La historia     
 
 Diario 16.    17/11/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La historia

El grupo mixto del Congreso de los Diputados ya no es lo que era y mucho menos lo que fue... Quedan

atrás, desparramados por los libros de historia o inmortalizados en las crónicas de Márquez Riviríego,

parlamentarios de variada catadura y distintas categorías que hicieron del mixto una plataforma política

singular, caja de truenos o cajón de sastre, según las circunstancias.

Todavía resuenan en el hemiciclo las voces airadas del herribatasunero Francisco Letamendía (que se fue

un día dando un tremebundo portazo y dejando tras sí la imagen de una barba negra y un puño en alto) y

las admoniciones destempladas, antiotánicas y tragicómicas del independentista canario Sagaseta, que

mezcló sin éxito verdades como templos y críticas sectarias, metáforas brillantes y retazos literarios de un

marxismo clásico, textual, de «demodé».

Y se ha ido al garete, con un puñado de votos y banderas preconstitucionales, el otrora caudillo de la

ultraderecha, Blas Pinar, devorado parlamentaria y políticamente por otro caudillo, Viríato Fraga. Y eso

que Blas había asegurado, en alguna ocasión, que contaba con la ayuda inestimable y exclusiva del

Espíritu Santo... Blas, Letamendía y Sagaseta eran diputados tipo del grupo. Eran carne de mixto y, por

tanto, perdurables.

Pero para otros el grupo mixto ha sido un simple lugar de paso. Desde sus ocultos escaños (en las alturas

de la Cámara, casi en la andanada) se puede llegar a cualquier parte: Una Alcaldía importante (Enrique

Tierno, ex PSP, hoy en el PSOE), una Universidad de Verano (Raúl Morodo), la presidencia de un

Parlamento autónomo (Heribert Barrera)...

Lo más habitual es que el grupo sea un puente entre dos formaciones políticas: Del PSP, al PSOE (Tierno,

Caamaño, Morodo...), de UCD al PSOE (Ramírez Heredia, Fernández Ordóñez...), de UCD a los

aledaños apistas (Aizpún...!

Para otros, más desafortunados, el mixto es el camino hacia la nada: Ramón Tamames, Pilar Brabo,

Andrés Fernández...

Pero todos, casi todos, tienen un denominador común: o pertenecen a un partido minoritario o de ámbito

localizado, o poseen una personalidad política fuerte, peculiar, diferenciada, que los hace incompatibles

con las pompas, honras y disciplinas de los grandes grupos... De hecho, aquellos que se van del

Parlamento por la puerta grande del mixto aspiran, en su mayoría, a regresar...

 

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