta poquísimo.

Para evitarlo pretenden que cada ciudadano sólo vote a «un» senador por su provincia. Y que saltan

elegidos los cuatro que obtengan más votos. Con lo que podría darse —y no es ningún imposible— el

siguiente delicioso resultado: que el primer senador elegido obtenga el 70 por 100 de los votos; el

segundo, el 15 por 100; el tercero, el 10 por 100, y el cuarto, el 5 por 100. El primer elegido tiene más del

doble de votos que los otros tres juntos. Pero si estos tres últimos pertenecen a la izquierda y el primero a

la derecha, en el Senado la izquierda vería multiplicada su fuerza por tres, cuando lo que los electores han

votado es que su poder suponga menos de un tercio. Precioso, ¿no?

Pues atención, porque a este tipo de trucos pretende llevarnos una cierta oposición. O al menos eso se

dice. Seguiremos con el tema. Pero parece incontestable que en materia de elección de senadores, si se ha

establecido que el criterio sea el mayoritario, cada elector vote a los cuatro elegibles de su agrado. No que

en lugar de un voto se le conceda como todo y único derecho... el de una cuarta parte de voto.

J. M. R. G.

 

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