Los derechos de los P.N.N. Y los derechos de los licenciados en paro     
 
 Informaciones.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

£05 DERECHOS DE IOS P. N. N. y IOS DERECHOS DE ¿OS LÍCENC/ADOS EN PARO

«Creemos, que ante la actual huelga de los P.N.N., que se está desarrollando en la enseñanza, es preciso

oír los argumentos de todos a los que, por unas razones o por otras, nos afecta este asunto. De aquí

nuestro interés, por que se publique en su periódico (abierto siempre a todo tipo de cuestiones) nuestra

opinión, que a continuación pasamos a exponer.

Sería preciso, atender a una serie de puntos dentro de la enseñanza. Pero ahora, vamos a hacer hincapié en

el acceso del profesorado al Cuerpo docente estatal.

Precisamente, el punto de ta selección dej profesorado es el propósito de nuestro escrito. Las

reivindicaciones, que los P.N.N. están tratando de conseguir por medio de la huelga, nos parecerían

justas, si no ocultaran (como en la realidad sucede) otros problemas de fondo. Que estos compañeros

pueden reclamar, en justicia, una serie de derechos, nadie lo niega; pues, están prestando sus servicios e la

sociedad. Estos derechos podrían traducirse en realidade concretas, que el Ministerio de Educación debe

estediar

Pero no hay que olvidar. en contrapartida, que ellos gozan de una situación privilegiada, si su "estatus" se

compara con el de todos los licenciados que estamos en subparo, en paro y, en definitiva, esperando

acceder a la enseñanza por el único camino viable en estos momentos: la oposición.

No vamos a defender aquí el sistema de oposición, puesto que, ni es racional, ni es objetivo. Pero ante la

inexistencia de creación de puestos de trabajo en la docencia, ¿qué solución nos queda a los miles de

licenciados que "no hemos tenido la oportunidad de entrar en los Institutos Nacionales de Bachillerato?

¿Nuestro problema, no merece también la misma atención por parte de la opinión pública, el Ministerio y

los propios P.N.N.?

En justicia, los P.N.N. no pueden privarnos de ella, utilizando una medida de fuerza, la huelga, a la que

nosotros, como ellos saben, ni siquiera podemos recurrir. Unos derechos, no deben anular a otros.

Seguramente, el camino no sea pisotearnos mutuamente. Planteamientos más generales, en cuanto a su

alcance, serian más éticos en estos momentos de encrucijada.— Tin grupo de parados

(Respetamos el deseo de nuestros comunicantes, que, desde luego están plenamente identificados.)

 

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