Audiencia del rey a la Hermandad Nacional de Combatientes. 
 Mi vida y mi esfuerzo estarán consagrados a trabajar por la grandeza de España, dijo Juan Carlos I     
 
 Hoja del Lunes.    24/11/1975.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

AUDIENCIA Da REY DE ESPAÑA A LA HERMANDAD NACIONAL DE COMBATIENTES

"MI vida / mi esfuerzo esfera» consagrados a trabajar por la grandeza de España", dijo don Juan Carlos I

"Venimos a proclamar abiertamente nuestra lealtad a cuanto representáis", afirmó el presidente de la Hermandad, don José Antonio Girón de Velasco

MADRID. (Cifra.)—A las siete de la tarde de ayer, Su Majestad el Rey de España, don Juan. Carlos I, recibió en audiencia, considerada como la primera que concede a personalidades o entidades nacionales, a una representación de la Hermandad Nacional ´de combatientes, que presidía su titular, don José Antonio Girón de Velasco, y que iba acompañada por el ministro secretarlo general del Movimiento, don José Solís Ruiz.

FRENTE AL PESIMISMO Y LA DECADENCIA

En su intervención durante la audiencia, el señor Girón de Velasco dijo textualmente:

"Señor: Dios os guarde para España. Acabamos de depositar los restos mortales de Francisco Franco al amparo de te, santa cruz del Valle de los Caídos donde reposan quienes, desde una u otra trinchera, ofrendaron su vida por una patria mejor. Venimos de enterrar a quien nos condujo a la victoria y nos llevó a la paz. Francisco Franco ha traspasado el pórtico de la historia universal. Su recuerdo y «u Inmanencia pertenecen al patriotismo sentimental de España. Ya descansa en paz el tenaz vigía que resistió es cerco enemigó y* el descanso de los españoles. Él heroico soldado y el egregio estadista; el señero gobernante y el prudente político, ya conforman un retazo de la crónica general de la patria renacida.

La insigne voluntad del Caudillo fue adoptar para el Estado del 18 de julio la forma tradicional de la monarquía. El dispuso que, en la cumbre de ella, figurase Vuestra Majestad. Fieles a su mandato venimos a proclamar, abiertamente, nuestra lealtad a cuanto representáis. En Vuestra Majestad coinciden la tradición histórica y la esperanza abrumadora de una España crecida a la sombra egregia del Caudillo Franco. Pertenecemos a una generación que quiso hacerse responsable de la -historia de España. De una historia ´que registra glorias y miserias, aciertos y errores y que, desde el instante augura! del régimen del 18 de julio, la sostiene un resuleto propósito dé ambición y dignidad nacionales frente al lejano pesimismo de otros dias o a la resignada actitud de decadencia que soportaron otros españoles.

DEMOCRACIA SOCIAL Y SINDICALISTA.

Vuestras espaldas son Jóvenes y vuestra mente es ciara; en vuestra nobleza y en vuestro patriotismo confía España.. En el sentimiento de amar a le. Patria y a la justicia coincidiremos todos los españoles, sin distinción alguna, para el empeño de seguir elevando a la Patria a su más alta dignidad

España, vivió horas de luchas originadas por pequeños separatismos o las pugnas entre las clases, porque fue posible, previamente, el asiento de toda, injusticia y de toda iniquidad y por «1 forcejeo, siempre estéril y demoledor, de tos intereses de los partidos y de las banderías. Así ee encontró nuestra generación con una España rota, escindida, en lia que toda aberración fue posible y en la que toe menester oí holocausto de una generación paira purificar tanta vileza. Dé alguna manera, aquel forcé je o inútil, aquella atomización desenlazaba en el aniquilamiento del Estado. Ese Estado resurgió y hoy os cabe el honor y la gloria de encalmarlo.

Oreemos que la Monarquía conocerá con Vuestra Majestad días de gloria para España; y que será cristiana, con el viejo y entrañable acento de la f« que resiste impávida la degradación de un mundo enloquecido; y que será social, auyentando para siempre de nuestro pueblo tanta Injusticia secular y elevando a los españoles a la máxima catego ría de hombre» libres y haciendo pasible la conversión de una sociedad en la que superviven lejanas injusticias, en una fraterna democracia social y sindicalista; y que será, representativa, porque osis él Rey de todos los españoles, sin distinción de colores, castas o clases,, y qu* haréis, con la ayuda die Dios, fértil la cosecha de esperanzas derramadas •abre vuestra persona.

Silgue el futuro. Esta es una obra en la que, junto a la. inmensa tristeza de haber perdido al más glorioso capitán de muestra historia, a lia espada más limpia de Europa, emerge la ilusión de inaugurar urna, etapa prometedora para España.

Somos hombres a los que Ja lucha y el servicio nos endureció. Par eso nuestro lenguaje siempre ee sincero. Sincera y dura como la roca es también núestra lealtad. Así queremos seguir hasta el fina.!: &in que la traición nois manche, el desencanto nos embauque, el egoísmo nos tiente, el cansancio nos derribe o nos desvanezca la melancolía. Queremos ser como los viejos soldados que sólo saben morir d* pie,

Señor: tememos un nudo en nuestras gargantas y una legítima emoción en nuestros corazones. Por eco entenderéis que ponga fin a estas palabras mías haciendo -vivo en el espíritu, con la fuerza de la fe, lo que en nuestro ritual es exigencia per» manento de recuerdo. Por eso, gritamos con congoja y respeto: "¡Viva Franco! ¡Viva el Rey! ¡Arriba España! ¡Viva España! HACIA OBJETIVOS DE JUSTICIA SOCIAL

A este discurso respondió el Rey de España con las siguientes palabras:

"He querido, después de la ceremanía del juramento en l«a •Cortes Español aé, recibiros a vosotros, gloriosos ex combatientes. Los servicios que habéis prestado a la Patria os hacían acreedores de ello.

Conozco vuestro talante y sé que queréis formar en vanguardia de loe que han hecho de su vida una permanente entrega a los altos ideales que alumbraron esta nueva etapa de la historia de España. Estoy seguro de vuestra generosidad y eé que puedo contar con vosotros en la tarea ilusionada de hacer que nuestra Patria sea cada día mejor.

Tengo gran fe en el futuro, y esta confianza nace del conocimiento de las cualidades del pueblo español, y en la certeza de que loe cimientos sobre los que ee apoya nuestro Estado son sólidos y firmes.

La fortaleza de nuestra base, la adhesión y lealtad del pueblo español, así como vuestro entusiasmo y entrega nos permiten marchar con decisión hacia adelante por el camino trazado, perfeccionando y complementando la obra que Franco realizó.

Hoy, ante vosotros, que fuisteis sus soldados, rindo homenaje a eu memoria; y creo que la mejor forma de interpretar su legado ee marchar sin detenernos hacia objetivos de justicia social, que den fortaleza y unidad a nuestro pueblo.

Con la sinceridad que es norma «n hombres de bien, con la Ilusión que nace de una tarea de servicio a la Patria, con plena .responsabilidad de mi misión, quiero afirmar solemnemente ante vosotros que toda mi vida y mi esfuerzo estarán consagrados a trabajar con ahínco por la grandeza de España. ¡Viva España!. ¡Arriba España!

 

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