Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
 ABC en Roma. 
 Asamblea Flotante de la Cámara Española de Comercio Italiana     
 
 ABC.    19/04/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ASAMBLEA FLOTANTE DE LA CÁMARA ESPAÑOLA DE COMERCIO EN ITALIA

Roma 18. (Crónica de nuestro corresponsal.) Este año la Cámara Oficial de Comercio Española, que

prósperamente reside en Milán, ha celebrado su VII Asamblea general a bordo de la magnífica motonave

"Cabo San Vicente", anclada en el puerto de Genova. Si la reunión era importante por los teínas

económicos en buena salud de que se hablaría, lo era doblemente por hacerlo en territorio español y

flotando en las aguas de Italia dentro de un barco estupendo por técnica, por estética y por hospitalidad

elegante. De otra parte, esta Asamblea anual la presidía el embajador de España en Roma, don José María

Doussinague, en la hora oportunísima en que España ha pedido su ingreso en el Mercado Común

Europeo. Eran, pues, una serie de factores y de circunstancias favorabes y optimistas en el

desenvolvimiento de la nueva política económica que está reforzando la solidez interior y el prestigio

exterior de nuestro país y que paralelamente abrirá también nuevas perspectivas en orden a la renovación

política. El ingeniero Roberto Balbontin el sevillano con injerto genovés que preside la Cámara de

Comercio con entusiasmo y eficacia que acredita el fuerte progreso de cada año, abrió los trabajos

anticipando, en breve síntesis, la relación amplia y confortadora a que dio lectura posteriormente el

secretario general.

Fundamentalmente interesante fue el discurso, conciso y elocuente de cifras, que con garbo expositivo y

expresivo pronunció el consejero de Economía a la Embalada de España, don Ramón Matoses. Para las

numerosas representaciones de la industria, del Comercio y de la Banca de Italia que concurrían a la

flotante Asamblea, cuanto dijo Matoses se revestía de extraordinario interés, porque al panorama general

de la actual situación económica de España, reveladora de grandes esperanzas en razón a tantos hechos

positivos, se añadía el iniciado plan de desarrollo, la nueva ley de Ordenación Bancaria, la situación

presupuestaria del Estado español, la balanza comercial de pagos y, sobre todo—que es lo que más

interesaba a los presentes—, los resultados del intercambio comercial italio-español, que si ya mostró una

expansión magnífica en 1960, con la cifra verdaderamente importante de 73.000 millones de liras en

ambos sentidos, en el 1961 el crecimiento ha continuado hasta alcanzar la suma de 77.000 millones. Esto

quiere decir cómo han cambiado las cosas en bien y cómo, aun con economías paralelas, Italia y España

se necesitan.

Explicando un poco la sustancia de las cifras señaladas y desglosando las partidas, Matoses dijo que las

importaciones españolas en Italia fueron de 48.000 millones, y las exportaciones italianas a España

sumaron los 29.000 millones. Naturalmente, los productos que más han contribuido a los fuertes

resultados de este intercambio por parte española han sido el aceite de oliva, que se encuentra a la cabeza;

las legumbres, las frutas frescas, los peces frescos y congelados, las conservas de pescado, los minerales

metálicos y no metálicos, los vinos, las pieles trabajadas y ciertos productos químicos. En cambio, por

parte italiana, se destacan las exportaciones de abonos químicos, productos farmacéuticos, fibras textiles

artificiales y sintéticas, máquinas y utensilios en una grandísima variedad e instrumentos y aparatos

fotográficos, fonográficos y cinematográficos, entre las más importantes. Las conclusiones del señor

Matoses fueron optimistas y llenas de esperanza en orden a incrementar todavía más el intercambio entre

nuestros dos países.

El embajador de España en Italia, don José María Doussinague, pronunció un discurso estudiando las

posibilidades del ingreso de España en el Mercado Común y su gradual inserción, a medida que se vaya

consolidando la nueva estructura económica interior y se vaya arraigando en la opinión pública la

necesidad de colaborar a la creación de una Europa unida y fuerte. Con tales palabras y un espléndido

almuerzo a la española en el "Cabo San Vicente´´, cuyo comandante hizo los honores con un señorío de la

mejor estirpe, se clausuró la VIII Asamblea de la Cámara de Comercio Oficial Española en Italia, donde

presenciaron sus trabajos a bordo ilustres personalidades y autoridades de Genova, Milán y Roma.—

Julián CORTES-CAVANILLAS.

 

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