Después de Franco, el Rey     
 
 Informaciones.    22/11/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Después de Franco, el Rey

A estas horas habrá comenzado, efectivamente, una nueva etapa política en la historia de España con el juramento j proclamación del ´Príncipe de España como Rey de todos loe españoles y Jefe del Estado.

Queda atrás nn mes de agonía de Franco, traducido fríamente en sesenta y seis partea médicos y noventa y tres comunicados de las Casas Civil y Militar. También la estadística puede dar fe de ana tremenda lucha.

Aunque don Ricardo de te Cierva opinaba a principios de semana que Franco estaba prestando a España un último servicio con su larga agonía, el último servicio ai Régimen k> ha presta d o Franco con su testamento, leído el jueves 20 de noviembre por don Carlos Arias Navarro: "Por el amor que siento por nuestra propia Patria, os pido que perseveréis en U unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de Espada, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado, y le prestéis en todo momento el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido." Estas palabras del mensaje postumo de Franco van a estar seguramente por encima de cualquier nombre de la política, aun después de que en el Palacio de las Costes, hoy, el Príncipe haya sido proclamado Rey, solemnemente, ante 86 delegaciones extranjeras.

Incluso antes de que el cadáver de Franco abandonase la habitación 82 de la Ciudad Sanitaria La Paz habían comenzado ya las reacciones, las opiniones, las declaraciones de personalidades nacionales y extranjeras, que resumen las actitudes ante el acontecimiento. Fue precisamente la oasa-prisión de Alicante, donde se celebraba el funeral que conmemoraba el XXXIX aniversario, de la muerte de José Antonio, el lugar en el que, a las seis y veinticinco de la mañana del 20 de noviembre, el gobernador civil, entre los gritos de ritual, dijo: "Francisco Franco". Se te respondió: "Presente". Según la agencia Europa Press, al final, el gobernador gritó también: "Viva el Príncipe". Acababa de fallecer A decimocuarto Jefe de Estado español, en ejercido del poder, desde -que se produjo la unidad nacional.

En el diario "Arriba", don Emilio Romero explicaba: "Eso que se ha reprochado desde fuera, y por algunas voces interiores —la Dictadura o el Estado autoritario de Franco— no era otra cosa que el tratamiento obligado para poder ser hoy la décima potencia industrial del mundo, tener dos mil dolares de renta..." y enumeraba el señor Romero todo el progreso económico, industrial, cultural, social que, a su juicio, ha logrado España. Terminaba diciendo: "Ahora es el pueblo español —único depositario del poder y de la influencia de Franco— quien tiene que dar la medida de su serenidad, de su realismo y de su capacidad de concordia." El mismo diarto del Movimiento incluía opiniones de figuras históricas sobre Franca Pío xn, por ejemplo: "El Caudillo Franco es el hijo predilecto y el mas querido de la Iglesia entre los Jefes de Estado", frase que había publicado INFORMACIONES el 1 de octubre de 1951. Winston Churchill: "Nunca se dejó arrastrar por la gratitud hacia Hitler y Mussolini por la ayuda prestada. Por otra parte, tampoco sintió ninguna animosidad contra Inglaterra por la hostilidad demostrada por nuestros partidos de izquierda." O Petain: "Este hombre ha nacido general."

Antes del fallecimiento de Franco, don Ricardo de la Cierva denunciaba los "intentos inconscientes, demasiado conscientes, de reducir los enfoques para la nueva imagen del Príncipe". "Primero se intentó —decía— desde los medios informativos oficiales —que ya es paradoja, por no llamarlo de otro modo— subrayar la provisionalidad, la interinidad del mandato aceptado por el Príncipe..." Luego, el señor De la Cierva se refiere a la encuesta publicada por "La Actualidad Española", "Un Rey para España", en la que se pregunta a la clase política acerca de las cualidades del Príncipe, y resume: "El conjunto de respuestas es muy significativo y muy positivo para el Príncipe. Pero, entre líneas, puede verse que algunos elementos del "bunker" no se muestran muy entusiastas con el Príncipe, sino, y sólo en parte, con la propia imagen manida que se ha querido forjar en sus cavernas acerca del Príncipe."

Así, despues a de la muerte de Franco, don Blas Pinar dice, según un despacho de la agencia Cifra: "Si. Franco, el hombre, ha muerto, el símbolo, lo que Franco representa, seguirá viviendo. Por eso, cuando Franco ha muerto, yo quiero gritar con más fuerza que nunca: "Viva Franco"." En el despacho no figura ninguna referencia al sucesor a título de Rey. Don José Antonio Girón, que había seguido intensamente la enfermedad del Caudillo, después de hacer un canto a la figura de Franco, afirma: "Yo creo que se puede contemplar el porvenir con un cierto optimismo, aunque con preocupación responsable, con ilusión y con fundadas esperanzas de que el sucesor de Francisco Franco se hará acreedor a las virtudes de nuestro pueblo, a la generosidad de los españoles y al legado histórico que recibe." Monseñor Guerra Campos,

por su parte, cree que "son muchísimos los españoles cuyo deseo más íntimo era que Franco pudiese continuar indefinidamente como conductor de España." Ai final de su declaración a Europa Press, el obispo de Cuenca decía: "... Es la hora de la oración con dos peticiones: que el Señor tenga consigo a su servidor Francisco Franco y que los valores religiosos y morales inscritos en la sociedad civil española —y que el Príncipe de España jurará al ser nombrado sucesor de Franco a título de Bey— sigan inspirando la marcha de los gobernantes y las instituciones de nuestra Patria."

El cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Enrique y Tarancón, hace un llamamiento "a los fieles de la diócesis de Madrid y a todos los españoles de buena voluntad", "para superar cualquier causa de discrepancia entre hermanos".

El teniente general Campano López, director general de la Guardia civil y , «a también te-

nienite generar Pérez-Viñeta, ensalzan la figura de Franco, como hombre y como militar. Este último dice acerca del futuro: "...Soy optimista sobre el inmediato futuro de España, ya que la persona del Príncipe, a título de Bey de los españoles, será garantía de continuidad de la obra del Caudillo". Por su parte, el Teniente general Diez Alegría (don Manuel), cuyo nombre circula .tanto cara al futuro político del país, afirmó: "Como él (Franco) señalaba en vida, un juicio auténtico del Generalísimo Franco sólo pertenece a Dios y a la Historia."

Las reacciones de los sectores moderados podrían resumirse en esta opinión de don Manuel Fraga Iribarne: "Ha muerto una personalidad excepcional. Comienza el juego de las instituciones y con él la prueba de nuestra madurez como pueblo. Un joven Bey viene » presidir en .este momento la continuidad de nuestro proceso histórico y a encarnar las esperanzas de una juventud renovadora," Don José María de Areilza, cuya opinión no aparece, a primera vista, entre la Prensa diarla, hablaría luego en Televisión Española acerca de sus relaciones y sus constactos con Franco con motivo de sus misiones diplomáticas en Argentina, Estados Unidos y Francia. Explicó en este sentido el "palpito" que Franco tuvo siempre acerca de la negociación diplomática, "de lo importante y de lo accesorio en la mesa de las negociaciones".

Don José María Pemán y don Ricardo de la Cierva, que trataron con cierta intimidad a Franco, dibujan unos rápidos retratos del Caudillo muerto: "En lo personal —dice el historiador De la Cierva, que como tal publica un artículo en "Informaciones Políticas"—, en Franco se pueden diferenciar dos épocas: la anterior y la posterior a 1931. En la primera de ellas, Franco fue abierto, extrovertido, amigo de tertulia. A partir de 1931, tras su choque con la política, el carácter de Franco cambia radicalmente. hasta hacerse introvertido y receloso, sobre todo en la lucha política." Pemán, por su parte, según él cuenta, le dijo a Franco un día: "Si usted, mi general, hubiera sido orador, que no lo ha sido, España hubiera sido fascista, pero, ya lo he escrito en alguna parte, usted ha aprovechado para la eficacia todas las horas que hubiera perdido en el énfasis."

En la oposición, moderada o no, reina un cierto mutismo,, un cierto hermetismo, una cierta actitud de espera. Salvo en el caso de don Joaquín Ruiz-Giménez, que declara abiertamente que "el Jefe del Estado fue siempre comprensivo y humano conmigo y le conservo respeto y gratitud ´que no he ocultado nunca."

Lo importante, sin embargo, para el líder democristiano "es pensar en el futuro".

Don José Miarla Gil-Robles y don Pedro Sainz Rodríguez no de sean enjuiciar ¿a figura «e Franco, según declaran a la agencia Logos. El ex ministro de Franco adelanta, eso si, que está escribiendo «nn libro sobre esto». Acerca del futuro, el señor Gil-Robles piensa: «Todo dependerá de que el Príncipe se penetre de la necesidad de nn cambio fundamental de la política española en el sentido democrático». Don Pedro Sainz Rodríguez ve el futuro «oscurísimo».

Don Juan de Borbón, padre, del Príncipe don Juan Carlos, se ausentó de París y no quiso hacer declaraciones.

Así las cosas, don Juan Carlos de Borbón, Príncipe de España, se ha-1 ce cargo de la Jefatura del Estado a título de Rey el tercero más Joven del mundo después de Carlos Augusto de Suecia y de la Reina Margarita de Dinamarca.

Por otra parte, el mismo día del fallecimiento de Franco, la Comisión de Competencia Legislativa aprobó la urgencia de un decreto-ley por el que se restablece el registro del estado civil de la Familia Real, que es como un acta en la que quedarán claros los derechos sucesorios de los descendientes del Rey. En este sentido, hay que recordar que, según la Ley de Sucesión, el orden regular de sucesión es el de primogenitura y representación, con preferencia de la línea anterior a las posteriores; con preferencia, en e] mismo grado, del varón a la hembra, la cual no podrá ´ reinar, pero sí, en su caso, transmitir a sus herederos el derecho. Según la misma ley, toda cesión de derechos antes de reinar, las abdicaciones cuando estuviese designado el sucesor, las renuncias en todo caso y los matrimonios regios, habrán de ser informados por el Consejo del Reino y aprobados por las Cortes. De acuerdo, pues, con todo lo anterior, el ínfante don Felipe de Borbón, de siete años de edad, primogénito varón de don Juan Carlos»y doña Sofía, es ya hoy el heredero de la Corona.

 

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