La evolución de la industria española     
 
 ABC.    08/04/1964.  Página: 49-50. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

´LA EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA"

Esta tarde, en el Fomento del Trabajo Nacional, y dentro del ciclo de conferencias organizado con motivo

de la campaña de apoyo y estímulo a la industria nacional, el ministro presidente del Conseio de

Economía, D. Pedro Gual Villalbí, ha pronunciado una conferencia sobre "La evolución de la industria

española. en los últimos cincuenta años".

Dijo el ministro que examinar el proceso evolutivo de la actividad industrial en lo que va de siglo

equivale a destacar la línea de sus progresos, con las alteraciones en carácter, volumen y ritmo de

desarrollo, por lo que parece esencial establecer una separación conceptual según que una economía

nacional o un sector de la misma están en condiciones generales de progreso, o considerar los progresos

singulares positivos y concretos alcanzados en un plazo determinado. Añadió que los. progresos son los

avances concretos que se logran, y su volumen y ritmo se expresan en cifras absolutas o índices. "La

condición óptima —dijo—es que los progresos reales concuerden con un ambiente de progreso, y

entonces son estables y continuos. Cuando son simples frutos de circunstancias coyunturales y los

progresos se producen causalmente en un medio apático o indiferente, suelen ser inconsistentes y

dispendiosos."

Dijo después que desde principios del siglo hasta el año 1939, en que termina la guerra de Liberación

Nacional, la evolución industrial se realizó bajo estas tres condiciones: no había propiamente un espíritu y

un ambiente ,de progreso, dominaban el desaliento y un complejo de inferioridad que ahogaba iniciativas

y malogró esfuerzos. A pesar de esto se realizaron progresos, pero fueron costosos, dispersos, en parte

inconsistentes, y no alcanzaron la debida meta. Faltó entonces el espíritu progresivo, que es una

ordenación de ideas definidas, de estructura y método de funcionamiento. Los logros obtenidos lo fueron

por la iniciativa privada espontánea, frente a la incomprensión o la indiferencia de Gobiernos e

Instituciones. Los progresos se financiaron casi exclusivamente con el ahorro de los propios empresarios,

que acreditaron esa virtud con las de la tenacidad y la prudencia; el capital extranjero no venía a un país

pobre y sin horizonte.

A partir de 1939—continuó diciendo—el régimen político de Franco cambia radicalmente el signo de

esas tres condiciones. Con las enormes realizaciones de recuperación y de expansión logradas en las

condiciones más difíciles de aislamiento y falta de ayuda del exterior, el español se ha recuperado; vuelve

a tener fe en sí mismo; se cree capaz de hacer lo que se proponga porque se sabe bien dirigido y

protegido. Es así como se ha formado un ambiente progresivo que ha conducido al Plan de Desarrollo que

ahora se pone en marcha.

Dentro de la fundamental separación en los dos períodos señalados, el conferenciante pasó a reseñar los

acontecimientos y resultados que lo llenan. Y después de explicar cómo una mala política puede malograr

las mejores disposiciones para el progreso, el Sr. Gual Villalbí hizo un resumen de la política industrial en

el curso del siglo, orientada por los aranceles de aduanas y el correctivo de los Tratados de comercio,

estimulada por las leyes específicas de protección a la industria nacional y fuertemente impulsada por la

propia actividad del Estado.

Terminó su conferencia entre grandes aplausos de los numerosos asistentes.— A. SEMPRUN.

 

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