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De VALERY GISCARD D´ESTAING se resaltó en su día el nuevo estilo que aportó a la Presidencia francesa en sus modos de gestión, en su manera de aparecer en público y de establecer y buscar contacto con la gente, sin rigideces protocolarias. Cuestión secundaria, si se quiere, pero quizá algo más que de formas. Giscard es amigo personal del Rey JUAN CARLOS, como asimismo el Presidente de Alemania Federal, WALTER SCHEEL. Y se diría, como una simple constatación, que también don Juan Carlos está aportando un «nuevo estilo», que se deriva sin duda, entre otras cosas, de su Juventud.

En los actos y ceremonias de ayer, dentro de su solemnidad, pudo percibirse, por ejemplo, el aire de naturalidad y sencillez de don Juan Carlos y doña SOFÍA. Y el día anterior, el numeroso público presente en Barajas pudo ver a don Juan Carlos conduciendo personalmente el «Mercedes» de la Casa Real por las pistas del aeropuerto, como hacia cuando era Principe por las calles madrileñas. Al aero puerto habia llegado en su propio helicóptero. Don Juan Carias saludó expresivamente a los informadores. Detalles de la misma naturaleza podrían ser también la forma familiar y afectuosa con que saludó, cogiéndole de un brazo, a don ALEJANDRO RODRÍGUEZ DE VALCARCEL en la audiencia en la Zarzuela a la Mesa de las Cortes, o ayudó a sentarse el domingo a JOSÉ ANTONIO GIRÓN, o departía en El Aaiún con sus compañeros militares.

Ayer quedó emocionado ante el impresionante aspecto de la plaza de Oriente cuando compareció por primera vez en el balcón principal del palacio. La última vez que lo hizo parecía indeciso entre atender a la multitud que requería su presencia, o a sus invitados, a los que tuvo que abandonar por un momento, pues ya se había Iniciado el banquete

Hay muchas otras anécdotas y detalles en los acontecimientos de estos días. NELSON ROCKEFELLER pareció muy complacido ñor el espectáculo que presenciaba desde el balcón del palacio. Sonreía constantemente y de vez en cuando saludó con el brazo a la multitud. También aplaudió con fueras al Rey cuando éste entraba de nuevo en el palacio después de, presidir el desfile militar. Al abandonar por su parte el palacio, el vicepresidente de los Estados Unidos estrechó las manos del público congregado junto a la puerta principal, mientras decía en castellano: «Mucho gusto, mucho gusto.» En el vicepresidente norteamericano llamó la atención su nutrida escolta, compuesta por cuatro gigantescos automóviles, que causaron sensación entre el público, así como los numerosos aparatos de radio portátiles que manejaban constantemente sus agentes de seguridad. Rockefeller fue una de las personalidades más aplaudidas de la comitiva, tanto a su paso por la Gran Vía, como al llegar a San Jerónimo el Real, donde saludó con el gesto clásico de los políticos norteamericanos, alzando unidas las manos y con abierta sonrisa. El carácter americano de Rockefeller fue claramente advertido por el público, en contraste con la mayor sobriedad de los político europeos.

Nelson Rockefeller ha dedicado seis días en total a nuestro país en esta ocasión. Trece de sus agentes vinieron con él desde Estados unidos y estuvieron asistidas por otros cuatro de la Brigada de Extranjero de la Dirección General de Seguridad, según Cifra. Después de asistir a la jura del Rey y al entierro de FRANCO, dedicó su estancia en Madrid a actividades particulares. El martes visitó La Granja, donde se interesó por el palacio y los tapices, y en Segovia dedicó principalmente su tiempo a la catedral y el alcázar. También hizo una visita a la fábrica de artesanía en cobre de la localidad de Pedraza. El miércoles, el vicepresidente norteamericano estuvo en el Rastro madrileño, donde adquirió un importante lote dé antigüedades, entre ellas arcones, tinajas, candelabros del siglo XVIII y una piedra bautismal de estilo gótico. Luego se trasladó a la calle de Cedaceros, en una de cuyas librerías adquirió algunas obras literarias de cierta antigüedad. El resto del día, según Cifra, lo ocupó en adquirir ropa personal en una «boutique» de la Gran Vía y en visitar detenidamente los interiores del palacio real de la plaza de Oriente.

Entre otros hechos menores de estos días, podría destacarse también que el teniente general don MANUEL DIEZ ALEGRIA fue visto ayer, en Callao, de paisano y con su esposa, sacando fotografías, como un ciudadano más, de la comitiva que se dirigía a la plaza de Oriente.

En los salones del palacio real debieron desarrollarse ayer también bastantes contactos entre los asistentes. Las revistas especializadas ya- irán contando más detalles. Cuenta Logos, por ejemplo, que mientra el vicepresidente de Estado» Unidos conversaba con el hermano del Rey de Arabia Saudita, el principe heredero de Marruecas —un niño de doce años entre personas graves y adultas— se asomaba al balcón con su chilaba y su fez rojo, con un refresco de tomate en les mano. Era el momento en que sa servía un refrigerio a lo» invitados y los Reyes de España recaerían los salones saludando a les invitados.

La mayoría de elle» «e asomaron también a lo» balcones como el duque de EDIMBURGO, 0TTO DE HAUBSBURGO, d principe BERTIL de Suecia, los Reyes CONSTANTINO y ANA MARÍA y la princesa IRENE, el Presidente de Alemania Federal y otros representantes extranjeros. El Presidente francés, en cambio, parece que en todo momento se mantuvo en el interior de los salones del palacio hasta que partió hacia su país, antes del banquete, en. el que tampoco participó el vicepresidente norteamericano. Este comió a bordo del avión número 2 de la Fuerza Aérea norteamericana, en el que, de regreso a Estados Unidos, celebró el «día de acción de gracias» tradicional de su país, con el menú típico de pavo relleno, paré de patatas y pastel de calabaza.

Para completar esta galería menor de los actos de ayer, agregaremos que el actual presidente interino d» las Cortes, conde de MAYALDE, acudió a: la recepción vestido de teniente del Ejército y no participar tampoco en el banquete oficial. El hasta ahora presidente de las Cortes, ALEJANDRO RODRÍGUEZ DB VALCARCEL asistió al mismo per expreso deseo del Rey. Y una de las últimas personas que abandona la recepción del palacio real fue quien ha pasado a sustituir a su; vez al señor Rodríguez de Valcárcel como presidente interino del Consejo del Reino, el señor LORA TAMAYO. Parece que éste sostuvo allí mismo bastantes contactos Con otros consejeros del Reino y que manifestó el deseo de mantener consultas individuales con todos ellos antes de convocar el Pleno del Consejo para proponer la terna para presidente de las Cortes al Rey

 

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