Autor: Haro Tecglen, Eduardo (POZUELO). 
   La sociedad que se hunde     
 
 Pueblo.    26/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA SOCIEDAD QUE SE HUNDE

EL noticiario de cada dia está dando la sensación de que la sociedad española se

está descomponiendo velozmente. Todo está en cuestión, todo el orden se discute

y hasta aquello que daba más sensación de perennidad y de definitivo se

conmueve. Desde los presos que no quieren la vieja forma punitiva e inhumana de

las prisiones hasta los sepulturero que hacen una huelga municipal y no

entierran los cadáveres, pasando por loa paros en los centros médicos y

hospitalarios, todo aquello que más puede afectar a unas mentalidades ancladas

en la sacralización de ciertos temos está s u c e d iendo. Nada en lo que erala

vida española queda incólume. Y se produce esta sensación de que la sociedad se

descompone, se desintegra, se deshace. No falta, naturalmente, quien magnifique

est« temario. A Pero esto es una óp^ tica. Lo que está sucediendo en realidad es

que se hunde y se desintegra parte de la sociedad española. Que se ha quedado

inepta para la vida. Es, en la socidedad, el grupo ya minoritario pero todavía

dotado da un enorme poder, desde las posibilidades de expresión, comentario y

análisis hasta las de intervención directa, el que se está deshaciendo. España

está conociendo una serie de revoluciones burguesas, con los índices más claros*

de este tipo de movimientos en Europa, pero con años, o quizá siglos, de

retraso, que se desautorizan unas a otras. La República, española fue una

revolución burguesa, de una clase media que se sobreponía a una aristocracia

agonizante como´ consecuencia de «u propio agotamiento. La aristocraciacreada a

raíz dé la Reconquista había dejado de ser la casta guerrera y dominante que

fue. para conservar solamente el dinero y las tierras. Los siglos la habían

devastado. Aunque mal y tarde, la llamada revolución industrial había ido

llegando al país y había creado una nueva clase burguesa, que se al7ó contra la

aristocracia, Pero pronto se encontró desafiada por eí proletariado y el

campesinado? porque casi al mismo tiempo que la revolución industrial y técnica

había llegado al país la revolución proletaria, anomalía ésta que no se ha dado

en otros países europeos, donde la revolución industrial dejó asentarse

sólidamente una clase media antes de que se produjera, la reacción proletaria.

Más grave en España por la cuestión del campo, que seguía siendo más importante

en mano de obra que la industria,

A Fue la burguesía, ~ española la que reaccionó, al verse aplastada, o en riesgo

dte aplastamiento por abajo; la que produjo el Movimiento del 18 de julio. De la

misma forma que el surgimiento del nazismo en Alemania ó del fascismo en Italia,

las clases medias españolas reaccionaban frente a un proletarismo rojo que no

deseaban. El régimen que se implantó como . consecuencia tuvo dos bifurcaciones:

creó a su vez una nueva clase, clase de poder que se extinguía en si misma,

premiadas con destinos burocráticos y profesorales; pero aj ihiamo tiempo dio

lugar a la constitución de una nueva burguesía, que .se formaba como

consecuencia de los aumentos de renta por cabeza y d» la introducción de la

sociedad dé consumo: Es indudable que M trata de una burguesía nacida de ciertos

condicionamientos del régimen, pero no de sus beneficios directos ni de su botín

de guerra. A La burguesía de se^ciedad de con sumo tiene unas peculiaridades en

todo el mundo: requiere y reclama unas libertades. Libertades de las llamadas de

costumbres. Es su propia naturaleza: de consumo debe ir acomd econsumo debe ir

acompañada de una permisividad que dé .sensación de elección libre y de

disposición de sí mismo. Otras sociedades europeas lo. han visto antes que la

nuestra. La Gran Bretaña de los Beatles y d« la falda corta de Mary Quant

inaugura una serie dé libertades que se rebelan contra el puritanismo: si el

puritanismo es austeridad, la sociedad de consumo es Ucencia. Dinamarca y Suecíá

tienen que autorizar la pornografía. La Francia rígida y moralista del general

DeGaulle tiene que dar paso ai reformismo de Valery Giscard D´Estaing: nuevas

facilidades de divorr ció, apertura en cuestiones de contraconceptivos,

abrogación de leyes contra la homosexualidad, tolerancia de la pornografía,

etcétera.

Á En eso» países ha ^ sido posible una gradación, porque su historia es

graduall: reforma, renacimiento, revolución y contrarrevolución van por sus

pasos contados, como la era de la rebelión del proletariado y la de la juventud

ceden a la era industrial, a la científicotécnica y a la civilización de

consumo. Pero en España todo se presenta de golpe. En Europa son las clases

dominantes las que aceptan la modificación de costumbres como base práctica para

la ampliación de mercados y para continuar ejerciendo su dominio

fabrilmercantil. En España, la sociedad dominante se divide: el sector que

podríamos lia. mar suarista acepta y preside´ la liberación de la vida, no sin

intentar graduarla, mientras que una derecha más definida no acepta «1 cambio.

£ Es esta eociedad encerrada en sí misma, anquilosada, minada por su largo

dominio, la.que está desapareciendo. Su sensación da final propio lo confunden

con un final de España; « incluso, de final del mundo. A La reaJlidad es que lo

que «e ha definido, ordenado y saerallzádo durante muchos años —no sollo tos

cuarenta característicos, sino muchos más atrás— es lo que está desafiado. Hay

una manera de ver esta noticiario de cada día esencialmente distinta: no et el

relato.da una España moribunda y «o cao*, tino el de una España que va naciendo.

El d« un nuevo concepto de la sociedad, de las relaciones del Individuo con «1

Poder, de la organización de cada estamento, de la de cada individuo de la

famina de los demás, de cada trabajador con su empresa, lo que se está

produciendo. Asombra mas ver cómo esto se produce fuera de los cauces de los

partíaos y de las Cortes: por asociaciones de vecinos, por asociaciones

profesionales que escapan * algunos s i n d 1 catos. por asambleas espontaneas.

Esto es fruto d« que el Poder suarista ha creído que podía gobernar disminuyendo

esos puntos de fricción, que podrían asustar a los otros poderes más

tradicionales. Pero evitar esos puntos de fricción no ha supuesto más que ei que

los problemas reales broten por otros sitios.

A El problema está en que los poderes conservadores no soporten la situación, no

sepan esperar a que se canalice. O no sepan evolucionar.

Eduardo HARO TECGLEN

 

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