Los Reyes de España, en la capilla ardiente del Palacio Real  :   
 Durante todo el día miles de personas desfilaron ante el feretro de Franco. 
 ABC.    23/11/1975.  Página: 53-54. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

ABC. DOMINGO 23 DE NOVIEMBRE JMt 1975. PAG. 53,

CRONICA DE UNA JORNADA HISTÓRICA

LOS REYES DE ESPAÑA, EN LA CÁPELA ARDIENTE DEL PALACIO REAL

Durante todo el día miles de personas desfilaron ante el féretro

de Franco

Minutos después de la una y media de la tarde, el río humano que ascendía la escalinata y se acercaba ya a la antesala del Solón de Columnas vibra con un rumor ondulante, que alcanza a Quienes se aproximan & rendir su último homenaje a Franco: «Tienen los Reyes.» Los ujieres y los miembros de la escolta ultiman Ira detalles, urgiendo a los visitantes para que agilicen su paso ante el féretro. Se comunica que la cola ha sido interrumpida y se asegura que en la plaza de la Armería, dentro ya de las cancelas de Palacio, la multitud ha deshecho las filas para acercarse a la comitiva de los Reyes de España. KL Salón de Columnas es una vibración continua, intermitente. Nadie quiere perderse la llegada del Rey. El paso se hace remiso.

Diez minutas antes de las dos, un murmullo rompe el denso silencio de la estancia: por la izquierda, procedentes del salón donde aguardan las personalidades sus turnos de vela, aparecen los familiares del Generalísimo: los marqueses de Villaverde, sos hijos y sus yernos, y don Gonzalo de Borbón, Se colocan detrás del turno de vela, a la derecha del féretro. La emoción vuelve a adueñarse del recinto y los sollozos sustituyen a los murmullos, se disparan los «flashes» de las cámaras fotográficas y se vuelven a encender los focos de televisión, que durante todo el tiempo han estado apagados para preservar al máximo el cadáver de Franco, que durante la noche ha recibido cuidados especiales por parte de los médicos que procedieron a su embalsamamiento.

LLEGAN LOS REYES.—ia cola se ha detenido mientras aparecen los miembros de la escolta de Su Majestad el Rey. Poco antes de las dos, los Reyes llegan al Salón de Columnas. La figura del Rey destaca por su altura sobre los presentes. Sus ojos, con grandes bolsas, proporcionan gravedad a su rostro. Su saludo ante el féretro se reviste de marcialidad. La implacable mecánica de las leyes permite registrar un nuevo momento histórico —otro más— en la Sala de Columnas: el Rey de España ante los restos mortales de Franco.

El momento, aunque eternizado, es breve. Los Reyes pasan a dos reclinatorios situados a la derecha del féretro. La columna humana vuelve a circular de cinco en fondo, distribuyendo ahora su atención: el catafalco, los Reyes, la familia de Franco. Alguien comenta que la Reina ha cambiado su traje color fusia por uno negro.

Tras el responso rezado por un sacerdote, los Reyes se alzan de sus reclinatorios y se acercan a saludar a los familiares del Generalísimo. Los marqueses de Villaverde, primero; después, a los duques de Cádiz, y por último, al resto de los nietos. Han sido cinco minutos de emoción contenida, que vuelve a su ritmo cuando se van los Reyes y minutos después los familiares de Franco. De nuevo, los restos mortales del General quedan solos ante el pueblo, en el umbral de la Historia.

TRECE HORAS DE ESPERA.—Antes durante la noche y la mañana, el paso de cuantos deseaban manifestar su último homenaje de respeto ante Franco había aumentado sensiblemente su ritmo. Las colas se habían estabilizado durante toda la noche y poco más tarde de las diez de la mañana se encontraban ante las puertas de la plaza, de la Armería quienes aguardaban desde las nueve de la noche anterior. Trece

largas horas de frió, de vela, de lento caminar: «Ni me siento los pies», manifestaba una mujer de unos sesente años que se había recorrido el Madrid viejo a la espera de llegar a la Sala de Columnas,

Si bien durante la noche disminuyeron, la mañana vio alargarse de nuevo las columnas humanas en. un verdadero laberinto difícil de seguir. Las dos grandes colas que afluían ai Palacio de Oriente se extendían como las ramas de un árbol. A las tres de la tarde,´de la Red de San Luis bajaba un gran reguero humano; hacía un bucle en la calle Caballero de Gracia, ascendía por Alcalá hasta la Puerta del Sol, donde giraba por Carmen, Tetuán y Maestra Victoria, para doblar de nuevo hacia Sol, donde se unía con otras dos —una que descendía por Carretas y otra que se alargaba desde la, Carrera de San Jerónimo—, para finalmente confluir en Arenal. La otra gran columna desbordaba con mucho el parque de Atenas. En total, a media tarde mas de doscientas mil personas habían rendido su homenaje postumo a Franco, ascendiendo la escalinata, coronada de banderas, y accediendo a la sala donde el sosiego solo se veía interrumpido por la «moción no contenida de los visitantes.

