Autor: Benavente Barreda, José. 
 Una cuestión: los Profesores No Numerarios. 
 Oposiciones y estabilidad     
 
 Diario 16.    28/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Una cuestión candente: Los Profesores No Numerarios

Oposiciones y estabilidad

José María Benavente Barreda

(Catedrático de Instituto)

La huelga de profesores no numerarios (PNN) do Institutos ha replanteado, de forma especialmente

virulenta, el tema de las oposiciones como único medio de lograr, dentro de la docencia estatal, una

posición estable. Los PNN reclaman un derecho justo: la estabilidad de un puesto de trabajo. Pero

entienden que ésta no debe provenir, única y exclusivamente, del hecho de haber ganado una oposición.

Los numerarios.—A esta aspiración, los numerarios —que han hecho una oposición y tienen la plaza en

propiedad— objetan que si los PNN quieren estabilidad, deben hacer oposiciones. Los numerarios han

sufrido el tormento de la oposición, prueba que, entre otras cosas, requiere un considerable vigor físico y

psíquico.

Pero en contrapartida, y como recompensa a su esfuerzo, re encuentran con una posición estable, vitalicia.

Los PNN.—Son profesores interinos —contratados en otro tiempo—; tienen un contrato anual, renovable

en principio. De hecho esta renovación suele hacerse, pero no de tare. En muchas ocasiones, según sea la

dedicación a que se acojan, tienen que aceptar, horarios kafkianos, impartiendo materias "afines" —de las

que no son especialistas— y que les obligan, o bien a largas horas de preparación, o bien a dar clases

deficientes. Lo de "a igual .trabajo, igual salarlo1", no reza para los PNN, cuyas remuneraciones son

bajas.

Su situación, en conjunto, no es envidiable. Éste estado de cosas, creado por la Administración, es

gravísimo. La enseñanza estatal ha venido atendiendo a la creciente demanda de profesorado mediante el

expediente de estos contratos administrativos anuales, consiguiendo una mano de obra —en general bien

cualificada— a bajo precio. Y ahora se encuentra con la marea rugiente de cerca de doce mil

universitarios, que reclaman estabilidad y que se niegan a opositar.

¿Estabilidad?—Mi opinión —a título exclusivamente personal— es que la estabilidad vitalicia es injusta.

(Y hablo como numerario.) Nadie debería ostentar un privilegio de esta índole. Un sistema de contratos,

renovable —por ejemplo— cada cinco años, podría ser una solución. Ello obligaría a todo el profesorado

—numerarios incluidos— a mantenerse en tensión de afanes perfectivos.

Gomo esto tropieza con el vidrioso tenia de los "derechos adquiridos", mucho me temo que no se hará.

Pero entonces, si no se "inestabiliza" a todo el mundo, habrá —en estricta justicia— que estabilizar a

todos. También los PNN —aunque no por oposición— tienen unos derechos adquiridos.

¿Oposiciones?—No se puede descartar que .entre los PNN haya un pórcentaje mal preparado, que

pretenda; acogerse al. "a río revuelto, ganancia de pescadores". También existirá un porcentaje de

desidiosos. Pero la inmensa mayoría se niega a opositar porque entiende que la oposición no cualifica

para enseñar. Se puede saber mucho, y no saber comunicarlo. (Las plazas de profesor —a todos los

niveles— son, ante todo, docentes. Las de investigación :pura son distintas). Los PNN, también, se niegan

a opositar porque ello significa luchar por un puesto de trabajo —en contra de otros—, fomentando una

competitividad inhumana.

Posibles soluciones.—¿Significa esta negativa a opositar que no tengan derecho a la establidad? La

pregunta básica es ésta: ¿a quién perjudicarían con su pretensión de estabilizarse sin oposición, al menos

sin oposición al estilo de las que han venido perpetrándose hasta ahora?

A los numerarios, desde luego, no; sí no es a niveles emocionales, no existe perjuicio.

Mientras no perjudiquen tampoco a los numerarios que quieran trasladarse —los PNN no reclaman

estabilidad en una determinada plaza, sino estabilidad— su pretensión no es injusta.

En cuanto al problema de los licenciados "parados", no es una cuestión que competa solucionar a los

PNN, sino a la Administración. No se trata de ofrecer, en oposición, unas cuantas plazas, como esos

caramelos que se lanzan a la rebatiña en los bautizos lugareños. Eso es solucionar el problema a unos,

pero creándoselo a otros. El que está en una plaza, por interino que sea, tiene unos derechos adquiridos —

si no por ley (lo ignoro), sí en justicia.

Sin ánimo de pontificar, pienso que una solución —entre otras que ya se han propuesto— podría ser la

siguiente: dar la opción a todos los PNN para que, con carácter restringido, y con una relación biunívoca

plaza-profesor, puedan ser evaluados en su capacidad docente y científica. La ratificación en sus puestos

del profesorado ya existente, podría tener en cuenta criterios objetivos, pero menos traumatizantes. Por

ejemplo, el expediente académico, la hoja de servicios, el rendimiento global como profesor —para lo

que debe pesar de modo decisivo, la opinión de los Seminarios Didácticos—. El profesor, por último,

prepararía una memoria pedagógica realista, con base en su experiencia —todo el mundo sabe que sólo se

aprende a nadar en el agua— y, además, un programa de temas ´fundamentales, de los que sería

.examinado. Y deberían tenerse en cuenta también, todos sus ; opositar que no tengan derecho a la

estabilidad?

Se trata, en definitiva, de poner fin a un estado de cosas que ha sido artificialmente creado, y cuya

solución, si se quiere, deberá ser un tanto artificial.

En cualquier caso la Administración tendrá que buscar una fórmula para salir del paso —mal paso—

que significa tener en huelga a casi doce mu profesores. (Las represalias, por "antidemocráticas, no harían

más que empeorar las cosas.)

 

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