Autor: Conte, Rafael . 
 El viaje de Giscard a Madrid. 
 Francia quiere estar presente en la nueva etapa española     
 
 Informaciones.    22/11/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL VIAJE DE GISCARD A MADRID

FRANCIA QUIERE ESTAR PRESENTE N LA NUEVA ETAPA ESPAÑOLA

Por Rafael CONTÉ PARÍS, 22.

A izquierda francesa ce ha enfadado —ana. vea más, to´ des los motivos son buenas— con el Presidente Giscard, as el añonólo por parte del Elíseo de que el Presidente .istirá, la semana que viene, al solemne «Te Deum» que ¡ciará el reinado de don Juan Carlos I de España. Para ios. se trata «de una apuesta»; para otros, como el señor itterrand, de un gesto «prematuro». LOS más radicales, mo el número dos del Partido Comunista, Roland Leroy, sde las páginas de «L´Humaníté», van más tejos; un secretario socialista, Louis Mermaz, señala que hubiera prefelo ver al Presidente abstenerse, í lia embarro, en el otro ndo, en la mayoría gubernamental, el cesto está siendo en acogido, y el presidente del Partido Radical, Gabriel ¡ronnet, no ha vacilado en calificarlo de justo 7 de eminentemente político.

¡m embargo, la posición Jefe del Estado francés tía variado, con relación i:»puna y a sus evidentes eos da ver desarrollarse re Paris y Madrid una politica de estrecha vecindad y peración. Y no solamente , sino que Giscard desea • Madrid se siente a su c en lodos los organismos aunitarios europeos. Españoles una baza maestra para política mediterránea de lery Giscard d´Estaing, 7 -a lograr un contrapeso «la-o. al predominio anglo-on y nórdico que ahora ívalece en las instancias ropeas.

2s Ja primera Fez que un te de Estado trances viaja España desde el final de segunda guerra mundial.

Se trata, pues, de un aconcimiento político de primer den, y que cabe pensar mo perfectamente calcula por parte de Giscard. El presidente no es hombre de rebatos ni de precipitaciones. Es un hombre calculador sereno, que sabe lo que se >ce. y que lo hace hasta jando parece provocar reacciones en contra. «Se abre .na nueva pagina de la Historia de España», señala el omuhicado del Elíseo, anunciando el viaje madrileño del Presidente. Y en esta primera página, Giscard desea que Francia esté presente.

Se recordará también que todas las declaraciones giscardianas referentes a España han sido siempre similares, desde las adoptadas cuando no retiró ni llamó a su embajador en Madrid, cuando las ejecuciones del pasado mes de septiembre, hasta otras más recientes pronunciadas en una exposición dedicada a la región de Aquitania, «puente» entre Europa Y España.

«Esa España —dijo— de la lúe deseamos su evolución democrática para que ocupe su lugar en el seno de la Europa occidental.» También se recordará al respecto que en si pasado mes de febrero, Giscard tuvo ocasión de acoger en visita oficial al entonces Principe de España, don Juan Carlos, que fue invitado al castillo da Chambord. Giscard le manifestó entonces «su deseo de ver a España participar cada vez más en la vida de esta Europa que nosotros nos esforzamos en organizar».

Se dice que en aquella ocasión, el Presidente hubiera aconsejado a su huésped la necesidad de organizar en España, en el plazo conveniente, consultas electorales.

«Puedan los censores equivocarse —dice el diario "Le Monde"— y el Presidente Giscard tener razón.

Quienquiera que crea todavía en las posibilidades de la democracia en España o en cualquier otra parte, no puede mas que desear que el Presidente de la República, gane su apuesta.»

Pero todo esto son palabras —no hay que olvidar que se trata de un gesto diplomática—; la fidelidad de Giscard al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países es total, y España no ha de ser una excepción a ello.

De «desafio» hacia en su editorial el diario conservador «Le Fígaro»: «La muerte de Franco ha sido a imagen de su vida y de esta lucha encarnizada que ha retenido el aliento del mundo. Su secreto cabe en dos palabras: ha durado. En un mundo conmocionado, .ha detentado el Poder durante cerca de cuarenta años. Que haya sobrevivido a sus cómplices aplastados y a sus adversarios victoriosos, a Stalin y a Hitler.

a Churchill y a De Gaulle, a León Blum, al Negus y a Mussolini, es un desafío prodigioso.» Al misino tiempo —prosigue el citado diario— «cha sido quien ha hecho pasar a España del borde de la Edad Media a las orillas modernas del desarrollo. Servido sin duda por el espíritu del tiempo, por la ayuda de sus antiguos adversarios, por un prodigioso desarrollo del turismo, por un sentimiento nacional que lucha en los españoles contra una tendencia a la anarquía, Franco ha hecho de España una potencia moderna que, al salir de las ruinas de una guerra civil implacable, juega un gran papel en el mundo»

APOYO EXTERIOR

«Es el futuro de España lo que fascina al mundo», señala, por su parte, el diario conservador «L´Aurore».

en manos «de este Principe prudente y austero, frío y reservado, deportivo y valiente», que se ha beneficiado de la providencial transición proporcionada por la interminable y dolorosa agonía de Franco»,

«Mas alia de la diversidad de sus opiniones —prosigue—, los españoles comparten, ai menos, una obsesión: la de una nueva guerra civil. Reforzada por el ejemplo próximo de los desórdenes que arruinan y destrozan a sus vecinos portugueses... Juan Carlos va a beneficiarse también de un apoyo tal vez decisivo en el extranjero. Decidiendo asistir al ."Tedeum" de entronización del nuevo Rey, Valery Giscard d´Estaing subraya la importancia y el prejuicio favorable que concede a la iniciativa de liberalización que se prepara a efectuar Juan Carlos. El ejemplo será probablemente seguido por otros líderes occidentales, que —como tantos españoles— desean que este país se una sin tardar a la Comunidad Europea y a la Alianza Atlántica. La esperanza de una evolución armoniosa y serena hacia la democracia es a la vez frágil y fuerte... La sed de paz, de prosperidad y de libertad de este pueblo orgulloso y exigente es tan grande que toda empresa de dislocación nacional parece destinada al fracaso.»

 

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