Autor: Mosquera Sánchez, Luis. 
   Justicia en el mensaje del Rey     
 
 Informaciones.    29/11/1975.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

La justicia en el mensaje del Rey

Par Luis MOSQUERA SÁNCHEZ

f li ion despertada por el primer mensaje de U Ho fe ha n´rto defraudada. Así lo confirma I« i.*on que ha lido acogido j I«« ilusiones j tipa-rnwi general, ha *UKÍlauo, (internalizadas de al-g* en eoncienzndoa y disecrionantes analisis a q* «oraetMo inmediatamente, con el fin de ron-criante 7 de*cial>rir mu derivaciones.

LA aliadlo generacional eomt condicionantes de [i ratos profundos, «1 ifoociraKnto de que la Jt.-andeza de U Patria di? ea la voluntad maittnlos la Integran, la i d> que nuestro intimarse en un electivo i concordia nacional, líie que la institución I Integre a todos tai I empresa asumida del día más cierta y af)«.pación de todo? en lo decisión, la «altaclf JUartdades regionales FI Invitación a extraer. »ldad del momento, metas, que ae derivan) condición de europeos loa mas destacados I» pasajes.

Yo q-ínbargo. poner ahora d lugar central que la ¡IU ocupa en el menaajd consecuencia* en ordiKlonamlento y compieil Estado de Derecho por Inadvertidas.

Las diversas referencias a la Justicia que ti mensaje contiene no son concesiones a la retorica como un examen superficial pudiera hacer creer. Un anilláis atento permite descubrir al menos tres significantes funciones que en tres planos diferentes se le reconocen: Inspiración básica de la misión de la Corona, finalidad última de la obra de Gobierno y objetivo de la lunclón Jurisdiccional de los Tribunales.

Comienia el Rey por afirmar «u deseo de »er el .promotor de U Justicia,., expresión esta que. Interpretada en. el contexto en que n halla Inserta, parece querer decir que el papel que reivindica de guardian del «Istem» constitucional. d« moderador, de arbitro, en definítira, en relación con los cotidiano» j quiza cambiantes avalare» de la acción política concreta —misión que en realidad « consustancial i la Corona, al Rey de todos— no le Impedirá asumir un protagonismo a nivel de promotor, es decir, de Incitador, cuando la Justicia esta «a Juego. Con fórmula. d«

resonancia clásica añade en seguida que en su tarea de guardar y hacer guardar las leyes tendrá «como norte la Justicia»; y al plantear tan directamente la exigencia primera de un Estado de Derecho, en "el que toda autoridad, por alta que sea, debe estar sometida al Derecho, parece comprometerse el Soberano a promover la reforma de aquellos sectores del ordenamiento Jurídico que pudieran no satisfacer los postulados de la justicia y el servicio del pueblo, que es el fin que justifica, según el mensaje, toda la función de la Corona y, obviamente, la de cualquier autoridad.

Vuelve el Rey poco después a referirse a la justicia, pero esta vez como elemento informante y nutricio de la acción de, los Gobiernos, al destacar como esencial condicionante de la grandeza y de la prosperidad de la Patria, en cuanto empresa colectiva, no solamente el apoyo de la voluntad manifiesta de cuantos la integran, sino también el resplandecimiento «del orden, la libertad y la justicia». Los párrafos siguientes demuestran que esta enumeración no refleja una escala valorativa, sino que la libertad y la Justicia aparecen como pilares y presupuestos del orden y estrechamente vinculados entre si: «La Justicia —dice— es el supuesto para la libertad con dignidad, con prosperidad y con grandeza.» De su equilibrada regulación será fruto un «orden Justo». No se trata, pues, de un orden por él orden, sino de un orden trascendente al Estado, al Reino, que se conecta con los valores espirituales de la persona, de. un orden en el que sus instrumentos —libertad y justicia— cobran valor final y legitimador de su protección.

Pero el necesario e indispensable colofón de un orden Justo y, en la misma medida, del Estado de Derecho, es que la libertad y la Justicia, que «precipitan» —permítaseme ©1 símil— produciendo el orden Justo mediante la obra de gobierno, concebida en el sentido más amplio, tengan la cobertura Jurisdiccional. Y el Rey, después de Insistir en la necesidad de construir un orden justo, recalca: «Un orden donde tanto la actividad pública como la privada se hallen bajo la salvaguarda Jurisdiccional», frase que no parece tender a explicar lo que un orden Justo sea, sino a resaltar un ingrediente esencial del mismo. Las consecuencias que pueden derivarse de este punto del mensaje merecen, sin duda, un ulterior análisis. Cabe preguntarse, por ejemplo, si entre las actividades públicas que han de hallarse bajo la salvaguarda jurisdiccional ha de entenderse incluida también la legislación, mediante su sumisión a un eventual control por un Tribunal Constitucional.

Pero estas consideraciones alargarían excesivamente este artículo. Lo que realmente importa destacar ahora es la posición estratégica que el mensaje reconoce a la función Jurisdiccional, cuya significativa alusión en un discurso d« t»n evidente Importancia y trascendencia no puedo pasar Inadvertida no ya a los juristas, sino tampoco —y diríamos que principalmente— a los ciudadanos en general, oue son los auténticos beneficiarles de la existencia de una función Jurisdiccional Independiente. «1 como la exige !a Ley Organice del Estado, eln duda necesitada, por lo que a aquélla se refiere, d* un desarrollo legislativo que responda a las exigencias de esa •sociedad Ubre y moderna, a la que el Rey se ha referido.

Se na dicho que en nuestro tiempo la proliferación legislativa, el desequilibrio entre el legislativo y ejecutivo y las consecuencias del fenómeno de maslflcaclón que afecta a todos los órdenes de la. vida, hoce aparecer en la generalidad de los países al Poder Judicial como el mas seguro baluarte de. la libertad, como el compensador efectivo de la desdemocratización de las leyes, como la última esperanza frente a la Administración superinterventora de nuestros días, como el controlador de la actividad de] ejecutivo y de la constitucionalidad de la legislación. No « extraño por esa que el mensaje del Rey Juan Carlos otorgue cu a plaza destacada a la función Jurisdiccional, Intentando configurar al Reino como un Estado de Justicia o, si se prefiere, como un Estado social y Jurisdiccional en el que si d legislativo y el ejecutivo conservan toda eu importancia. M legitiman por tu finalidad de construir un orden Justo.

 

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