El Rey, al pueblo: Concordia nacional     
 
 Informaciones.    22/11/1975.  Páginas: 2. Párrafos: 41. 

El Rey, al pueblo español:

CONCORDIA NACIONAL

UNA SOCIEDAD LIBRE Y MODERNA REQUIERE LA PARTICIPACIÓN DE YODOS

EL REY, AL PUEBLO: CONCORDIA NACIONAL

MADRID, 22. (INFORMACIONES.)

A las doce y treinta j cinco minutos de la mañana, don Juan Carlos de Borbón j Borbón ha prestado juramento en el salón de sesiones de las Cortes Españolas como Rey de España, con el nombre de Juan Carlos I.

El presidente del Consejo de Regencia, que lo es también de las Cortes y del Consejo del Reino, don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, ha sostenido en sus manos el libro del Evangelio, sobre el que el nuevo Rey ha prestado juramento. Tras la fórmula ritual de proclamación y las aclamaciones «¡Viva el Rey!», «¡Viva España!», se ha interpretado el himno nacional. El Rey don Juan Carlos 1

se ha dirigido inmediatamente al atril preparado al efecto j ha dirigido su primer mensaje a la nación. Don Juan Carlos de Borbón vestía uniforme de capitán general de los Ejércitos.

«Hoy comienza una nueva etapa de la Historia de España (...). Que todos entiendan con generosidad j altura de miras que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional.» Esto ha dicho Su Majestad en su primer mensaje a la nación. El Rey don Juan Carlos I ha sido ovacionado en numerosas ocasiones por los asistentes.

El texto de este mensaje histórico es el siguiente:

En esta Hora cargada de emoción y esperanza, llena de dolor por los acontecimientos que acabamos de vivir, asumo la Corona del Reino con pleno sentido de mi responsabilidad ante el pueblo español y de la honrosa obligación que para mi implica el cumplimiento de las leyes y el respeto de una tradición centenaria que ahora coinciden en el Trono

Como Rey de España, titulo que ne confieren la tradición histórica, las Leyes Fundamentales del Retino y el mandato legitimo de los españoles, me honro en dirigiros el primer mensaje de la Corona, que brota de lo más profundo de mi corazón

Una figura excepcional entra en la Historia. El nombre de Francisco Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será Imposible dejar de referirse para entender la el:.ve de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud, quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado. Su recuerdo constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la Patria, (Grandes aplausos.) Es de pueblos grandes y nobles el saber recordar a quienes dedicaron su vida ai servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda la existen >->in a su servicio.

Yo sé bien que los españoles comprenden mis sentimientos en estos momentos. Pero el cumplimiento del deber está por encima de cualquier otra circunstancia. Esta norma me la enseñó mi padre desde niño y ha sido una constante de mi familia, que ha querido servir a España con todas sus fuprzps (Aplausos.)

Hoy comienza una nueva etapa de la Historia de España. Esta etapa, que hemos de recorrer juntos, se inicia en la paz, el trabajo y la prosperidad fruto del esfuerzo común y de la decidida voluntad colectiva. La Monarquía será fiel guardián de esa herencia y procurará en todo momento mantener la más estrecha relación con el pueblo.

La Institución que personifico integra a todos los españoles, v hoy, en esta hora tan trascendental, os convoco porque a todos nos incumbe por Igual el deber de servir a España. Que todos entiendan con generosidad y altura de miras que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional.

El Rey es el primer español obligado a cumplir con su deber y con estos propósitos. En este momento decisivo de mi vida, afirmo solemnemente que todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidos a cumplir con mi deber

Pido a Dios su ayuda para acertar siempre en las difíciles decisiones que, sin duda, el destino alzará ante nosotros. Con Su Gracia y con el ejemplo de tantos predecesores que unificaron, pacificaron y engrandecieron a todos los pueblos de España, deseo ser capaz de actuar como moderador, como guardián del sistema constitucional y contó promotor de la Justicia Que nadie tema que su causa sea olvidada; que nadie espere una ventaja o un privilegio. Juntos podremos hacerlo todo si a todos damos su justa oportunidad. Guardaré y haré guardar las leyes teniendo poí norte la justicia y sabiendo que el servicio del pueblo es el fin que justifica toda mi función.

Soy plenamente consciente de que un gran pueble como el nuestro, en pleno periodo de desarrollo cultural, de cambio generacional y de crecimiento material, pide perfeccionamientos profundos. Escuchar, canalizar y estimular estas demandas es para mi un deber que acepto con decisión.

* La Patria es una empresa colectiva que a todos compete, su fortaleza y su grandeza deben apoyarse por ello en la voluntad manifiesta de cuantos la integramos. Pero las naciones más grandes y prósperas, donde el orden, la libertad y la justicia han resplandecido mejor, son aquellas que más profundamente han sabido respetar su propia Historia.

La Justicia es el supuesto para la libertad con dignidad, con prosperidad y con grandeza. Insistimos en la construcción de un orden Justo, un orden donde tanto la actividad pública como la privada se hallen bajo la salvaguardia jurisdiccional.

Peculiaridades REGIONALES Y DIVERSIDAD DE PUEBLOS

Un orden justo, igual para todos, permite reconocer dentro de la unidad del Reino y del Estado las peculiaridades regionales, como expresión de la diversidad de pueblos que constituyen la sagrada realidad de España. El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición.

