Autor: Tío, Hipólito. 
   Clausura del I Congreso de Comunidades de Regantes  :   
 Pronunció un discurso el ministro de Obras Públicas, señor Vigón. 
 ABC.    10/06/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

CLAUSURA DEL I CONGRESO DE COMUNIDADES DE REGANTES

Pronunció un discurso el ministro de Obras Públicas, señor Vigón.

Valencia 9. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) A las ocho y media de la tarde de hoy ha tenido

lugar en el teatro Principal la sesión de clausura del I Congreso de Comunidades de Regantes. Para

presidir este acto llegó por vía aérea esta mañana el ministro de Obras Públicas, don Jorge Vigón.

La sala del teatro estaba ocupada por cerca de un millar de congresistas llegados de todas las provincias

españolas. El ministro de Obras Públicas ocupó la presidencia y a su lado se sentaron el gobernador civil,

alcalde de la ciudad, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Júcar, presidente de la

Acequia Real del Júcar, director general de Obras Hidráulicas, presidente de la Audiencia, presidente de

la Diputación, subsecretario de Obras Hidráulicas. Actuaba de secretario el de la Acequia Real del Júcar.

Comenzó el acto con la lectura por el secretario, señor Tasso, de las conclusiones del Congreso y de la

recomendación de los trabajos presentados por el barón de Terrateig, titulados "El Instituto de

Colonización y las Comisarías de Aguas" y "Grandes regadíos y pequeños regadíos", hecha por la tercera

ponencia.

A continuación siguió la lectura de las conclusiones de la sesión plenaria, siendo la primera de ellas

manifestar al Jefe del Estado, presidente del Patronato de Honor del I Congreso de Comunidades de

Regantes de España, la inquebrantable adhesión de todas las Comunidades españolas.

Otras conclusiones se refieren a manifestación de gratitud a los ministros de Justicia, Gobernación,

Comercio y Agricultura por la protección prestada al Congreso, así como la expresión emocionada de la

propia Junta de Gobierno de la Acequia Real del Júcar y de todos los regantes españoles a todos aquellos

organismos y personalidades que han hecho posible el éxito del Congreso. Se anunció también que el II

Congreso Nacional se acordó celebrarlo en Sevilla el año 1967.

Terminada la intervención del secretario habló el director general de Obras Hidráulicas, quien se mostró

orgulloso de haber tenido el honor de presidir el Congreso y de dar cuenta a la presidencia del acto del

desarrollo del Congreso, y asimismo hizo constar la asiduidad de casi todos los congresistas y la labor

desarrollada en todas las sesiones.

Se extendió en consideraciones sobre la conciencia de nuestras Comunidades, que saben sus problemas y

los objetivos que persiguen.

Ha sido—dijo—un Congreso laborioso. Un diálogo ordenado entre las Comunidades y los funcionarios

de la Administración. Pública notoriedad de la madurez de estas organizaciones.

Dedicó unas frases al señor Tasso y a todo su cuerpo de Secretaría, que ha sabido llegar a la organización

perfecta. Luego, dirigiéndose al ministro de Obras Públicas, le dijo que en sus manos ponía las

conclusiones, seguros de que "sin promesa, pero con paso firme", las elevará al Gobierno para que sean

traducidas en realidades.

A continuación se levantó a hablar el ministro de Obras Públicas. Dijo que había escuchado con atención

las conclusiones. Que son el fruto de una inteligencia a la que se llega cuando hay buena voluntad. Este

Congreso ha servido para pulsar opiniones de estas organizaciones.

Por curiosa paradoja—dijo textualmente—aquí se ha sostenido la necesidad de una autonomía de las

Comunidades, al tiempo que se les negaba la calidad de organismos autónomos. Quizá porque el lenguaje

administrativo carga a veces al lenguaje habitual de inesperados compromisos. Digan las viejas

Comunidades con historia si han visto perturbada su autonomía por injerencia del Estado. El Estado ha

respetado todo lo que ellas aportaron como ejecutoria de su nobleza.

Se refirió a alguna de las conclusiones aprobadas, y dijo que entre ellas había algunas que atrajeron su

atención, como "La incorporación de las Comunidades a las Confederaciones Hidrográficas",

"Participación en la formación de planes generales que afecten a los regadíos", "Plan de revestimiento de

cauces" y tantas otras. Recordó sobre esto que cada hora tiene su afán, su momento y su oportunidad, y es

preciso elegirlo con tino.

Afirmó que la coincidencia del pensamiento de las Comunidades con el pensamiento del ministro de

Obras Públicas debe ofrecer confianza en su realización. Luego, refiriéndose a los veinticinco años de paz

española, dijo que deben hacernos girar hacia ellos no para envanecernos de lo alcanzado, sino como a

una plataforma para lanzarnos desde ella hacia un futuro pro-metedor.

"Franco—dijo textualmente el ministro—, a quien se lo debemos, nos los fía. La continuidad de su obra,

la pervivencia del régimen, la estructuración de un Estado capaz de asegurar un porvenir de paz y de

progreso, en el que todos los españoles tengan asegurado un nivel de vida digno, ocupan el primer rango

en las preocupaciones del Caudillo. Cómo ha de ser el Reino que instituyó una ley que él promulgó,

sancionada por un plebiscito, él ha de proponérselo a los españoles. En ese Reino, cuya joven aurora

quizá habéis atisbado ya, a vosotros, hombres de la tierra, hijos del agua y del sol, os espera una tarea

magnífica, humana y religiosa. Poned sobre el lino blanco de los manteles de la mesa de España el pan

que repare sus fuerzas y la sal que colme de alegría todos los hogares."

Una estruendosa salva de aplausos cerró el discurso del ministro. Después éste declaró clausurado el I

Congreso Nacional de Comunidades de Regantes de España.—Hipólito TIO.

 

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