Problemas inventados, aunque sea con valor testimonial     
 
 Ya.    28/12/1977.  Página: 5. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

AS DE HOY

Problemas inventados, aunque sea con valor testimonial

LEEMOS que el representante del Partido Socialista en la ponencia para el anteproyecto de la

Constitución no ha descartado la posibilidad de que a lo largo de los debates que se mantengan en la

Comisión del "Congreso sobre el tema los socialistas retiren su vote particular sobre la Monarquía como

forma de Estado. Ello depende ha dicho del desarrollo de los debates.

Esto concuerda con la noticia distribuida por la agencia Logos, según la cual, y de fuentes que dice

fidedignas, ha sabido que la representación socialista amenazó con hacer esto si la UCD insistía en su

tesis sobre la economía de mercado, que cerraba la puerta a la economía socialista. Creemos que lo mejor

que hace el Partido Socialista, en efecto, es reconsiderar esa actitud. Dos comentarios recientes, en los

meses de septiembre y noviembre, hemos dedicado a este tema en relación con el Partido Socialista.

Claro está que todo ello no significa más que un gesto, porque el mismo secretario general del Partido

dice en el artículo que le reprodujimos ayer: "El nuestro es un partido republicano, pero nosotros

separamos el resultado de las municipales de cualquier actitud con respecto a una Institución que la futura

Constitución garantizará."

Se da por sentado, por consiguiente, que la futura Constitución garantizará la Monarquía.

El día 3 de noviembre decíamos: "Hace algunos días leíamos en "El Socialista" que "antes que la

República está, por supuesto, la democracia. Y, en mi opinión -escribía el articulista-, nada augura ni

asegura que por hoy ésta deba pasar por fuerza por aquélla"; y recordaba que repúblicas son muchas

dictaduras, y monarquías, en cambio, países democráticos. Desde luego, reconocía "que la Monarquía

española está cumpliendo desde finales del 75 una indudable y eficaz función democratizadora del país",

por lo cual "cuestionar la Monarquía hoy, anteponer los problemas reales (de ella) a los problemas reales

(de la realidad), además de un grave riesgo para la democracia supone dar lugar a una rechazable y quién

sabe si en algunos interesada inversión ideológica de la realidad".

Mucho nos gustaría, decíamos, que tan razonable parecer estuviese más generalizado en las filas del

Partido Socialista, porque lo que nos podía haber pasado sin el Rey nos lo dijo hace tiempo un comunista,

Santiago Carrillo: "Ya habría empezado el tiroteo."

Por esto, agregábamos entonces, nos preocupa la actitud de quienes juegan al equívoco o resueltamente se

declaran antimonárquicos. Nosotros somos accidentalistas, pero no en el sentido de que tal formas de

gobierno sean indiferentes siempre y en todo momento, sino, de que cada país y cada situación histórica

aconseja una. Tenemos la Monarquía: ¿podemos dedicarnos, discutiéndola, al deporte de inventar un

problema como si no tuviésemos otra cosa que hacer?

En efecto, éste sería un problema inventado, y no puede el Partido Socialista alegar sus antecedentes

porque, según decíamos en el mes de septiembre, no fue el socialismo español en sus orígenes

republicano ni monárquico, pero aceptó la situación de hecho monárquica con que se encentraba, lo cual

le valló durísimos ataques de los partidos republicanos. Únicamente en su programa de 1918 el

socialismo rompió abiertamente con la Monarquía y bastaron cinco años para que rectificase, iniciando

una colaboración con la dictadura de Primo de Rivera, que mantuvo casi hasta el final, y si la abandonó y

se incorporó a la conspiración antimonárquica fue contra el parecer de don Julián Besteiro; es decir, dt la

máxima autoridad política y moral dentro del socialismo.

PLANTEAR añora la cuestión, aunque sólo sea a efectos testimoniales, como en efecto es, supone

sustituir los problemas reales del siglo XX, que son los sociales, por los problemas accidentales propios

del siglo XIX y que a ningún socialismo, salvo al nuestro, le han preocupado nunca. No damos al tema

del voto particular del Partido Socialista más que un valor testimonial, pero lamentamos que signifique un

tremendo error porque equivaldría a decir que el paso de los tiempos y el transcurso de los

acontecimientos les ha enseñado muy poco, o prácticamente nada. Creemos que han sido elegidos para

colaborar en la solución de los grandes problemas del país; pero, por favor, no para inventar los que no

existen.

 

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