Príncipe de España, Rey de España     
 
    Páginas: 16. Párrafos: 8. 

PRINCIPE DE ESPAÑA REY DE ESPAÑA

Un histórico mes de Julio

El 22 de julio de 1969 se convoca el Pleno de las Cortes Españolas. Ante los quinientos cincuenta y cuatro procuradores, el Generalísimo Franco dice: «Consciente de la responsabilidad ante Dios

y ante la Historia, y valorando con toda objetividad las condiciones que concurren en la persona del Príncipe don Juan Carlos, que perteneciendo a la dinastía que reinó en España durante varios siglos ha dado claras muestras de lealtad a los Principios e instituciones de! Régimen, se halla estrechamente vinculado a los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, en los cuales forjó su carácter, y al correr de los últimos veinte años ha sido perfectamente preparado para la alta misión que podía ser llamado y que, por otra parte, reúne las condiciones que determina el artículo 11 de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, he decidido proponerle a la nación como mi sucesor».

Tras las palabras de Franco se realiza la votación nominal y pública. Al terminar esta votación, don Juan Carlos de Borbón es proclamado «Príncipe de España y sucesor a título de Rey en la Jefatura del Estado».

Al día siguiente, Juan Carlos comparece ante las Cortes y formula el juramento estipulado: «Sí, juro lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino».

Noviazgo en el Egeo; boda en Atenas

El noviazgo de Juan Carlos de Borbón y la princesa Sofía comienza en Grecia en 1954. El Infante

acaba de terminar el bachillerato y es invitado a un crucero por el mar Egeo a bordo del yate «Agamenón», propiedad de los soberanos griegos.

En el crucero viaja Ja princesa Sofía. A partir de este primer contacto se ven en distintas ocasiones. El noviazgo se lleva en silencio y sólo sale a la luz en el verano de 1961, cuando los reyes de Grecia

invitan a Juan Carlos a pasar unos días en Corfú. El compromiso matrimonial se anuncia oficialmente

el 12 de septiembre de 1961. La boda atrae la atención del mundo entero. El 14 de mayo de 1962 se unen en matrimonio en la catedral de San Dionisio de Atenas. El Príncipe lleva uniforme de gala de teniente del Ejército español. En el momento de firmar el acta matrimonial, doña Sofía adquiere nacionalidad española.

Pocos días después, el 31 de mayo, la Princesa ingresa oficialmente en la Iglesia Católica. Durante la luna

de miel la pareja visita Roma. El Papa Juan XXIII les recibe en audiencia privada.

Dos hijas y un hijo

El 20 de diciembre de 1963 nace en Madrid la primera hija de don Juan Carlos y doña Sofía. Se llamará Elena María Isabel Dominica de Silos. Los príncipes se fotografían con el bebé con la alegría propia de la recién estrenada paternidad. El 13 de junio de 1965, nona Sofía da nuevamente a luz.

Nace la infanta Cristina Federica Victoria. A los tres años, el 30 de enero de 1968, se cumplen los deseos de la reina Victoria Eugenia. Nace el infante don Felipe, y M bisabuela es madrina del bautizo en el Palacio de la Zarzuela. Desde entonces hasta hoy, la figura de los Infantes se ha hecho familiar para todos los españoles.

Como cualquier familia española de nivel medio

Dos sirvientas, un criado, un mayordomo, un chófer y un jardinero constituían testigos de excepción de la vida familiar de los Príncipes de España en el Palacio de la Zarzuela. Doña Sofía es la que lleva el peso de la casa y atiende directamente a los niños. La vida dentro de este palacio, edificado durante el reinado de Felipe IV, es muy similar a la de cualquier familia española de nivel medio. Los Infantes están sometidos a un riguroso horario de estudios. Para ellos, como para muchos otros niños de su edad, el tiempo de vacaciones, de Navidad o del verano, significa expansión, libertad, viajes... Los Infantes han acompañado en numerosas ocasiones a sus padres en sus visitas oficiales a distintos puntos de la geografía española y conocen a fondo su país. En algunas de estas fotografías, doña Elena, doña Cristina y don Felipe, con los Príncipes de España, durante su viaje oficial a Canarias en la primavera de 1973.

La noble escuela del deporte

«He navegado mucho con mi padre y sentim la misma ilusión por el mar, pero yo prefiero las pruebas deportivas a las larga: singladuras», declaró en cierta ocasión don Juan Carlos. Los deportes náuticos son la pasión del Rey de España —de 1968 a 1973 fue el campeón nacional de la clase «Dragón» con su velero «Fortuna»; con este barco participó en la Olimpiada de Kiel en 1972 y se clasificó en el decimocuarto puesto—, pero es también un entusiasta de otras muchas actividades deportivas. Practica el golf, el esquí, el tenis, la equitación; es cinturón negro de karate y judo. Además le gusta volar en helicóptero y es un excelente piloto de estos aparatos. En 1969 su ficha técnica era: 1,86 metros de altura, 77 kilos de peso, 100 centímetros de perímetro torácico normal, 104 de perímetro torácico máximo y 85 centímetros de perímetro abdominal. El Rey opina que «las competiciones noblemente realizadas sirven para disciplinar a los jóvenes y formarles en un espíritu eminentemente noble y caballeroso, haciendo de ellos hombres de bien; hombres en toda la extensión de la palabra.» i

Embajadores de excepción

Quizá nunca haya tenido España unos embajadores extraordinarios tan eficaces como los entonces Príncipes de España.

Desde la designación de don Juan Carlos como sucesor a la Jefatura del Estado, SS. AA. RR. Han recorrido varias decenas de países anunciando con su presencia las inquietudes de una España joven y renovada.

Han sido recibidos por reyes, príncipes, presidentes de Gobierno, pontífices e ilustres personalidades

de la política, la economía, las ciencias y las artes de casi todo el mundo. Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Austria, Suiza, Italia, Grecia, Portugal, Japón, Filipinas, Camboya, India, Irán, Thailandia, Líbano, Jordania, Malasia, Nepal, Angola, Mozambique, Kenya, Sudáfrica, Rhodesia, Egipto, Túnez, Marruecos, Colombia, Perú, Panamá, Santo Domingo, Finlandia, Suecia y Noruega han recibido la visita del Príncipe de España. Don Juan Carlos, que habla correctamente el inglés, francés, italiano y portugués, ha manifestado en repetidas ocasiones la vocación española por la paz y la concordia universales y, destacadamente, la inquietud europeísta de su país:

«Una Europa sin España carecería de profundidad. España ha sido siempre fiel defensora de la esencia

y tradiciones que constituyen lo que quisiéramos llamar "espíritu de Europa"», dijo, recordando las palabras de De Gaulle durante su visita a Francia en octubre de 1973.

La Familia Real

«La personalidad del hombre se forma y desenvuelve, primariamente, en la familia y, muchas veces, queda influenciada por vivencias de los primeros años. A veces puede resultar difícil para los padres educar a sus hijos en las leyes del respeto, la convivencia y el progreso si no les pueden ofrecer acceso a la educación y a la cultura, o no pueden prestarles más que escasa dedicación personal en estos años decisivos.»

«Todas estas tareas son urgentes hoy y trascendentales para el futuro. Pero la labor de apoyo a la familia, de adecuación de sus estructuras o de su régimen jurídico si fuera necesario, ha de ser obra de toda la sociedad, y para conseguirlo, todos tenemos que esforzarnos.»

(Palabras pronunciadas por el entonces Príncipe de España en el acto de apertura del Congreso Internacional de la Familia, en Madrid, el 1 de junio de 1971.)

 

< Volver