Clausura del XI Congreso del CEDI  :   
 Solís presidió ayer la sesión matinal y Navarro Rubio la sesión de clausura. 
 Pueblo.    25/06/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Clausura del XI Congreso del C. E. D. I

SOLÍS PRESIDIO AYER LA SESIÓN MATINAL Y NAVARRO RUBIO LA SESIÓN DE

CLAUSURA

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL.—Los miembros que intervienen en la XI Reunión Internacional

del C. E. D. I. asistieron, a las nueve de la mañana de ayer, a la santa misa en la basílica del Real

Monasterio.

A las diez y media comenzó la sesión, bajo la presidencia del ministro secretario general del Movimiento,

don José Solís. Ocuparon asientos en el estrado, junto al ministro español, el príncipe alemán Waldburg-

Zeil; M. Edmond Michelet, actual presidente internacional del C. E. D. I.; el señor Martín Artajo (don

Alberto) ; don Manuel Fraga Iribarne y el señor Peter Agnew.

Después de unas palabras de salutación y bienvenida del príncipe Waldburg-Zeil hacia el ministro señor

Solís, fue concedida la palabra al diputado vicepresidente de la Comisión de Finanzas de Francia, M.

Jean-Paul Palewski, quien trató sobre el tema "Principios y modalidades de una colaboración

internacional".

A continuación, el profesor Sánchez Agesta, español, desarrolló la ponencia "Hacia una nueva filosofía

política de los pueblos nuevos".

El ministro secretario general del Movimiento, don José Solís, cerró el acto con unas palabras que fueron

largamente aplaudidas por la fuerza y trascendencia que encerraban. Expuso la situación actual de

revolución en todos los campos y la necesidad de caminar con valentía hacia la revisión de algunos

conceptos que estaban quedando anticuados o resultaban estrechos. Destacó entre los conceptos que era

necesario actualizar el de la propiedad, el de la empresa, el de la libertad, el del sufragio universal y

orgánico, el de organizaciones políticas y el de nación, entre otros, señalando la expulsión de toda tibieza

y su acomodamiento para caminar hacia un entendimiento total (de que tan necesitado se está entre los

pueblos de Occidente) para así poder hacer frente al enemigo común que es el comunismo.

Asimismo alentó a esta organización internacional —que se constituye por hombres ilustres de tantas

naciones—a que continuaran su maravillosa y fructífera labor, en la que presidía un espíritu cristiano y

una valoración muy superior de todo lo espiritual a lo material. Terminó excusándose por la necesidad de

tenerse que ausentar para cumplir obligaciones oficiales.

A las doce comenzó nuevamente la sesión al objeto de entablarse discusiones sobre las ponencias

desarrolladas en la anterior. Intervinieron don Fernando Murillo Rubiera, don Juan Beneyto, el príncipe

Starhemberg de Austria; el profesor Legaz Lacambra, la doctora Nora Hiltl, de Austria, y los profesores

Palewski y Sánchez Agesta.

Finalizado el acto, el C, E. D. I. español obsequió a los asambleístas con un almuerzo.

* SESIÓN DE LA TARDE

En la primera sesión de la segunda reunión internacional del C. E. D. I. la Mesa estaba compuesta por los

señores Martín-Artajo; Merkatz, ministro alemán; Krus, de Portugal, y presidida por el señor Michelet,

francés.

Intervino en primer lugar el archiduque Otto de Habsburgo, presidente de honor de esta organización

internacional, para el desarrollo de la ponencia "Las realizaciones y las posibilidades europeas de mutua

ayuda".

A continuación se llevó a cabo la discusión de temas tratados en esta undécima reunión del C. E. D. I., en

la que intervinieron el coronel Waring, de Irlanda; Ciro Pabón Núñez, de la República Dominicana;

Duque, de Colombia; Francisco de Marosy, diplomático en España; Jan Jun, checoslovaco; Gastón

Godoy, cubano; marqués de Prats, embajador de España, y Kleeman, de Austria.

• RESOLUCIÓN FINAL DEL COMITÉ

Constituida la segunda sesión de la tarde, se explicó por M. Michel Habib-Deloncle, diputado francés, el

espíritu que había informado al Comité para la redacción de la resolución final, que resumimos

seguidamente:

* El XI Congreso del C. E. D. I., reunido en El Escorial, ha comprobado que, a lo largo del pasado

año, Europa ha perfeccionado la conciencia de su propio ser, de su importancia y de su papel como gran

potencia mundial.

Europa no podrá hacer frente a sus responsabilidades si no comienza por aplicarse a organizar su propia

unidad.

* El C. E. D. I. se felicita de los progresos realizados por la idea europea en los países que no

pertenecen a la Comunidad Europea. Se congratula de los grandes acontecimientos producidos a

este respecto durante el pasado año: la petición de adhesión a C. E. E. de la Gran Bretaña y de varios

otros Estados, la realización de la asociación de Grecia y la petición de asociación formulada por

España.

* El fundamento de la unidad europea ha de ser, evidentemente, el ideal común de los pueblos de

Europa, inspirado en los principios del cristianismo, para el cual son valores esenciales la dignidad y la

libertad de la persona humana.

* Todo el Occidente, Europa y los Estados Unidos, se encuentra frente al desafío que le lanza el mundo

comunista.

No puesta objeción alguna a esta resolución final, toma la palabra el ministro alemán, señor Merkatz, el

cual lee un mensaje personal del canciller Adenauer para España, en el que, entre otros extremos,

manifiesta la solidaridad alemana a la política exterior de España y su alegría y satisfacción por los

derroteros que toma nuestra Patria.

* NAVARRO RUBIO CLAUSURA LA XI REUNIÓN

El doctor Edmond Michelet, como presidente nombrado para el C. E. D. I., presentó las conclusiones de

esta XI reunión al ministro de Hacienda, señor Navarro Rubio, que presidió la clausura de la misma e

hizo consideraciones sobre la reconciliación de Alemania y Francia y de la necesidad indiscutible de la

participación española en este movimiento europeo. La reunión fue solemnemente c 1 a u s u rada con

unas palabras del ministro de Hacienda.

nacionales y todas las añagazas del predominio. También tenía un signo precursor la manera de dirigirse a

los Estados Unidos. Reconocimiento fervoroso de su occidentalidad, pero, al mismo tiempo, analizando

algunas de sus actuaciones faltas de un estilo que dé a su generosidad para el progreso de los pueblos

formas menos estridentes y más admisibles para la dignidad. La afirmación de que Occidente sin los

Estados Unidos es incomprensible campeaba en !a reunión.

Es difícil precisar el alcance propagandístico y de respuesta general que tan bien matizadas

informaciones, comunicaciones y actitudes hayan de tener en el conjunto de los pueblos europeos, por

grande que sea la importancia y la representación, la categoría intelectual y política de los reunidos. Pero

es indudable que todo ello es, además de una acción, cada vez más depurada y unida, un síntoma. Un

síntoma importante muy de acuerdo con lo más íntimo y fundamental de la Europa que quiere ser como

una alegría que dijera otrora un precursor español de amanecer en las entrañas.

 

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