Autor: Conte, Rafael . 
 París. 
 Elogios al discurso del Rey     
 
 Informaciones.    24/11/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PARÍS

Elogios al discurso del Rey

Por Rafael CONTÉ

PARÍS, 24.

LAS banderas ondearon a media asta durante toda la jornada de ayer en los edificios de los Ministerios en París, en señal de duelo por la muerte del General Franco. Los funerales de Franco han sido al mismo tiempo transmitidos por la Radio Nacional y la Televisión Francesa, en blanco y negro y en color, dorante la mañana del domingo: «Grandioso», «sobrio» y «emocionante» son los adjetivos mas empleados por los medios informativos para calificar la ceremonia fúnebre. El espectáculo de las gigantescas «colas» de españoles que han desfilado dorante cincuenta horas delante de los restos mortales del General Franco, en una gran manifestación de duelo, ha impresionado vivamente en Francia; como una maestra de un homenaje inequívoco.

Pero, al mismo tiempo, ia decisión de colocar las banderas a media asta, tomada por el Gobierno, na proseguido la polémica iniciada cuando Valery Giscard d´Estaing decidió asistir a la mis» y solemne Tedéun que el jueves próximo marcarán la intronización de don Juan Carlos I en el trono de España. La izquierda —socialistas v comunistas— ha protestado contra esta decisión—, pero a este respecto se ha hecho saber en parís, de fuente oficial, que la medida corresponde al estricto protoco1o que se observa en Francia cuando .fallece el Jefe del Jetado de un país «vecino y amigo». Lo mismo se dispuso cuando fallecieron la Reina Isabel de Bélgica, el Rey Federico IX de Dinamarca o el Presidente de la República irlandesa. A mas días tuvieron derecho algunos aliados especiales de Francia durante la pasada guerra, como en los fallecimientos de Churchill, Eisenhower o Kennedy, o cuando la muerte del Papa Juan XXIII. También.se .-e-cuerda que en . 1953, cuando fallecio Stalin las banderas

ondearon a inedia asta en Francia durante tres días: se trataba de un aliado dé tos tiempos de la guerra, y ademas la medida también provocó numerosas polémicas entre los diputados, y protestas de los gaullistas, centristas v moderados.

Una última reacción de Jacques Dominati, secretario general de los republicanos independientes (los «giscardíanos», posiblemente el primer partido de la mayoría gubernamental actualmente a nivel electoral, según los sondeos): «deseo que el advenimiento de don Juan Carlos sea para España una apertura ´acia la democracia, que permitirá a este país mejor integrarse en la Comunidad Europea».

PRUDENCIA POLÍTICA DEL REY

«La juventud del futuro soberano —declaraba el sábado Dominati— no excluye una amplia prudencia política porque ya se ha preparado largamente para las cargas que hoy son las suyas. Para todos los españoles que tienen necesidad de paz, de libertad y de seguridad, debemos esperar que el nuevo Régimen logrará imponerse.»

Al mismo tiempo, la agencia France Presse se ha hecho eco en París de una declaración de Henry Kissinger. en Washington, señalando que, tanto la forma como la sustancia del acuerdo de principio recientemente suscrito para la renovación de las bases americanas en España, podrían verse afectadas por la evolución política en Madrid. Se indica en los medios responsables americanos que una evolución democrática en Madrid podría eventualmente permitir de nuevo tratar de una cierta integración de España en el dispositivo militar de la O.T.A.N.

Los primeros comentarios al discurso de toma de posesión de S. M. don Juan Carlos I son en Francia francamente elogiosos: «Juan Carlos I insiste en una palabra: libertad», titulaba ayer a toda su primera página «Le Journal du Dimanche», que escribía: «Desde ayer, España tiene un Rey, lo que estaba previsto. Pero tiene un Rey que se ha comprometido en un programa. muy liberal, lo

que es algo imprevisto. En efecto, mientras España y el mundo esperaban de Juan Carlos un discurso moderado y prudente, el Soberano ha ido más lejos en el enunciado de los principios políticos que van a inspirarle... Juan Carlos ha juzgado que la prudencia no se justificaba del todo y que es preciso ir mas deprisa para intentar llegar a ser Rey de todos los españoles, de ahi el tono abierto y liberal de su discurso, que ha impresionado en España.» Tras señalar los apoyos con los que cuenta el Soberano en el interior del país, entre los que cabe contar el de la «derecha civilizada», el citado diario concluye que «con su discurso, el Soberano tiene derecho a esperar la alianza de sectores mucho más amplios de la opinión pública española».

 

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