Autor: Medina, Tico. 
   Desde el pueblo     
 
 ABC.    23/11/1975.  Página: 44. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

DESDE EL PUEBLO

El Rey va a vivir en lia Zarzuela. Por lo pronto, es un hermoso dato. La gente que hace cola dice, bajo las frías estrellas de «la noche más larga»:

—¡Es que es tan grande el Palacio de Oriente...!

Lo «E. Al «pueblo», Que es una palabra formidable. le ha gustado mucho que su Rey «no hiciera esperar en la calle a toa que tanto esperaron, durante toda la noche», en tanto él rezaba, junto a la Reina.

La viejita:

—¡Ay, si usted, buen hombre, hubiera conocido a su abuelo...!

Todavía ayer la gente llamaba Príncipe al Rey. Les «usté oue la Reina fuera de rosa a la ceremonia de la coronación y de negro —un cambio tapido, de urgencia— a la capilla ardiente de Franco en el Palacio de Oriente. Al pueblo le gustan los gestos humanos, oue salen a la cara, «jue se cuentan, que se notan, eme no pueden ser disimulados.

En Zaragoza, hoy. domingo. la Virgen del Pilar lleva el manto oue bordó la bisabuela del Rey y bajo el que murieron el Rey Don Alfonso 7 la Reina Victoria Eugenia, abuelos de Don Juan Carlos I. El manto lleva la corona bordada.

Los carpinteros trabajaron hasta ultima hora en las Cortes. La duquesa de Alba llegó la primera, alrededor de las diez de la mañana, al lugar reservado a los invitados especiales a la ceremonia. Muchos lloraron. La única camisa azul de la Coronación fue la de Girón de Velasco. consejero del Reino.

En el bar de la esquina declan, viendo la televisión:

—¿Pero no se va a poner la corona?

—A B C contó el otro día que la corona estaba ahí, pero ftue ni su abuelo se la puso siquiera...7 ni sn tatarabuelo... ¡La corona es un símbolo, hombre!

El niño preguntaba si realmente, y nunca mejor dicho lo de realmente, el Rey no llevaba manto de armiño. Medio mundo lo vio en la mañana, en directo, y otro medio lo vio en la noche, diferido. Al pueblo le emocionó el Himno Nacional sobre el joven rostro —preocupado y seguro— del nuevo Rey. Y la voz de Su Majestad. sobre todo a la hora de gritar: «¡Viva España!»

Los eneuestadores de todas las televisiones del planeta preguntaban en la larga cola, en dos direcciones: «¿Por -qué está usted aquí? ¿Qué piensa del nuevo Rey de España?» La .respuesta, fuera de las encuestas científicas, de los ordenadores electrónicos fue masiva y directa, como un nuevo referéndum: «Sí». Y aquella imagen del viejo legionario que gritaba al paso del cortejo real, flaco, con su brazo derecho colgando, saludando con su única mano, la izquierda, a la «altura reglamentaria del botón del gorro...»:

—¡A la orden de Su Majestad, como ya estuve » la» órdenes de Franco!

El pueblo vivió dos sentimientos opuestos en el día de ayer. El dolor y la alegría, dentro del mismo corazón y al mismo tiempo.

 

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