Autor: Aguilar, Miguel Ángel. 
 Periodistas en campaña. 
 El timo de las convalidaciones     
 
 Diario 16.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Periodistas en campaña

El timo de las convalidaciones

Editoriales, artículos, presiones, amenazas de guerra santa. Los lectores de Prensa asisten atónitos a la

campaña montada en favor de las convalidaciones de Jos periodistas: se trata de lograr que a todos los

inscritos en el Registro Oficial se les conceda el título de licenciados en Ciencias de la Información.

Comisiones interministeriales, Juntas de Gobierno de la Universidad, claustro de profesores, asociaciones

de la Prensa, alumnos de la Facultad, andan reuniéndose y pronunciándose sobre la cuestión, teóricamente

zanjada en el plano legal por el ex ministro del ramo Cruz Martínez Estéruelas.

´ La pugna se centra en los que quieren arrancar a la Universidad un título que, en definitiva, sólo acredita

haber seguido unos cursos y superado unas pruebas académicas. El título de licenciado es de mayor rango

académico que el de graduado de Enseñanza General Básica y de menor rango que el de doctor. Quienes

realicen los correspondientes cursos monográficos y consigan la aprobación de sus tesis quedan desde ese

momento en condiciones de aspirar a los diversos grados del profesorado y quién sabe si llegarán a

catedráticos.

Los periodistas se miden en otro terreno: el profesional. Hay que denunciar el abuso qiie supone querer

arrebatar un título sin ofrecer a cambio más que el número del Registro Oficial de Periodistas, sobre todo

si se guarda memoria de cómo se formó.

Los periodistas, como los maestros, optaron mayoritariamente por la República, incluso una vez que

estalló la guerra. El día en que fueron alcanzados los últimos objetivos militares ya se había producido un

cuantioso éxodo de periodistas, pero de todas formas quedó abierto un proceso de depuración

diligenciado por Francisco Casares. Los maestros de periodistas murieres fusilados, como" Javier Bueno,

o en e! exilio, como Corpus Barga.

Miguel Ángel Aguilar

A cambio se encaramaron hombres de la talla de Emilio Romero como ejemplo para las nuevas gene-

raciones.

Inscritos e ¡«(rusos

El Registro Oficial de Periodistas nació en Burgos y se abrió con el nombre del general victorioso. En su

calidad de Jefe del Estado dictó entonces (1938) provisionalmente una ley de Prensa, Así surgió la

censura previa vigente hasta abril de 1966 en que evolucionamos hasta la fase de depósito previo en que

aún nos encontramos. El ministro del Interior qué refrendó aquella disposición, Ramón Serrano Súñez,

pasó a ocupar por méritos propios el segundó puesto en el citado Registro.

Luego vinieron las otras inscripciones que algún día deberían analizarse en detalle. El criterio no fue otro

que el puro arbitrio político administrativo. Era una forma de agradecer servicios presta: dos y por ese

camino llegaron al Registro toreros, futbolistas, guitarristas, funcionarios, ordenanzas, ciclistas, etc. Los

agraciados convinieron inmediatamente entre sí en que sólo ellos, como inscritos, eran auténticos

profesionales. Todos los demás acababan de ser reducidos a la condición de intrusos. Rápidamente

solicitaron y obtuvieron del Poder la colaboración entusiasta para perseguir a esos desgraciados. A

cambio ofrecieron ininterrumpidamente incienso y adhesión inquebrantable al Régimen elogiándolo hasta

el ditirambo. Y no era para menos.

Muchos que, en circunstancias de acceso libre a la profesión periodística, no hubieran pasado de

meritorios se vieron solicitados, por su calidad de inscritos, para los más altos puestos directivos. El nivel

de la Prensa nacional ahí está para probarlo. Las hemerotecas no me dejarán mentir.

Mientras tanto, los profesionales que habían quedado en el lado republicano quedaban excluidos a menos

que probaran su limpieza de sangre política franquista. De paso se les eliminaba de las Asociaciones de la

Prensa que previsoramente se ahorraban así las pensiones de los ancianos y de las viudas que iban

dejando, algunos tras caer en el paredón. Tal vez aquellas economías hayan traído estas Ciudades de

Periodistas de tan clara visión inmobiliaria.

Licenciados y periodistas

Con la creación de la Escuela Oficial de Periodismo se inició una transferencia hacia baremos más

académicos que luego concluyó en la Facultad de Ciencias de la Información. La diversidad de titulación

no alteró, sin embargo, la unidad profesional en la primera fase, la de la Escuela Oficial. Los inscritos no

reclamaron el título de graduado en la EOP ni se sintieron amenazados por la existencia dé esos titulados,

como ahora parecen sentirse por la aparición de los licenciados.

Las Asociaciones de la Prensa llevan cuarenta años incumpliendo sus deberes de velar por el prestigio

moral de la profesión, concebida como sindicato de intereses, pero ahora los profesionales deben

despertar y plantear la cuestión en sus verdaderos términos. Basta de suplicar tinas convalidaciones que

nada van a añadir. Basta de aceptar automáticamente como profesionales a los licenciados. Tendrán que

probarlo. Exactamente igual que aquellos que sigan afluyendo al periodismo desde cualquier ángulo del

espectro académico o social. Convertir la titulación en la Facultad de Ciencias de la información en única

forma de acceso al periodismo profesional sería empobrecerlo gravísimamente. Periodistas son

sencillamente aquellos que trabajan y viven de la Prensa percibiendo de ella la mayor parte de sus

ingresos.

 

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