Autor: Fuente Lafuente, Ismael. 
   ¿Qué hacemos con los ayuntamientos?     
 
 Ya.    27/12/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

¿Qué hacemos

con los Ayuntamientos?

LA trágica noticia del asesinato del concejal de Irún don Julio Martínez´ Esquerra nos trajo además otra:

en Irún sólo quedaban en activo cuatro concejalías, -que ya habían puesto sus concejalías a disposición

del gobernador civil.

No hay que ser adivino para suponer cómo irian y cómo van a ir en Irún loa asuntos municipales. ¿ Qué

podían hacer por mucho que fuera su patriotismo, un patriotismo sellado con el máximo sacrificio de la

vida, cuatro concejales, permanentemente "contestados", desasistidos y amenazados? Bueno, pues cada

día son más los pueblos y ciudades de España donde las cosas no van mucho mejor. No hay más que leer

los periódicos o hablar con la gente. Y no se olvide que de la gestión de un ayuntamiento dependen

muchos de los problemas diarios de las familias españolas. Que, lógicamente, se resuelven tarde, mal y

nunca.

Lo que está ocurriendo con las corporaciones locales españolas es realmente grave y la situación no puede

mantenerse así mucho tiempo mas. El debate de las Cortes también lo ha puesto así de manifiesto.

LAS elecciones municipales debieron haberse celebrado en noviembre de 1976 y se prorrogaron porque

estaba en trámite el desarrollo de la ley de Bases de Régimen Local. Lue^ go resultó que tal desarrollo no

ha llegado a producirse. Vino la ley de Reforma Política. Se empezó una nueva Constitución... y las

elecciones municipales han seguido a remolque de los acontecimientos. Se dieran fechas que luego eran

prorrogadas. Cada partido hace sus cabalas sobre el momento que más le conviene para obtener un mejor

resultado electoral, y al hilo de los acontecimientos, unas veces se aprieta y otras se afloja. En el debata

de las Cortes pareció anticiparse el deseo de que sean en la primavera, pero no hubo seguridades. Y

algunos han hablado del otoño. Habrá que estar pendientes de la actitud del centro a los socialistas, que

son los que tienen capacidad suficiente de presión o de decisión.

Yo no sé si tenemos conciencia del grado de ineficacia de la Administración a todos los niveles, que está

ocasionando el trasiego incesante de cargos, las continuas expectativas o Incertidumbres de situaciones

administrativas y orientaciones políticas. Y el tira y afloja en, tre partidos. Pero donde la in» eficacia está,

llegando al máxi mo es en las corporaciones locales, que ya no saben a quién ni qué representan ni por

qué continúan ahí; a quienes todos los días se pone en la picota y cuyos componentes, por puro

patriotismo, por no abandonar el barco a la deriva, están "aguantando el temporal" que les viene de las

asociaciones de vecinos, de los partidos politicos, de la falta de estímulo y a veces hasta de respaldo para

su gestión... ¿Cómo van a resolverse en tales circunstancias los problemas municipales?

¿Y quiénes son las víctimas? Indudablemente, los vecinos. Es decir, todos los españoles. Una parte del

grado de insatisfacción, y, por tanto, de protesta del pueblo, tiene su origen en esta falta de atención a sus

problemas diarios, en lo que yo llamaría el fallo de la ordinaria administración, que es muy general a

nivel central y gravísimo a nivel local. Muchos grandes problemas tienen su origen en la acumulación de

pequeños problemas. Y no hay problemas pequeños para cada ciudadano que tiene que padecerlos, y que

no puede consolarse con las grandes maniobras políticas que ocupan los grandes titulares de los

periódicos.

Los ayuntamientos no pueden continuar como están; ¿ Qué hacemos con los ayuntamientos ?

Licinio DE LA FUENTE

« • * (Continúa en pág. sigte.)

¿QUE HACEMOS CON LOS AYUNTAMIENTOS?

(Viene de la pág. anterior)

HABÍA una promesa de convocar las elecciones antes de fin de año, pero los indicios son poco

clarificadores acerca de su cumplimiento. En las Cortes se dijo claramente que la promesa ya no podría

cumplirse, porque ahora se ha enviado una nueva ley electoral a las Cortes, síntoma claro de que no hay

prisa, porque, de haberla habido, el acostumbrado pacto de los jefes de partido o del "sanedrín" de los

portavoces hubiera obviado cualquier dificultad. Algunos han lanzado la idea de que no sería lógico

celebrar elecciones municipales antes de tener aprobada la Constitución, y como la rapidez tampoco

parece haber sido la nota dominante en este tema..., pues de ahí que haya "sonado" la fecha de octubre,

lanzada tal vez como sondeo, a ver qué pasa.

¿Y creemos que los ayuntamientos pueden tirar hasta octubre como están ? ¿ Van a seguir no así, sino

peor cada día, los problemas de pueblos y ciudades ?

Pero en este tiempo de re.medios caseros ya surgió la feliz iniciativa: destituimos a los actuales

ayuntamientos y nombramos comisiones gestoras. Ya tenemos el "ungüento milagroso" para desimular un

problema y cambiarlo por otro. Es decir, que después de más de un año de práctica "interinidad" de las

corporaciones actuales, que han vivido este tiempo en la permanente inseguridad de la duración de su

mandato, y con la natural merma de su capacidad de iniciativa y de gestión, ahora resulta que con más o

menos desprecio de las leyes (que eso parece Importar poco), lo que se les ocurre a algunos es destituir

unas corporaciones y nombrar otras, para cuya constitución podrían realizarse las más delicadas

operaciones políticas al viejo estilo, a fin de preparar adecuadamente "el siguiente movimiento" (es decir,

las próximas elecciones), y en cuya gestión difícilmente se podrán abordar los problemas importantes, por

falta de tiempo y por su situación de precariedad. Ademán de que la tentación de realizar la transitoria

"faena" mirando al tendido de las próximas elecciones, y no al "toro" de los problemas sería demasiado

fuerte.

OTROS proponen el mantenimiento de los actuales ayuntamientos, pero sometidos en su gestión al

control de asambleas constituidas por vecinos designados por los partidos, según los resultados de las

últimas elecciones, sin cuyo consenso no podrían tomar decisiones. Extraña solución que daría a unos el

poder y a otros la responsabilidad; que Imposibilitaría en cualquier caso el funcionamiento ágil y eficaz

de las corporaciones. Y no olvidemos lo importante que es esto por la repercusión en la vida ordinaria de

todas las familias, pero también porque las obras municipales podrían aliviar muchos problemas de paro.

Llegado a este punto, no tengo más remedio que repetir la pregunta que encabeza el articulo: ¿qué

hacemos con los ayuntamientos? Yo creo que sólo caben dos alternativas: o convocar elecciones cuanto

antes o dar una muestra Inequívoca de decisión política de confirmación y respaldo de los actuales hasta

una determinada fecha, que, en cualquier caso, no podría ser muy lejana. No debería pasar de finales del

primer trimestre, como deseaba en las Cortes el ministro del Interior, para lo cual la ley electoral necesita

ser tramitada por el procedimiento de urgencia. Si la ley electoral no se tramita por el procedimiento de

urgencia, difícilmente podrán cumplirse los propósitos del ministro del Interior.

La sustitución de los actuales ayuntamientos por comisiones gestoras, o la superposición de comisiones

de control sobre los actuales ayuntamientos me parecen dos soluciones Igualmente perturba doras.

Además de poco democráticas y de dudosa eficacia. Serian dos malos remiendos para un problema que ay

que afrontar de cara y resolver a fondo.

Licinio DE LA FUENTE

 

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