Al servicio de esa gran comunidad que es España, debemos estar: la Corona, los Ejércitos de la nación, los organismos del Estado, el mundo del trabajo, los empresarios, los profesionales, las instituciones privadas y todos los ciudadanos, constituyendo su conjunto un firme entramado de deberes y derechos. Sólo así podremos sentirnos fuertes v libres al mismo tiempo.

Esta hora dinámica y cambiante exige una capacidad creadora para integrar en objetivos comunes las distintas y deseables opiniones que dan riqueza y variedad a este pueblo español, que, lleno de cualidades, se entrega- generoso cuando se le convoca a una tarea realista y ambiciosa

La Corona entiende como un deber el reconocimiento y la tutela de los valores del espíritu.

Como primer soldado de la nación me dedicaré con ahínco a que las fuerzas armadas de España, ejemplo de patriotismo y disciplina, tengan la eficacia y la potencia que requiere nuestro pueblo.

El mundo del pensamiento, de las ciencias y de las letras, de las artes y de la técnica, tienen hoy, como siempre, una gran responsabilidad de compromiso con la sociedad. Esta sociedad en desarrollo que busca nuevas soluciones está más necesitada que nunca de orientación. En tarea tan alta, mi apoyo y estímulo no han de faltar;

DERECHOS SOCIALES Y ECONÓMICOS

La Corona entiende también como deber fundamental el reconocimiento de los derechos sociales y económicos, cuyo fin es asegurar a todos los españoles las condiciones de carácter material que les permitan el efectivo ejercicio de todas sus libertades.

Por tanto, hoy queremos proclamar que no queremos ni un español sin trabajo ni un trabajo que no permita a quien lo ejerce mantener con dignidad su vida personal y familiar, con acceso a los bienes de la cultura y de la economía para él y para sus hijos. (Aplausos.)

Una sociedad libre y moderna requiere la participación de todos en los foros de decisión, en los medios de información, en los diversos niveles educativos y en el control de la riqueza nacional. Hacer cada día más cierta y eficaz esa participación debe ser una empresa comunitaria v una tarea de Gobierno

RESPETO A LA IGLESIA

El Rey, que es y se siente profundamente católico, expresa su más respetuosa consideración para la Iglesia La doctrina católica, singularmente enraizada en nuestro pueblo, conforta a los católicos con la luí de su magisterio. El respeto a la dignidad de la persona que supone el principio de libertad religiosa es un elemento esencial para te armoniosa convivencia de nuestra sociedad

Confío plenamente en las virtudes de la familia española, la primera educadora y que siempre ha sido la célula firme y renovadora de la sociedad. Estoy también seguro de que nuestro futuro es prometedor, porque tengo pruebas de las cualidades de las nuevas generaciones

Me es muy grato ei. estos momentos expresar mi reconocimiento a cuantos enviados de otras naciones han asistido a esta ceremonia. La Monarquía española, depositarla de una tradición universalista centenaria, envía a todos los pueblos su deseo de paz y entendimiento, "con respeto siempre para las peculiaridades nacionales y los intereses políticos con los que todo pueblo tiene derecho

a organizarse de acuerdo con su propia Idiosincrasia. (Aplausos.)

España es el núcleo originarlo de una gran familia de pueblos hermanos. Cuanto suponga potenciar la comunidad de intereses, el Intercambio de ideales y la cooperación mutua es un Interés común que debe ser estimulado

EUROPA DEBERÁ CONTAR CON ESPAÑA

La idea de Europa serla incompleta sin una referencia a la presencia del hombre español y sin una consideración del hacer de muchos de mis predecesores. Europa deberá contar con Espina y los españoles somos europeos Que ambas partes así lo entiendan y que todos extraigamos, las consecuencias que se derivan es una necesidad del momento

No seria fiel a la tradición de mi sangre si ahora no recordase que durante generaciones los españoles hemos luchado por restaurar la integridad territorial de nuestro solar patrio. El Re:´ asume este objetivo con la más plena de las convicciones (Grandes aplausos.)

Señores consejeros del Reino, señores procuradores, al dirigirme como Rey, desde estas Cortes, al pueblo español, pido a Dios ayuda para todos. Os prometo firmeza y prudencia. Confío en que todos sabremos cumplir la misión en la que estamos comprometidos.

Si todos permanecemos unidos, habremos ganado el futuro.

¡VIVA ESPAÑA!

furamente v proclamación

El presidente del Consejo de Regencia, señor Rodríguez de Valcárcel, se ha dirigido a don Juan Carlos de Borbón con estas palabras:

"Señor: Las Cortes Españolas y el Consejo del Reino, convocado conjuntamente por el Consejo de Regencia, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 7.° de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, están reunidas para recibir de Vuestra Alteza el juramento que la Ley prescribe, solemnidad previa a vuestra proclamación como Rey de España.

Ruego a sus señorías se pongan en pie.

Señor, ¿juráis por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional?"

El Rey don Juan Carlos ha prestado juramento con estas palabras:

«Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los Principios que informan el Movimiento Nacional.»

Y el señor Rodrigues de Valcárcel ha procedido a la proclamación:

«Si asi lo hiciereis, que Dios os lo premie, y si no, que os lo demande. En nombre de las Cortes Españolas y del Consejo del Reino manifestamos a la nación española que queda proclamado Rey de España don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que reinará con el nombre de Juan Carlos I

Señores procuradores, señores consejeros, desde la emoción en el recuerdo a Franco, ¡Viva el Rey!, ¡Viva España!»

 

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