ESCENAS—Sotare las once de la mañana, un hombre se nos acercó precipitadamente con la mano en el corazón, Ea la otra llevaba una cartilla médica en la que se le calificaba como enfermo cardiaco. El ataque fue moilminante y sólo 1» rápida acción del oficial médico que estaba de guardia impidió un fatal desenlace. Allí mismo, en la sala de Columnas, se le Inyectó un tónico cardiaco y un calmante para eü dolor. Dos muchachos de la Cruz Roja lo trasladaron después al centro d« socorro.

Las escenas de emoción se sucedieron en el ctirso de las horas. La preocupación de no llegar hasta la capilla ardiente sobrecargó Los ánimos de muchos visitantes. Algunos corresponsales de Prensa extranjera q-ue habían logrado acceder baste la sala de Columnas mostraban su asombro ante la enorme manifestación de duelo. Por la tarde, junto a los brazaletes con los colores de la tandera española de tos combatientes, comenzaban a verse otros en los nue se leía: «Juan Carlos I. Rey de España.»—M.

LOS BESES EN EL PARDO

Desde el Palacio de Oriente, donde Sus Majestades los Reyes de España estuvieron orando el cadáver del Caudillo, se dírigiron al Palacio de El Pardo para visitar a Su Excelencia Doña Carmen Polo de Franco, reiterándote su pesar por el fallecimiento de su esposo el Generalísimo.

PERSONALIDADES EN EL PALACIO DE ORIENTE

A las cinco cuarenta v cinco de la tarde. dona Eneida Marcos, esposa del presidente de Filipinas, acompañada del embajador oe aquel país en España y su esposa y del alcalde de Madrid, presidió, brevemente, >H turno de vela en la copula ardiente donde están expuestos tos restos mortales del Generalísimo. En aquellos momentos el turno de veta correspondía a altos funcionarlos del Ministerio del Plan de Desarrollo.

La señora de Marcos, tras permanecer cinco minutos en la presidencia del duelo. ae dirigió al túmulo y oró ante él breves instantes.

Entre otras personalidades, y mezclados entre el público que fluye constan teniente a la capilla ardiente, pasaron esta tarde el ministro de Industria y señora v el consejero nacional Blas Pinar, acompañado de un grupo de amigos. También acudió la fusión canadiense enviada oficialmente a las exequias • fúnebres del Caudillo.

EFICAZ SERVICIO DE LA CRUZ ROJA

lia Cruz Roja Española atendió a 858 personas hasta primeras horas de ayer tarde, de entre los Qtie acudieron a dar el último adiós al Generalísimo Franco, al Palacio de Oriente, desde que se abrió al público la capilla ardiente, a las ocho de la mañana del viernes, Informa Pyresa,

La Cruz Hoja tuvo instalados varios centros y puestos de socorro a lo largo del recorrido de las colas y en el mismo Palacio de Oriente.

Hasta las diez de la noche del viernes la Cruz Roja había instalado dos puestos de asistencia: el primero de ellos en el «hall» del teatro Real, con unas 16 camas, que asistió a unas 49 personas y realizó ocho traslados, y e3 segundo en la casa parroquial de la iglesia ds la Almudena, donde frieron asistidas 96 personas y se produjeron 50 traslados Ante el progresivo aumento de las colas se instalaron tres nuevos puestos asisten-óiales de la ´Cruz Roja, en la casa parroquial de San Ginés, el primero, oon 50 asistencias y dos traslados; una «roulotte» en Ip. Puerta del Sol, con 38 asistencias y dos traslados, y otra «roulotte» e» la esquina de Leganitos con la plaza de España, y que efectuó menos de 15 asistencias, todas ellas carentes de importancia, causadas por el frío o crisis nerviosas. Asimismo una «roulotte» instalada en Cibeles realizó 10 asistencias.

TRES MIL POLICÍAS MUNICIPALES

Unos 3.000 policías mancípales hacían servicio en la llamada «zona de silencio*, donde más de 200.000 personas guardaban cola a las seis de la tarde para entrar a la capilla ardiente instalada en el Palacio de Oriente y rendir el último homenaje al Caudillo, informa Europa Press.

Los efectivos de la Policía Municipal se acercan a los 4.000 en Madrid. Sus miembros, que ayer no tuvieron descanso y realizaron tumos de más de doce horas, prestaron servicio también en otras zonas de la capital y en el aeropuerto de Barajas. para atender la llegada de personalidades de otros países.

 

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