Han sido clausurados los coloquios de Acción Social Patronal  :   
 Continúan las reuniones del Consejo Oleícola Internacional. 
 ABC.    14/04/1962.  Página: 61. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. SÁBADO 14 DE ABRIL DE 1962, EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 61

HAN SIDO CLAUSURADOS LOS COLOQUIOS DE ACCIÓN SOCIAL PATRONAL

Continúan las reuniones del Consejo Oleícola Internacional

Ayer fueron clausurados los coloquios que han venido celebrándose en la Cámara de Industria de

Madrid, organizados por acción Social Patronal, acerca de "La organización de las empresas con vistas a

la integración internacional y al desarrollo económico nacional". Intervinieron como ponentes en la

última jornada el procurador en Cortes, D. Juan José Rovira Sánchez-Herrero, que desarrolló el tema "La

organización de la Administración pública y la organización de las empresas" y el R. P. Sánchez- Gil, S.

J., quien habló sobre "Problemas éticos de la organización de las empresas".

El Sr. Rovira trató—entre otras cosas-del papel que, a su juicio, debe corresponder a la Administración

pública respecto de la empresa, y del que, a su vez, debe desempeñar la empresa en la organización de la

Administración. Opinó que el instrumento legal básico que la Administración utilizará para poner en

práctica la. decisión de entrar en el Mercado Común será, en su día, el propio Convenio de asociación con

la Comunidad, pues, según nuestro sistema jurídico, los tratados internacionales tienen "per se" fuerza de

ley y adquieren tal carácter mediante su mera publicación. Por lo que se refiere´´ al desarrollo económico

nacional, describió las medidas que, a su juicio, corresponderá probablemente desarrollar a la

Administración pública respecto a la empresa.Desde el punto de vista interno, debe facilitar la creación de

un mercado de capitales donde el empresario pueda hallar los recursos que necesite; hoy no tenemos un

verdadero mercado de capitales en el sentido europeo, pero la Ley de Ordenación Bancaria se propone

crearlo. También debe facilitar la creación de una mano de obra especializada y fluyente, dando la

oportunidad al trabajador para que elija los puestos de trabajo que quiera y donde quiera, única manera de

hacer de él un hombre verdaderamente libre y de resolver en su raíz el problema del despido.

Por su parte, el P. Sánchez Gil afirmó que el deber profesional más importante, y el más difícil en España

está en la lucha implacable contra las situaciones de favor o las rentas de monopolio. La protección hay

que otorgarla en dosis mínimas, a la industria naciente y muy levemente a la Industria adolescente. Fuera

de esa fase excepcional, para salvarnos necesitamos implantar y aceptar una política de desamparo,

imponiendo una mayor velocidad a los plazos para competir al exterior. Han de coincidir en el propósito

la convicción empresarial y la decisión oficial y la voluntad obrero-sindical. Han disfrutado de rentas

monopolísticas o de posición, tanto el sector empresario ,como el sector asalariado, aunque por parte del

segundo se trate de una renta mezquina. Trabajar a un ritmo del 6o por 100 es disfrutar, es decir, agonizar

con una renta amparada. El ritmo laboral es "fuera" menos rentístico. Los directivos son los responsables,

en gran parte, de la persistencia de estas rentas laborales, los pobres monopolios de consolación, con que

el trabajador ha tenido que reponder a las rentas monopolísticas empresarias, en un cuadro económico en

el que apenas se podía ser empresario, y que gracias a Dios está siendo exterminado.

Es preciso valor en las autoridades y coraje en los demás, para acomodarse a los nuevos aires de una

economía auténtica, es decir, de producción leal y óptima. Hay que defender al empresario, no sólo en el

sentido de no culparle de nuestro retraso socioeconómico—puesto que, aunque se aprovechó, fue víctima

de una situación de régimen económico productivo, sino en el nuevo sentido, frente al futuro, de ayudarle

a no sucumbir a las sirenas que´ le atraen hacia una situación de amparo o favor. Solo se es empresario en

la medida en que se emprende o acomete, arriesgando. La protección o el favor es la anestesia del alma

empresarial. "Para mí—terminó diciendo el P. Sánchez Gil—, la punta deontológica señala

implacablemente este del como el primario entre las responsabilidades que pesan sobre la conciencia de

quienes dirigen la empresa."

 

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